Homilía Para El Domingo De Pascua – Año A, B y C

Cristo Nuestro Señor Ha Resucitado Hoy: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! 
Lecturas: 1ra: Hch 10: 34. 37-43; Sal: 117, 1-2. 16-23; 2da: Col 3:1-4; Ev: Jn 20, 1-9

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

¡Cristo nuestro Señor ha resucitado hoy! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Un par de semanas atrás, empezamos lo que parecía un interminable y triste viaje sin esperanza. Hoy, con alegría hemos llegado al final de ese viaje. Un viaje que comenzó tristemente ha terminado con alegría. La luz finalmente ha superado la oscuridad y hemos visto la gloria de Cristo.

La historia simple y corta es que, Cristo ha superado completamente el poder de la muerte. Él ha cumplido su promesa: “Yo resucitaré al tercer día”. La batalla se acabó, y no hay ninguna controversia, porque Jesús es el Señor. El Señor ha ganado la batalla por nuestra salvación.

Por su resurrección esta Pascua, Jesús hizo una declaración muy importante. Es decir, que él es tanto el Señor de los vivos y los muertos. Morimos con él a través de nuestras celebraciones cuaresmales. Así, hemos resucitados con él a través del poder del Espíritu Santo. Ese mismo poder que lo resucitó, es capaz de resucitar nuestros cuerpos debilitados (Ro 8, 11).

Hoy, una nueva época ha comenzado totalmente, porque el Jesús histórico, que sufrió, que fue crucificado y que murió, ha sido glorificado por su resurrección. Ahora él es el Mesías glorificado, y vive, nunca morir más. Todos, tenemos una parte en esta gloria. Por lo tanto, a partir de ahora, ésta será nuestra historia: Dios ha resucitado a su hijo, Cristo Jesús de entre los muertos.

Por lo tanto, como sus discípulos, nuestro testimonio a partir de hoy será: “vimos la gloria de Cristo, ya resucitó. Cristo está verdaderamente resucitado de entre los muertos.” Como los apóstoles, nuestro deber ahora es difundir esta buena noticia.

En la primera lectura de hoy, como Pedro, debemos decir a todas las personas: “Ahora somos sus testigos, comimos y bebimos con él después de su resurrección de entre los muertos…”

En este día de Pascua, estamos llamado a unirse con Pablo para dar gracias a Dios: “Que en su gran misericordia nos ha dado un nuevo nacimiento, resucitando a Jesucristo de entre los muertos” (Hch 2: 42-43). La muerte de Cristo era nuestro. Así mismo, su resurrección, su gloria y su triunfo son igualmente nuestras.

Cristo no nos ponen en vergüenza. Más bien, ahora tenemos una esperanza de una herencia que nunca puede ser destruida. Por lo tanto, habiendo sido resucitados con Cristo, debemos actuar como los vivos y no como los muertos. Esto es porque compartimos en la vida nueva de Cristo.

Debemos buscar las cosas de la luz, cosas que son noble, verdadero, justo y cosas que glorifican a Dios. Debemos buscar las cosas celestiales por vivir como personas libres y ciudadanos del cielo.” Este es lo que Pablo nos instruye a hacer hoy es la segunda lectura: “puesto que ha sido devuelto a la vida verdadera con Cristo, busquen las cosas que están en el cielo, donde Cristo está…”

A través de esto, Pablo nos llama a ser conscientes de nuestra posición nueva y exaltada en Cristo. Seamos felices y alegrarse de lo que Dios ha hecho para nosotros hoy en Cristo. Cantemos con el salmista en este día glorioso de la Pascua: “Este día fue hecho por el Señor; nos gozamos y estamos felices. ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha! (Ven Señor Jesús)

Homily For Good Friday, Year A, B & C

What Is Good And Holy About This Friday?

Rdgs: (1st: Is 52, 13- 53, 12; Ps: 30; 2nd: He 4, 4-16, 5-9: Gos: Jn 18, 1-19, 42)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.            

Today the church celebrates Good Friday. There are certain expressions that present lots of difficulties at times. This is especially, when they sound ironical. As I reflect on today’s celebration, I remembered one man. If you encounter this man in the morning and greet him “good morning sir!” The most probable answer one might get from him is: “What is good about this morning?” 

Like this man, most of us have asked: “What is good and holy about this Friday? What is good about a day that someone was innocently condemned and crucified? A day when God was crucified, and a day when it appears that there is no hope. What is good about a day that everyone is expected to leave the church mournful and silent?

The first shot at this question is that, without this day perhaps, there would have been no salvation for humanity. This is because, had Christ not died, there would not have been the washing away of our sins (Jn 16, 3; Rom 5, 8). So, it is good because, it is a blessing in disguise.

It is actually on this day that the devil was put to shame, and the power of death was defeated. Hence, Paul asked: “death where is your victory, death where is your sting and power?” (I Cor 15, 55). According to the Catholic Catechism: “Justification has been merited for us by the Passion of Christ who offered himself on the cross as a living victim, holy and pleasing to God, and whose blood has become the instrument of atonement for the sins of all men” (CCC, 1992).

Secondly, it is on this day that the barriers preventing all the saints of the church from entering the holy of holies were torn apart (Mt 27, 51). Thirdly, it is on this day that the journey of salvation was actually instituted. In fact, some scholars consider this day more important than Easter Sunday. This is because, they feel that without this day, the Christ event of Easter Sunday would not have been possible.

The term Good Friday and the activities that surrounds it could be likened to one of the lines in the Exultet of Easter Vigil which describes the fall of Adam and Eve as: “a happy fall.” So, just as the fall of Adam and Eve helped in fulfilling the salvific plan of God, also the sacrifice and death of Jesus Christ on Good Friday helped in fulfilling the salvific plan of God.

It is a day when the “drama script” written by God is fully “directed and acted out” by Christ his Son. On this day, there appeared to be the absence of God by human reckoning. However, God is fully present and is somewhere smiling because, his son has accomplished his mission for the salvation of humanity. Indeed, it is a Good and Holy Friday!

Peace be with you!

Maranatha!

Homilía Para Viernes Santo, Año A, B & C

¿Qué Es Bueno Y Santo Sobre Este Viernes?

Lectura: (1ra: Is 52, 13- 53, 12; Sal 30; 2da He 4, 4-16, 5-9; Ev: Jn 18, 1-19, 42)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

 

Hoy la iglesia celebra Viernes Santo. Hay ciertas expresiones que presentan muchas dificultades a veces. Esto es especialmente cuando parecen irónicas. Al reflexionar sobre la celebración, de este día, recordé un hombre. Si uno lo saluda “¡buenos días señor!” La más probable respuesta de él será: “¿Qué es bueno sobre esta mañana?

Como este hombre, muchos de nosotros han hecho esta misma pregunta: “¿Qué es bueno y santo sobre este viernes? ¿Qué es bueno sobre un día durante lo cual a alguien inocente fue condenado y crucificado? Un día cuando nosotros perdimos uno amado.”  ¿Que es bueno sobre un día cuando Dios fue crucificado? Un día que parece sin esperanzas.

El primer intento de esta pregunta es que, sin este día quizás, no habría habido ninguna salvación para la humanidad. Esto es porque, si Cristo no murió, no habría habido el borrado de nuestros pecados (Jn 16, 3; Ro 5, 8). Por lo tanto, este viernes es bueno y santo porque es una un día de bendición y salvación.

Por lo tanto, Pablo dijo: ¿Dónde está oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está oh muerte, tu poder, y tu aguijón?” (I Co 15, 55). Según el Catecismo de la iglesia católica: Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvación para todos los hombres. Los rescató del pecado que los tenía sometidos a esclavitud. Para ser libres nos libertó Cristo (Ga 5,1). En El participamos de ‘la verdad que nos hace libres’ (Jn 8,32) (CIC 1741). En segundo lugar, es en este día que las barreras que impiden a todos los Santos de la iglesia entrar en el lugar Santísimo, fueron rotas (Mt 27, 51).

En el tercer lugar, es en este día que Cristo inicio y consiguió nuestra salvación. De hecho, algunos estudiosos consideran este día más importante que el domingo de Pascua, porque piensan que, sin este día, el domingo de Pascua no hubiera ser una realidad.

El término Viernes Santo y las actividades que lo rodean podrían compararse a una de las líneas del pregón de Pascua que describió la caída de Adán y Eva como: ” una feliz caída”. Como la caída de Adán y Eva ayudó a cumplir el plan salvífico de Dios, así mismo, el sacrificio y la muerte de Jesucristo en el viernes santo se aseguraron nuestra salvación.

Se ayuda en el cumplimiento del plan salvífico de Dios. Es un día cuando el “drama ” escrito por Dios fue totalmente dirigido y actuado por Cristo, su hijo. Este día parecía un día de ausencia de Dios según nuestros pensamientos. Sin embargo, Dios está totalmente presente porque él tiene su propósito para todo. Por eso, este viernes es un día de nuestra salvación y liberación. De verdad, es un bueno viernes santo.

¡La paz sea con ustedes!

Maranatha! (Ven Señor Jesús)

Homily For Holy Thursday (The Lord’s Supper), Year A, B & C

Celebrating Christ In The Holy Eucharist

Rdgs: (1st: Ex 12, 1-8; Ps 115; 2nd: 1Cor, 11, 23-26: Gos: Jn 13, 1-15)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com. 

Holy Thursday is both the day of the institution of the Holy Eucharist and our birthday as both sacramental and ministerial Priests. It is a day of humbly rededicating ourselves to Christ’s mission.

Today the Church celebrates the wonderful gift of God to her and the entire world – the institution of the Holy Eucharist. The Eucharist is the food that God has generously and providentially made available to us in order to nourish us on our spiritual journey. According to Pope Francis, “The Eucharist is not just a weekly way of celebrating our faith, but should radically affect our relationship with others.” 

The Eucharist gives us the grace to feel forgiven and be ready to forgive others. We go to Mass, not because we are worthy, or want to appear better than others. Rather, it is because we know that we are always in need of God’s love, grace, and mercy. These come to us through the body and blood of Christ. The Eucharist affects the life of our Christian communities. So, the church receives her mission and identity from the Eucharist.

The institution of the Holy Eucharist by Christ on Holy Thursday equally marks the institution of the ministerial priesthood. So, the priesthood is both God’s gift and a mystery. This means that it is God who freely calls and, decides who to call. The mystical nature of the priesthood derives first, from the priesthood of Melchizedek and Christ.

This mystical nature also reaches its fullness at the Holy Eucharist on Holy Thursday and at every Mass. That is, the consecration of bread and wine, which is transformed into the real body and blood of Christ. Therefore, the priest is the defender of the truth.  He stands with the angels to give glory to God. He causes sacrifices to rise to God. He shares in Christ’s priesthood, refashions creation, and restores it in God’s image.

Finally, today we are called to emulate the humility of Christ. In today’s Gospel, he chose to wash the feet of his disciples. He also fed them not only with physical food, but also with spiritual food. This is in order to teach us that we must be ready to serve our brothers and sisters. Instead of struggling to be the leader at all times, like Jesus, let us aspire to be the servant of others.

The joy of working in the vineyard of the Lord comes mostly from serving others, rather than from being served. However, this is possible only through a humble heart prepared for service. Once again, congratulations to all the faithful of God, who love Jesus in the Holy Eucharist.

Peace be with you all!

Maranatha!!

Homilía Para Jueves Santo (Cena Del Señor), Año A, B & C

Celebrando A Cristo En La Santa Eucaristía

Lectura: (1o: Ex 12, 1-8; Sal 115; 2o 1Cor, 11, 23-26; Ev: Jn 13, 1-15)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

 

Jueves Santo es el día de la institución de la Eucaristía y nuestro cumpleaños como sacramental y los sacerdotes ministeriales. Por lo tanto, me gustaría empezar esta breve reflexión felicitando a todos nosotros, los fieles. Es un día para dedicarnos otra vez a la misión de Cristo. Hoy Cristo demostró su humildad lavando los pies de sus discípulos. Así que estamos invitados a seguir el ejemplo de la humildad de Cristo.

Hoy la Iglesia celebra el maravilloso regalo de Dios para ella y todo el mundo: la institución de la Eucaristía. La Eucaristía es el alimento que Dios ha ofrecido generosamente y providencialmente hizo disponible a nosotros con el fin de alimentarnos en nuestro camino espiritual. Según el Papa Francisco: “La Eucaristía no es sólo una semana de celebrar nuestra fe, sino que debe afectar radicalmente nuestra relación con los demás, especialmente con los más necesitados”.

La Eucaristía nos da la gracia de sentir perdonado y estar dispuestos a perdonar a los demás. Nos asistimos a misa no porque somos dignos o porque somos mejor que otros. Más bien, es porque sabemos que siempre nos necesitamos el amor, la gracia y la misericordia de Dios. Estos vienen a nosotros a través del cuerpo y la sangre de Cristo. La iglesia recibe su identidad y misión de la Eucaristía.

La institución de la Eucaristía por Cristo el jueves Santo igualmente marca la institución del sacerdocio ministerial. Por lo tanto, el sacerdocio es el don y misterio de Dios. Esto significa que es Dios, que llama y decide a quién llamar. La mística naturaleza del sacerdocio se deriva en primer lugar, en la vida de Melquisedec y, en segundo lugar, de Cristo.

Esta mística naturaleza también alcanza su plenitud en la Cena del Señor el jueves Santo, y en cada Misa. Es decir, la consagración del pan y del vino, se transforma en el verdadero cuerpo y sangre de Cristo. Por lo tanto, el sacerdote es el defensor de la verdad. Él está con los ángeles a dar gloria a Dios. Él hace sacrificios a la altura de Dios. Se Comparte en el sacerdocio de Cristo.

Hoy debemos imitar la humildad de Jesús. En el Evangelio de hoy, eligió a lavar los pies de sus discípulos. Él también no sólo los alimento físicamente sino también, espiritualmente. Esto es con el fin de mostrar y ensenarnos que debemos estar preparados para servir a nuestros hermanos y hermanas. En vez de luchar para ser el líder y jefe todos los tiempos, como Jesús, aspiremos a ser el siervo de a los demás.

La alegría de trabajar en la viña del Señor proviene principalmente de servicio de a los demás, en lugar de ser servido. Sin embargo, esto sólo es posible a través de un corazón humilde preparado para el servicio. Una vez más, felicitaciones a todos los fieles de Dios, que ama a Jesús en la Sagrada Eucaristía.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For Holy Thursday (Chrism Mass), Year A

Re-dedication To Christ’s Mission
Readings: 1st: Ish 61: 1-9; Ps 88: 21-25; 2nd: Rev 1:5-8; Gos: Luke 4: 16-21)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com. 

On this Holy Thursday, the church commemorates the institution of the Holy Eucharist. The celebration of Holy Thursday also implicitly marks the institution of the ministerial Priesthood. It is a day of rededicating ourselves in humility to Christ’s mission.

St. Gregory of Nazianzus admonishes us: “We must begin by purifying ourselves before purifying others. We must be instructed to be able to instruct. We must become light to illuminate.” Who then is the priest? He is the defender of the truth. He is the anointed one that causes sacrifices to rise to altar on high. He shares in Christ’s priesthood.

Therefore, there is need for the priests to continuously prepare himself through intimacy with Jesus Christ. This entails making daily efforts to live a holy life. It means nourishing and preparing oneself spiritually. It means getting ready to help and wash the feet of our brothers and sisters as Christ humbly did to his disciples.

As priests, we must develop the virtues of leadership. As Christ is the head of his body the Church, so we must possess all that is necessary to exercise spiritual leadership. We need faithfulness, integrity, constancy, a welcoming, and a decisive firmness in essentials matters. We also need patience, enthusiasm and freedom from our subjective points of view. Above all, we must develop the heart of Christ the good shepherd, by looking for the lost sheep.

The faithful need the word of God to inspire their faith and to equally, lead them to Christ. So, they need priests who are intimately bound to the word of God. They need priests who take their time to prepare their homilies and deliver in the power of the Holy Spirit. They need priests who are holy and available. Priests must be all these to Christ’s flock.

Furthermore, priests must not be tired of praying, because our life and ministry depend on it. In praying the liturgy of the hours, we discover the deep unity between ministry and intimacy with God. Also, in addition to the above, we need what theology refers to as “counsels of ease” or the “evangelical counsel”: obedience, chastity, and poverty. Even when these are not professed as vows, as virtues, they will help us live up to our personal dignity, mission, and be profoundly bound to Christ.

As we celebrate today, let us arise and caste out avarice. That is, the spirit of Judas Iscariot replicated in Simon Magnus (Acts 8, 9-24). It is doing us more harm than Alexander the copper smith did to Paul (2 Tim 4:14-15). Let us define, and purify our motives by remaining focused in this noble vocation. The Lord who has called us is capable of providing all we need (spiritual and temporal) to succeed in his ministry. Those whom he called, he enables and equips. Those whom he called, he also justifies.

Finally, “may the God of peace, who through the blood of the eternal covenant brought back from the dead our Lord Jesus, that great Shepherd of the sheep, equip you with everything good for doing his will. May he work in us what is pleasing to him, through Jesus Christ, to whom be glory for ever and ever, Amen” (Heb 13: 20-21).

Peace be with you all!!

Maranatha!!

Homilía Para Jueves Santo (Misa Crismal), Año A

Re-dedicación A La Misión De Cristo

Lecturas: 1ra: Is 61: 1-9; Sal: 88: 21-25; 2da: Ap 1:5-8; Ev: Lc 4: 16-21)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este Jueves Santo, la Iglesia conmemora la institución de la Eucaristía. Implícitamente, la celebración del Jueves Santo marca la institución del sacerdocio ministerial. Es un día de dedicarnos de nuevo con humildad a la misión de Cristo.

San Gregorio de Nacianzo nos amonesta: “Debemos empezar por purificarnos antes de purificar a otros. Debemos ser instruidos para poder instruir. Debemos ser luz para iluminar”. ¿Quién es el sacerdote? Él es el defensor de la verdad. Él es el ungido que hacer sacrificios a subir al altar en lo alto. Se comparte en el sacerdocio de Cristo.

Por lo tanto, hay necesidad de los sacerdotes a prepararse continuamente a través de la intimidad con Jesucristo. Esto implica hacer esfuerzos diarios para vivir una vida Santa. Significa nutrir y preparar uno mismo espiritualmente. Significa que estar listo para ayudar y lavar los pies de nuestros hermanos y hermanas como lo hizo Cristo a sus discípulos.

Como sacerdotes, debemos desarrollar las virtudes del liderazgo. Como Cristo es cabeza de su cuerpo la iglesia, así que hay que poseer todo lo necesario para ejercer el liderazgo espiritual. Necesitamos fidelidad, integridad, constancia, una firmeza decisiva en asuntos esenciales. También necesitamos paciencia, el entusiasmo y la libertad de nuestros puntos de vista subjetivos. Sobre todo, debemos desarrollar el corazón de Cristo buen pastor, buscando la oveja perdida.

Los fieles necesitan la palabra de Dios para inspirar su fe y para dirigirlos a Cristo. Por lo tanto, se necesitan sacerdotes que son íntimamente ligadas a la palabra de Dios. Necesitan a sacerdotes que toman su tiempo para preparar sus homilías y predicarlas en el poder del Espíritu Santo. Necesitan sacerdotes Santos y disponible. Sacerdotes deben ser todos éstos al rebaño de Cristo.

Además, los sacerdotes no deben ser cansados de orar, porque nuestra vida y ministerio depende de la oración. En la liturgia de las horas, descubrimos la profunda unidad entre el ministerio y la intimidad con Dios. También, es necesario tener lo que la teología se refiere como “consejos de facilidad” o los “consejos evangélicos”: obediencia, castidad y pobreza. Incluso cuando estos no son profesados como votos, como virtudes, nos ayudará a vivir hasta nuestra dignidad, misión y vincularse profundamente a Cristo.

Como celebramos hoy, vamos a sacar avaricia. Es decir, el espíritu de Judas Iscariote replicado en Simón Magnos (hechos 8, 9-24). Nos está haciendo más daño que Alejandro el calderero hizo a Pablo (2 Tim 4:14-15). Definamos y purificar nuestros motivos al fin de permanecer centrados en esta noble vocación. El Señor que nos ha llamado es capaz de proveer todo lo que necesitamos (espiritual y temporal) para tener éxito en su ministerio. Aquellos a quienes él llamó, él equipa. Aquellos a quienes él llamó, él también justifica.

Por último, que los bendiga el dios de la paz que resucito de entre los muertos a Jesús, nuestro señor, pastor supremo de las ovejas por la alianza eterna; que se haga adquirir todo lo que es perfecto, para que así cumplan su voluntad, pues el pone en nosotros lo que le agrada, por cristo Jesús, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amen. (Heb 13: 20-21).

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!