Homily For 27th Sunday of Ordinary Time, Year C

Living and Walking by the Faith that never Fails Us

 Readings: 1st: Hab 1:2-3. 2, 2-4; Ps: 94:1-9; 2nd: 2 Tim 1:6-8. 13-14; Gos: Lk 17: 5-19

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty seventh Sunday of ordinary time, the holy mother church invites us to reflect on one of the most important Christian and theological virtues – Faith.  It is the foundation of our Christian life. Faith gives us a new vision and version of life.

Without faith, we see only the ugly and dark side of life. Without faith, we remain helpless and slaves to despair and hopelessness. Faith liberates us and helps us to see the power and love of God at work in our lives.

In the first reading of this Sunday, we are reminded of this very popular verse from the book of Habakkuk: “…the just shall live by his faithfulness.” As human beings, at times in life we find ourselves in the shoes of the prophet Habakkuk. We simple find ourselves helpless, and everything goes dark and hope appears hopeless to us. It is part of the process of Christian growth and maturity.

The good news is that God will not fail us if we remain faithful during such moments. He will definitely break his silence at his own, and appropriate time in order to reassure us that he is there for us. Through these words that, “the just shall live by his faithfulness, God simply encourages us to remain faithful in good deeds and actions. This faith in question is a saving faith. The Just here is the one who still perseveres in good deeds. He is the one who still trust in the saving power of God. He is the one who still prays to God.

In the second reading, Paul strikes the same note by admonishing us thus: “Fan into flame the gift that God gave you…keep as your pattern the sound teaching you have heard from us, in the faith and love that are in Christ Jesus.” Here, the Apostle calls us to action. He awakens us to realize who we are. He reminds us of the power of God at work in us through the sound teachings we have received.

He encourages us to preserve the faith, (the sound doctrine) which we have received from God through the Holy Spirit and His apostles. Hence, this simply reminds us that our journey is a journey of faith. This faith must be constantly questioned and also called into action. It must be lived out through steadfastness and perseverance. This faith must be demonstrated through actions because: “…faith without action is dead” (James 2:26).

So, the type of faith we are talking about here is not the type that is blind and always asleep. No, it is the faith that sees good opportunities and takes advantage of them. It is not like the faith that most of us preach today, that seems to suggest that should we go to sleep every second and expect God to assume our responsibilities and solve all our problems. On the contrary, it is a faith that moves us into action.

In today’s gospel, the Apostles of Christ reminds us of what we should be praying for each day. That is, praying to Christ: “Lord increase our faith.” Their humility and acceptance of their lack equally reminds us of the importance of faith in our Christian life and journey.

Each time I read this passage; I remember this short story. A rusty shield once said to the sun, “dazzle me,” and the sun responded: “polish yourself and I will dazzle you.” Our Lord Jesus Christ is always ready to increase our faith. However, we must humbly to ask for it. Second, we must make the necessary efforts through our actions.

Finally, we need faith in order to preserver in good works. We need it in order to remain steadfast during difficult moments in life. We need more faith in order to trust in God’s will and judgement. So, we must humble ourselves each day to say: “Lord, increase our faith.”

Peace be with you all!

Maranatha!

Homilía del Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario, Año C

Vivir y caminar por la Fe que nunca nos falla

Lecturas: 1ra: Hab 1, 2-3. 2, 2-4; Sal: 94, 1-2. 6-9; 2da: 2 Tim 1, 6-8. 13-14; Ev: Lc 17, 5-19

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku C Canice , C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario, la Santa Madre Iglesia nos invita a reflexionar sobre una de las más importantes virtudes cristianas y teológicas – fe. Es el fundamento de nuestra vida cristiana. La fe nos da una nueva visión y versión de la vida.

Sin fe, podemos ver sólo el lado feo y oscuro de la vida. Sin fe, seguimos impotentes y esclavos de la desesperación y desesperanza. La fe nos libera y nos ayuda a ver el poder y el amor de Dios en acción en nuestras vidas. En la primera lectura de este domingo, se nos recuerda de este muy popular versículo del libro de Habacuc: “…El justo vivirá por su fidelidad.”

Como seres humanos, a veces en la vida, nos encontramos nosotros mismos en la posición del profeta Habacuc. Simplemente nos encontramos indefensos y todo se vuelve oscuro y la esperanza aparece sin esperanza para nosotros. Es parte del proceso de madurez y crecimiento cristiano.

La buena noticia es que Dios no nos dejará si permanecemos fiel en esos momentos. Él definitivamente romperá su silencio en su propio tiempo apropiado para asegurarnos que Él está ahí para nosotros. A través de estas palabras, “el justo vivirá por su fidelidad,” Dios simplemente nos anima a permanecer fieles en acciones y buenas obras. Esta fe en cuestión es una fe salvadora. El justo aquí es el que aún persevera en buenas obras. Él es el que todavía confía en el poder de la salvación de Dios. Él es el que todavía reza a Dios.

En la segunda lectura, Pablo toca la misma nota para amonestarnos así: “Reaviva el don de Dios que has recibido…Toma como norma las saludables enseñanzas que oíste de nosotros, de fe y de amor que están en Cristo Jesús.” Aquí, el apóstol nos llama a la acción. Él nos despierta para que nos demos cuenta de quiénes somos. Él nos recuerda el poder de Dios que trabaja en nosotros a través de las buenas enseñanzas que hemos recibido. Él nos anima a conservar la fe, (la doctrina sana) que hemos recibido de Dios mediante el Espíritu Santo y de sus apóstoles. Por lo tanto, esto simplemente nos recuerda que nuestro camino es un camino de fe. Esta fe debe ser constantemente cuestionada, y también llamada a la acción. Debe ser vivida a través de la constancia y perseverancia. Esta fe debe ser demostrada a través de acciones porque: “…Fe sin acción es muerta” (Santiago 2:26).

Por lo tanto, el tipo de fe que estamos hablando aquí no es fe ciega y siempre dormida. No, es la fe que ve buenas oportunidades y se las aprovecha. No es como la fe que la mayoría de nosotros predica hoy, que parece sugerir que debemos ir a dormir cada segundo y esperar que Dios asuma nuestras responsabilidades y resuelva todos nuestros problemas. Por el contrario, es una fe que nos lleva a la acción.

En el Evangelio, los apóstoles de Cristo nos recuerdan lo que debemos pedir cada día. Es decir, orando a Cristo: “Señor aumenta nuestra fe.” Su humildad y aceptación de su falta igualmente nos recuerda la importancia de la fe en nuestra vida cristiana y en nuestro viaje.

Cada vez que leo este pasaje, me acuerdo de este cuento. Una vez, un escudo oxidado dijo al sol: “resplandéceme,” y el sol le respondió: “púlete tú mismo y te resplandeceré.” Nuestro Señor Jesucristo siempre está listo para aumentar nuestra fe. Sin embargo, debemos humildemente pedir por ella. En segundo lugar, debemos hacer los esfuerzos necesarios a través de nuestras acciones.

Por último, necesitamos fe para poder perseverar en las buenas obras. La necesitamos para permanecer firmes durante los momentos difíciles en la vida. Necesitamos más fe para confiar en la voluntad y el juicio de Dios. Por lo tanto, debemos humillarnos cada día diciendo: “Señor, aumenta nuestra fe.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily for 26th Sunday of Ordinary Time, Year C

Be Just and Work for Eternal Life!

Readings: 1st: Am 6:1. 4-7; Ps: 145:6-10; 2nd: I Tim 6:11-16; Gos: Lk 6:11-16

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty sixth Sunday of ordinary time, the church calls us to be just and work for eternal life. Hence, she encourages us to be dedicated and active in the “good fight of faith until the appearing of the Lord.”

All the readings of this Sunday are continuations of the readings of last Sunday. They center on the day of God’s judgement. Most importantly, they point to the final end of the unjust, the triumph and comfort of the poor and just.

In the first reading, the prophet Amos continues his treaty against the rich and influential of the society who oppress the weak and the poor. He pronounces God’s judgment on those who derive their joy and comfort from the miseries of the poor and the weak. This comfort will soon disappear as snow disappears. In order words, their time would soon be up.  Their evil would be finally revealed and exposed because, “tempus omnia revelat (time reveals all things).  Indeed, this would be the triumph and comfort of the poor.

Today’s gospel is unique in the sense that it touches a very important aspect of our Christian life and believe. That is, eschatology or the theology of the end of time. First, it concerns the three very important last things: Death, judgment, and reward – heaven or hell (Heb 9:27). Second, it concerns and reassures us of the comfort of those who mourn now on earth as Christ promised: “Blessed are those who mourn for they shall be comforted (Mt 5: 4).

A very important lesson from today’s gospel could therefore be captured in this popular adage: “Make hay while the sun shines.” In order words, we must pay heed to the instructions of the good news of salvation while there is still ample opportunity for us to do so. Excessive comfort, and display of affluence here on earth which does not impart positively on the life of others especially the poor, will not profit us much at the end of time. They will not guarantee our ticket into the “bosom of Abraham.”

Therefore, we need to pay attention to the word of God we hear every day. It calls us to use our earthly possession to help the poor and weak. The true and wise disciple of Christ is the one who understands this Latin adage: “cotidiana vilescunt (everyday, things lose their appeal or value). This is hundred percent true and sure. Things retain their value only by serving and helping the society from which they were derived.

So, being mindful of the fact that this world shall pass away helps us a lot to prepare for the eternal kingdom. Only those who are focused and not distracted by the excessive comfort of this world will easily notice and attend to the Christ in the “Lazarus” around them.

Finally, through the second reading of this Sunday, Paul advices us: “As a man dedicated to God…fight a good fight of faith to win for your selves the eternal life to which you are being called…” This call to eternal life is for all. However, only those who work for it with faith, patience, love, gentility, reverence for God and for others will get there. Only those who show mercy to the poor, the weak, and the just would be accepted into the bosom of Abraham. That is, the eternal kingdom, where “better things can be hoped for.”

Peace be with you all!

Maranatha!

Homilía Para El Vigésimo Sexto Domingo Del tiempo Ordinario, Año C 


¡Sean Justos Y Trabajen Para La Vida Eterna! 
Lecturas: (1ra: Am 6, 1. 4-7; Sal: 145, 6-10; 2da: I Tim 6, 11-16; Ev: Lc 6, 11-16)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario, la Iglesia nos llama a ser justos y trabajar para la vida eterna. Por lo tanto, ella nos anima a ser dedicados y activos en la “buena batalla de la fe hasta la aparición del Señor.”

Todas las lecturas de este domingo son continuaciones de las lecturas del domingo pasado. Ellas se centran en el día del juicio de Dios. Lo más importante, señalan el destino de los injustos y el triunfo y la comodidad de los pobres y justos.

En la primera lectura, el profeta Amós continúa su tratado contra los ricos y los afluentes de la sociedad que oprimen a los débiles y los pobres. Él pronuncia el juicio de Dios sobre aquellos que derivan de su gozo y comodidad de las miserias de los pobres y los débiles. Esta comodidad pronto desaparecerá como la nieve desaparece. En palabras de orden, su tiempo terminará pronto. Sus maldades finalmente serán reveladas y expuestas porque, el tiempo revela todas las cosas (“tempus omnia revelat). De hecho, esto sería el triunfo y la comodidad de los pobres.

El Evangelio de hoy es único, en el sentido que se toca un aspecto muy importante de nuestra vida cristiana y creencia. Es decir, escatología, teología del fin del tiempo o de los últimos días. Primero se refiere a las tres últimas cosas muy importantes: muerte, juicio y recompensa – cielo o infierno (Heb 9:27). En segundo lugar, se refiere y reafirma a nosotros de la comodidad de los que lloran ahora en la tierra como Cristo prometió: “Bienaventurados los que lloran porque serán confortados (Mt 5:4).

Una lección muy importante del evangelio de hoy podría ser capturada en este dicho popular: “Hacer heno mientras que el sol brilla.” En palabras de orden, debemos prestar atención a las instrucciones de la buena nueva de la salvación mientras que todavía hay una gran oportunidad para nosotros. Comodidad excesiva y visualización de la prosperidad aquí en la tierra que no imparte positivamente en la vida de los demás, especialmente de los pobres, no nos beneficiará mucho al final de los tiempos. No garantizaran nuestro boleto en el seno de Abraham.

Por lo tanto, necesitamos que prestar atención a la palabra de Dios que oímos todos los días. Nos llama a usar nuestro poder terrenal para ayudar a los pobres y débiles. El verdadero discípulo sabio de Cristo es el que entiende este adagio latino: “cotidiana vilescunt” (las cosas cotidianas pierden su valor, no se aprecian). Esto es cien por ciento cierto y seguro. Las cosas conservan su valor sólo por servir y ayudar a la sociedad de la que se derivan.

Así, siendo consciente de que este mundo pasará nos ayuda mucho a prepararnos para el reino eterno. Sólo aquellos que están enfocados y no distraídos por la excesiva comodidad de este mundo fácilmente notarán y atenderán al Cristo en el “Lázaro” alrededor de ellos.

Por último, a través de la segunda lectura de este domingo, Pablo nos aconseja: “Hermano, tú como hombre de Dios, lleva una vida de rectitud, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre. Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado…” Esta llamada a la vida eterna es para todos. Sin embargo, sólo aquellos que trabajan para ella con fe, amor, paciencia, ternura, reverencia para Dios y para otros, la alcanzarán. Sólo aquellos que muestran misericordia a los pobres, los débiles y los justos serían aceptados en el seno de Abraham. Es decir, el reino eterno, donde “mejores cosas se pueden esperar.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily for 25th Sunday of Ordinary Time, Year C

Christ Defends the Poor and the Oppressed

Readings: 1st: Am 8:4-7; Ps: 112:1-2. 4-8; 2nd: I Tim 2:1-8; Gos: Lk 16:1-13

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty fifth Sunday of ordinary time, the Church enjoins us to reflect on our attitude towards money, material things, and especially, our attitude towards the poor and the marginalized. Injustice, greed and oppression are among the greatest factors that has perpetuated poverty in our society.

In today’s first reading, the prophet Amos condemns injustice and oppression against the poor. He wrote at a time when the rich took all the land and “enslaved” the poor in their farm lands. They exported food in order to make more money for themselves, while the poor starved and died of hunger.

Today, we are faced with similar situations all over the world. While some cannot afford one meal per day, others waste money on useless projects. Sometimes, the excuse we give is that the poor are lazy, or that there would always be poor people in the world. These are weak excuses. The truth is that there is much greed, injustice, and corruption in our world.

Today, Paul implores us to pray for every one especially, kings, rulers and leaders in government. This prayer is necessary for conversion and for wisdom. If our leaders are converted and become wise, they will help to stop corruption, injustice, and oppression in our land and systems.

This is very important because as Paul puts it: “God wants everyone to be saved and reach the full knowledge of the truth.” This truth is, that there is only one God, and that we all are His children. He loves us all equally, and wishes that we all prosper and be in health, even as our soul prospers.

Once we understand this, selfishness will disappear, and we shall begin to consider the interest and good of others. It is the will of God that we all should be saved. This includes being saved from starvation. It means being saved from injustice, greed and corruption that has destroyed our world and left many poor.

In the gospel, Jesus reminds us of the fact that money and material things do not last forever. Hence, he advices us on how to make use of them without losing our salvation. There is a saying that: “The best way to invest is to invest in the poor.” We should therefore learn to invest in the poor in order to improve their conditions. Amassing wealth for ourselves without using them to help those in need only amounts to greed and selfishness.

Money and wealth have value only when they are wisely used to help those around us. Only fools hold tenaciously to money and wealth above God, and to the detriment of the poor. Also, only the ungodly use their wealth to oppress the poor and the weak. This is because, they are like “the fool who says there is no God” (Ps 14:1).

On the contrary, the wise use his wealth to help those in need and so, stores up wealth for himself in heaven. Therefore, it is important to know that when we are blessed by God with wealth, we are only its manager. Wealth is given to us for the purpose of helping and improving the lives of those in need. It is not meant only for us and our families. So, we must be charitable with it.

Finally, we must not manipulate the poor and the needy for economic gains. This is because, any form of injustice or oppression against the poor or the weak cry’s out to God for vengeance as the blood of Abel did (Gen 4:10). Christ is the defender of the poor and the marginalized. As the palmist says: “He raises the poor and lifts the lowly from the dust.”

Peace be with you all!

Maranatha!

Homilía Del Vigésimo Quinto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año C

Cristo Defiende a Los Pobres y los Oprimidos 


Lecturas: (1ra: Am 8, 4-7; Sal: 112, 1-2. 4-8; 2da: I Tim 2, 1-8; Ev: Lc 16, 1-13)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo quinto domingo del tiempo ordinario, la Iglesia nos insta a reflexionar sobre nuestra actitud hacia el dinero, las cosas materiales y especialmente, nuestra actitud hacia los pobres. Injusticia, avaricia, y opresión son entre los principales factores que han perpetuado la pobreza en nuestro mundo.

En la primera lectura, el profeta Amós condena la injusticia y la opresión contra los pobres. Escribió en un momento cuando los ricos tomaron posesión de todo terreno y “esclavizaron” a los pobres. Se exportaron alimentos para ganar más dinero para ellos mismos, mientras que los pobres sufrieron y murieron de hambre.  Hoy, nos enfrentamos a una situación similar en nuestro mundo. Mientras que algunos no pueden conseguir una comida al día, otros malgastan dinero en proyectos inútiles. A veces, la excusa es que los pobres son perezosos, o que siempre habría los pobres en el mundo. Estas son excusas débiles. La verdad es que hay mucha codicia, injusticia y corrupción en nuestro mundo.

Hoy, Pablo nos llama a orar por gobernantes, líderes y autoridades. Esta oración es muy necesaria para su conversión y para que Dios los llena con su sabiduría. Si son convertidos y sabios, ayudarán a detener corrupción e injusticia en nuestros mundo y sistema. Esto es muy importante porque, como Pablo lo pone: “Dios quiere que todos sean salvos y alcancen el pleno conocimiento de la verdad.”  Esta “verdad” es que, hay un solo Dios y todos somos sus hijos. Dios ama a todos, y desea que todos, prosperamos tanto en salud y en nuestras almas.

Una vez que entendamos esto, desaparecerá el egoísmo. Comenzaremos a tener en cuenta el interés y el bien de los demás. Es la voluntad de Dios que todos seamos salvos. Esto incluye ser salvado del hambre, injusticia, codicia y la corrupción que ha destruido nuestro mundo y dejado a muchos pobres.

En el Evangelio, Jesús nos recuerda el hecho de que las cosas materiales no duran para siempre. Por lo tanto, nos aconseja sobre cómo usarlos sin perder nuestra salvación. Hay un refrán que dice que: “La mejor manera de invertir es invertir en los pobres.” Por lo tanto, debemos aprender como invertir en los pobres para mejorar sus condiciones. La acumulación de riqueza solo para nosotros mismos sin utilizarlas para ayudar a los necesitados equivale a la avaricia y el egoísmo.

Dinero y la riqueza sólo tienen valor cuando se utilizan sabiamente para ayudar a los necesitados. Sólo los insensatos prestan más atención al dinero y a la riqueza que al Dios, y en detrimento de los pobres. Esto es porque son como “el insensato que dice que no hay Dios” (Sal 14:1). Por el contrario, el sabio usa su riqueza para ayudar a los necesitados. Por lo tanto, es importante saber que cuando somos bendecidos por Dios con riquezas, somos sólo su administrador. La riqueza es dada a nosotros para ayudar y mejorar las vidas de los necesitados. No es sólo para nosotros y nuestras familias. Así que, debemos ser caritativos con nuestra riqueza. 

Por último, no debamos manipular a los pobres y los necesitados por ganancias económicas. Cualquier forma de injusticia y opresión contra los pobres clama de la tierra hacia a Dios como hizo la sangre de Abel (Gen 4:10). Cristo es el defensor de los pobres y los marginados. Como el salmista dice. ” Dios levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily for 24th Sunday of Ordinary Time, Year C

The Lord is Merciful and Compassionate

 Readings: 1st: Ex 32:7-11.13-14; Ps: 50:3-4. 13.17; 2nd: I Tim 1:12-17; Gos: Lk 15:1-32

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty fourth Sunday of ordinary time, united by our faith in Christ, we have gathered in the presence of our Lord who is merciful and compassionate. The second preface of the weekday Mass says: “…Almighty and Eternal God, in goodness You created man, and when he was justly condemned, in mercy and love You redeemed him through Christ our Lord…” This is the summary of this Sunday’s message.

Today, the church offers us another golden opportunity to reflect on God’s mercy and compassion. This is fully revealed in His son Jesus Christ. One important fact that runs through all the readings of this Sunday is the readiness of God to welcome and receive us irrespective of how much we have fallen and gone away from him.

In the first reading of today, we discover a God who is faithful to his vows. He also demonstrated that his love and mercy surpass his anger and judgement. As a merciful and compassionate father, God heard the prayers of Moses on behalf of his people. Hence, He fulfilled His promise that: “If my people, who are called by my name, will humble themselves and pray…I will hear from heaven, and I will forgive their sin….” (2 Chr 7:14).

A very important lesson we must learn from this reading is, the power of intercession for both ourselves and for others. Like Moses, the Christ we celebrate today, relentlessly continues to intercede for us every day. This is especially at the sacrifice of the Holy Mass. So, we must not be tired of interceding for one another and for our world before our merciful and compassionate Lord. So, we must approach Him in prayers always, reminding him of his promises as Moses did.

In the second reading Paul reminds us that, like himself, we are all products of God’s mercy. In this reading Paul recounted how his salvation was made possible through the intercession and mercy of Christ. Hence, like Paul, let us take advantage of this same saving mercy of God for our eternal salvation. Let us also be grateful to Him, who shows us mercy through Christ.

In today’s gospel, Christ was accused of welcoming sinners. Through his action and parables, He demonstrated how merciful and compassionate he is towards us. In spite of our sins and stubbornness, Christ is willing to welcome us back to himself. Each day, He beckons us: “Come let us settle the matter, even though your sins are as red as crimson, you shall be as white as snow” (Is 1:18-19). Through his merciful and compassionate heart, He is ready to make all things new for us again. It does not matter what it will cost Him.

So, like the prodigal son, it is time to accept this invitation. It is time to return to the merciful and compassionate Lord whose mercy surpasses his judgment and wrath. God has made our return very easy through Jesus Christ. So, all we need is to realize ourselves.

Sincerely, and humbly we must make a very important decision like the prodigal son: “I will leave this place and go back to my father.” We must not be ashamed to return to God our father because: “His steadfast love never ceases, and His mercy never comes to an end. They are new every morning, and great is His faithfulness” (Lam 3:22-23).

Peace be with you all!

Maranatha!