Homily For 15th Sunday Of Ordinary Time, Year B

Fulfilling God’s Purpose and Will For Choosing Me

Readings: 1st: Amos 7, 12-15; Ps 84; 2nd: Eph 1, 3-14; Gos Mk 6: 7-13

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the fifteenth Sunday of ordinary time. One important theme that is common to all the readings of this Sunday is: “God’s Choice.” This simply points to both the missionary nature of the church and of our calling as God’s messengers. The readings remind us that God’s choice of us was not a product of chance, but a deliberate act. Thus, this Sunday, the church provides us a great opportunity to ask ourselves these very pertinent questions: “What is God’s purpose for choosing me as His messenger and, am I fulfilling this purpose?”

In our first reading, God choose Amos – a poor famer, to go and prophesy in the northern kingdom of Israel. God had a purpose for this. He knew very well that there were prophets there. However, they were not his choice because they had compromised their calling. By becoming corrupt and distracted by materialism, they could longer deliver justices to the oppressed and the weak. Instead of speaking for the poor, weak and the oppressed, they spoke for their pockets, bank accounts, and stomachs. Hence, God felt that the only one who was suitable for his work was an innocent poor farmer who was detached from the materialism of the time and the northern kingdom. Of course, in spite of the oppositions and challenges he faced from the “professional and paid prophets” of the northern kingdom, Amos fulfilled God’s purpose of choosing him without being corrupted by the materialism of his time.

In our second reading, Paul did not just stop by telling us that God chose us in Christ. Instead, he went further to tell us remind us of the reason God chose us: “To be holy, and spotless, and to live through love in his presence….” Simply put, this is the primary will and purpose of God for choosing us. However, as one does not live for oneself, the secondary purpose why God choose us is to reach out to others. That is, to develop a missionary spirit. These two goals and purposes put together form the ultimate goal and purpose of God for us.

Today’s gospel highlights this secondary purpose. Christ took time to prepare his disciples in order to help them achieve the primary purpose of God in their own lives. Afterwards, He sent them out to achieve the secondary purpose and will. That is, mission to their community and world. Through this, mission ad intra became the foundation for mission ad extra.” This is what growth in Christ means. It means striving to achieve the primary purpose of being holy, impeccable and loving and also, going out to help others achieve it. This is what it means to be a missionary and to develop a missionary spirit. For this to be possible, we must not be selfish and love must move us to invite others to share our experience. Hence, we must behave like an ant that finds a piece of food and, invites others to share the food with it.

Finally, in order to make sure that his disciples did not lose focus of this purpose, Christ instructed them on how to go about their mission. Jesus knew the influence of materialism and that any soul taken captive by it will definitely lose focus of his mission. That was why he instructed his disciple against it. So, to succeed in the mission of Christ, we must be careful about materialism, extreme capitalism and, anything that could distract us from fulfilling God’s purpose and will for choosing us. Therefore, abiding by the instructions of Jesus is a sure means of fulfilling God’s purpose. Whereas, neglecting them is the easiest way of loosing focus and falling. Sadly, most of us pastors, priests and religious and of course, the people of God have lost focus of our mission by disobeying the instructions of Christ. We have become so distracted that we no longer pay attention to the main purpose of our mission and call as Christians. This is the reason we achieve little. So, we must constantly remind ourselves that God chose us for a purpose and, must strive to achieve it.

Peace be with you!!

Maranatha!!!

Homilía Para Decimocuarto Domingo Tiempo Ordinario, Año B

¡Ciertamente, La Gracia De Dios Es Suficiente Para Nosotros!

Lectura: (1o: Ez 2, 2-5; Sal 122; 2o 2Co 12, 7-10; Ev: Mc 6, 1-6)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este decimocuarto domingo del tiempo ordinario, nos reflejamos y regocijamos en el espíritu de profecía y testimonio fiel de Cristo. Aunque el ejercicio de esta misión no nos trae honor, confort y reconocimiento, debemos continuar a ejerciéndola. Esto es porque, aun en nuestra debilidad, la gracia de Dios es suficiente para nosotros y nos hace fuertes.

Como reflexioné sobre las lecturas de hoy me recuerdo con un gran sentido de orgullo y satisfacción un encuentro que tuve con una muchacha hace algún tiempo. Simplemente porque yo la amonesté por actuar mal, volvió hacia mí y dijo: “¡Suficiente Pastor! ¿Crees me puede cambiar o que conoces la Biblia más que yo?” La buena noticia es que después de algunos días, vino a pedir disculpas y se comprometió a ser una mejor cristiana. Seguramente, ella está haciendo bien hoy. Encontramos a tales rudos, insultando y desalentando las respuestas cada día como ministros y profetas. Sin embargo, Dios sigue diciéndonos hoy: “Debe estar preparado para aceptar más molestias por mi causa, el Evangelio y el bien de su generación”.

Como Ezequiel, cada uno de nosotros como cristiano tiene la misión de Dios. La pregunta podría ser: ¿Dónde está ésta misión? ¡Bastante sencillo! Hay misión en todos lados ahora mismo. Hay misión en nuestra generación que se decae y es rebelde, en nuestros hermanos y hermanas, en nuestras familias, en nuestras comunidades y en nuestro mundo. Hay mucha rebeldía contra Dios, contra la naturaleza, contra las instituciones divinas, contra los que fabrican nuestra moral y patrimonio cultural. Por lo tanto, Dios nos habla hoy como Él habló a Ezequiel en la primera lectura: “Hijo de hombre, yo te envío…a un pueblo rebelde que se ha sublevado contra mí.”

En la segunda lectura de hoy, lo que Pablo está describiendo es la carga puesta sobre él por el evangelio que predicaba. Esta carga era como una espina en su carne. Desafortunadamente, la única condición para que esta carga lo dejara a él, era que él debía continuar como Ezequiel, hablando afuera en contra del mal y dar fiel testimonio de Cristo. Para nosotros también, si no llevamos esta carga con celo, no podemos lograr algo y, permanecerá siempre pesada sobre nosotros. Pablo identificó estas cargas como: “insultos, privaciones, persecuciones y agonías”.

Lamentablemente, una vez más, estas son cosas que no queremos porque queremos seguir estando cómodos. Por lo tanto, preferimos decir: “Por favor, deje que el perro siga durmiendo, para que yo pueda tener mi paz”. No quiero insultar o hacer daño a nadie. No quiero perder a él o ella porque él o ella son queridos para mí. Dios vio este mismo temor en Jeremías y le dijo: “Levántate Jeremías diles lo que te mando. No les tengas miedo; que si no, yo haré que tengas más miedo de ellos” (Jer 1, 17). Mis queridos, estas son las cargas que debemos tener como cristianos si nuestra sociedad debe estar segura. No debemos tener miedo porque la gracia de Dios es suficiente para nosotros. Por lo tanto, si estamos dispuestos, Dios nos llenará con esta gracia siempre.

En el Evangelio, Jesús se llenó de esta gracia y hablaba sin miedo. Por supuesto, Él consiguió su propia cuota de insultos. Ellos lo ridiculizaron, lo llamaron con nombres como: “el hijo de un simple carpintero y una mujer miserable. Le llamaron un analfabeto y un rebelde. A pesar de todo esto, no se desanimó. En cambio, continuó predicando y a curando a su generación. Mi estimado, si no tienes tu propia “marca registrada” en nombre del evangelio entonces, no has empezado. Usted todavía está en su zona de comodidad. Salga con audacia a recibirlo como Ezequiel, Pablo y Cristo, por el bien de su generación. No debemos tener miedo de nuestros ministerios a pesar de estas cargas. Tenemos que soportarlas con paciencia, así que el bien triunfará sobre el mal, la verdad sobre la mentira y la paz sobre la guerra. La verdad es que, hasta que no se aplaste cada rebelión que esté en contra del Señor, nuestro mundo no será seguro. Oremos humildemente: “Nuestros ojos están en el Señor, hasta que Él nos muestre su  misericordia!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!