Sábado de VII Semana de Pascua, Año A

¡Tú, sígueme!

Lecturas: 1ra: Hch 28, 16-20. 30-31; Sal: 10; Ev: John 21:20-25

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es sábado de la séptima semana de Pascua. Hemos llegado al final del evangelio según san Juan.

Por dos razones, este encuentro y diálogo entre Cristo y sus discípulos terminó de una manera muy interesante.

La primera razón es, la pregunta de Pedro a Cristo con respecto a Juan, y la respuesta de Jesús a Pedro. La respuesta de Jesús nos recuerda que, como un amigo amoroso, Jesús no está listo para dejar atrás a ninguno de nosotros.

Cristo llamó a cada uno de nosotros. Al hacerlo, vio algo único en cada uno de nosotros que otros no podrían ver. Así que, aun cuando aparecemos irrelevantes a los ojos de los demás, seguimos siendo relevantes para Cristo y su misión.

Él es el que nos eligió. Nadie, o nada le puede impedir amarnos, ni siquiera a nosotros mismos. Todo lo que tenemos que hacer es seguirlo, y permanecer constantemente cerca de él en todo momento.

La segunda razón por la que este encuentro y diálogo terminó de una manera muy interesante es la forma en que Juan el evangelista concluyó este capítulo.

Escribe: “Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.”

Esta es una forma sencilla de decir, he escrito sólo algunas cosas acerca de lo que Cristo hizo. Él hizo, y probablemente dijo muchas cosas que yo no era capaz de escribir o notar todo.

Esto ayuda a responder a una pregunta que algunas personas hacen: “¿Dónde está en la biblia?” Si no lo veo en la biblia, no es cierto. El evangelio es un relato de “parte” de la vida y ministerio de Jesús por algunos hombres inspirados e instrumentos de Dios.

Por lo tanto, este Pentecostés, pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe más acerca de Cristo, y también que nos recuerde lo que Cristo mismo nos ha enseñado a través de sus instrumentos inspirados.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

Saturday, VII Week of Easter, Year A

You follow me!

Readings: 1st: Acts 22:30; 23:6-11; Ps: 10; Gos: John 21:20-25

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

Today is Saturday of the Seventh week of Easter. We have come to the end of the gospel according to Saint John.

For two reasons, this encounter and dialogue between Christ and his disciples ended in a very interesting way.

The first is, the question of Peter to Christ regarding John, and the response of Jesus response to Peter. The response of Jesus reminds us that, as a loving friend, Jesus is not ready to leave any of us behind.

Christ called each of us. In doing so, he sees some thing unique in each of us which others might not see. So, even when we appear irrelevant in the eyes of others, we still remain relevant to Christ and his mission.

He is the one who chose us. No one, or nothing can stop him from loving us, not even ourselves. All we need to do is to follow and constantly remain close to him at all time. The second reason why this encounter and dialogue ended in a very interesting way is the way John the evangelist concluded this chapter.

He writes: “There are also many other things that Jesus did, but if these were to be described individually, I do not think the whole world would contain the books that would be written.”

This is a simple way of saying, I have written only a few things about what Christ did. He did, and probably said many things which I was not able to write down or record all.

This helps to answer one question that some people ask: “Where is it in the bible?” If I do not see it in the bible, it is not true. The gospel is an account of “part of the life and ministry of Jesus by some inspired men and instruments of God.

So, this Pentecost, let us ask the Holy Spirit to teach us more about Christ, and also to remind us of what Christ himself has taught us through his inspired instruments.

Peace be with you all!

Maranatha!

Viernes de VII Semana de Pascua, Año A

¿Me amas?

Lecturas: 1ra: Hch 22: 30; 23, 6-11; Sal: 16; Ev: John 17:20-26

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este jueves de la séptima semana de Pascua, nuestra lectura del evangelio es del último capítulo del evangelio según Juan conocido como el epílogo.

Es la parte final del encuentro y diálogo de Cristo con sus discípulos antes de su ascensión al cielo. La escena es el mar de Tiberíades, durante la última aparición de Cristo a sus apóstoles.

Este último encuentro está marcado por la ternura y el cariño. Cristo le preguntó a Pedro tres veces: “Simón hijo de Juan, ¿me amas? A través de estas preguntas, Cristo quería estar seguro del compromiso de Pedro de guiar a su rebaño. Fue solo, después de una respuesta afirmativa, que Cristo le entregó a Pedro su misión.   

Esto nos recuerda que nuestra misión y vocación es muy importante. Para poder trabajar en la comunidad, o cumplir nuestra misión en cualquier lugar, Jesús no nos pide nada extraordinario. Simplemente, nos pide mucho amor.

Por lo tanto, el amor debe estar en el centro de nuestra misión. Con un amor sincero y autentico por Cristo y su misión, podemos tener éxito incluso, ante muchas tribulaciones y pruebas.

Por supuesto, Cristo nunca prometió que la misión de Pedro, o la nuestra será fácil. No, alterará nuestra paz, y nos traerá algunos problemas. También, nos llevará a donde no queremos ir o estar. Sin embargo, si es sostenido por el amor, nunca rendiremos.

Así que, al celebrar este próximo Pentecostés, pidamos a Dios que nos envíe el Espíritu Santo, el agente principal de la misión, para sostenernos en el amor en nuestra mission todo el tiempo.

Oremos: Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de los fieles, y enciende en nosotros el fuego de tu amor.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

 

 

Friday, VII Week of Easter, Year A

Do you love me?

Readings: 1st: Acts 22:30; 23, 6-11; Ps: 16; Gos: John 17:20-26

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

On this Thursday of the Seventh week of Easter, our gospel reading is from the last chapter of the gospel according to John known as the epilogue.

It is the concluding part of the encounter and dialogue of Christ with his disciples before his ascension into heaven. The scene is the shore sea of Tiberias, during the third and last apparition of Christ to his apostles.

This last encounter is marked by tenderness and affection. Christ asked Peter thrice: “Simon son of John, do you love me? Through these questions, Christ wanted to be sure of Peter’s commitment to lead his flock.

After Christ received the same affirmative response from Peter for three time, then he entrusted him with the mission of taking care of his flock. This also showed the magnitude of the mission that Christ was to entrust to Peter. It was only after an affirmative answer that Christ gave Peter his mission

This reminds us that our mission and vocation is a very important one. In order to be able to work in the community, or accomplish our mission anywhere, Jesus does not ask us anything extraordinary. He simply asks us for much love.

Therefore, love must be at the center of our mission. With a sincere and authentic love for Christ and his mission, we can succeed even in the face of many tribulations and trials.

Of course, Christ never promised that Peter’s mission, or ours will be an easy one. No, it will upset our peace and bring us some problems. Also, it will take us to where we do not wish to go or be. However, if it is sustained by love, we will never give up.

So, as we celebrate this next Pentecost, let us ask God to send us the Holy Spirit, the principal agent of mission, in order to sustain in love all the time.

Let us pray: Come, Holy Spirit, fill the heart of the Faithful, and enkindle in us the fire of your love.

Peace be with you all!

Maranatha!

Jueves de VII Semana de Pascua, Año A

Padre, pido también por los que van a creer en mí

Lecturas: 1ra: Hch 22: 30; 23, 6-11; Sal: 16; Ev: John 17:20-26

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es jueves de la Séptima Semana Santa. Continuamos nuestra reflexión sobre el último encuentro de Cristo con sus discípulos.

Así que, el evangelio de hoy nos presenta la última parte de la oración sacerdotal y ecuménica de Cristo para sus seguidores inmediatos y futuros.

Mirando hacia el futuro, Cristo manifiesto su gran deseo no solo por nosotros, sino también, por aquellos a quienes su Padre añadirá a su rebaño a través de nuestro esfuerzo misionero.

Cristo dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos. Esto significa que dio por sentado que vamos a cumplir su mandato: “Vayan al mundo y hagan discípulos a todas las naciones”.

A través de esta oración, Cristo nos recuerda que tenemos un papel que desempeñar. Es decir, animar a otros a través de nuestras obras y trabajo a convertirse en sus discípulos, y expandir la comunidad de los creyentes.

Por lo tanto, la obra redentora de Cristo no termina sólo en uno siendo salvo solo, sino en continuar la obra de Cristo, hasta que todas las demás personas puedan experimentar el amor de Dios que nos une a él. Este es el deseo que Cristo expresó hoy en su oración.

Así que, Cristo pidió al Padre la unidad de sus discípulos inmediatos y futuros. Esta unidad es muy importante para el éxito de nuestra misión porque, sin amor y unidad no merecemos credibilidad.

Es realmente trágico ver mucha división tanto entre nosotros los católicos, como generalmente, entre nosotros los cristianos que decimos que, creemos en Cristo. No hay duda de que, a pesar de los grandes progresos que hemos hecho, la división sigue robándonos la credibilidad.

Como discípulos de Cristo, debemos seguir trabajando arduamente para restaurar esta credibilidad a través del diálogo fraterno. Parece una tarea difícil. Sin embargo, Cristo continúa intercediendo por nosotros: “Padre, que sean uno, como somos uno.”

Así que, al continuar nuestra novena al Espíritu Santo, pidamos a Cristo que nos llene generosamente del Espíritu Santo, para que podamos aprender a vivir en unidad.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

 

 

Thursday, VII week of Easter, Year A

Father, I pray also for those who will believe in me

Readings: 1st: Acts 22:30; 23, 6-11; Ps: 16; Gos: John 17:20-26

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

Today is Thursday of the Seventh week of Easter. We continue our reflection on the last encounter of Christ with his disciples.

So, today’s gospel presents the last part of the priestly and ecumenical prayer of Christ for his immediate and future followers.

Looking forward the future, Christ manifested his great desire not only for us, but also for those whom his Father will add to his flock through our missionary endeavor.

He Prayed: “I pray not only for these, but also for those who will believe in me through their word. This means that, he took it for granted that we are going to fulfill his mandate: “Go into the world and make disciples of all the nations.”

Through this prayer, Christ reminds us that we equally have a role to play. That is, to encourage others through our work and word, to become his disciples, and to expand the community of believers.

So, the redemptive work of Christ does not end in one being saved alone, but in continuing the work of Christ, until every other person out there can experience the love of God which unites us to him. This is the desire that Christ expressed in his prayer today.

So, Christ asked the Father for the unity of both his immediate and future disciples. This unity is very important to the success of our mission because, without love and unity we do not deserve credibility.

It is really tragic to see much division both among us Catholics, and generally, among us Christians who say that we believe in Christ. There is no doubt that, in spite of the great progress we have made, division continues to rob us of credibility.

As disciples of Christ, we must continue to work hard in order to restore this credibility though fraternal dialogue. It seems a difficult task. However, Christ continues to intercede for us: “Father, may they may be one, as we are one.”

So, as we continue with our novena to the Holy Spirit, let us ask Christ to generously fill us with the Holy Spirit, so that we may learn to live in unity.

Peace be with you all!

Maranatha!

Miércoles de VII Semana de Pascua, Año A

Que sean uno, como nosotros

Lecturas: 1ra: Hch 20:17-27; Sal: 68; Ev: John 17:1-11

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este miércoles de la séptima semana de Pascua seguimos reflexionando sobre la “Oración Sacerdotal” de Cristo por sus discípulos.

Hoy vemos un aspecto muy importante de esta oración. Es la base del diálogo del Ecumenismo Cristiano. Es decir, por la unidad cristiana.

Esta oración es la base de la famosa encíclica del Papa Juan Pablo II, “UT unum sint” sobre el compromiso ecuménico (25 de mayo de 1995). Después de 25 años, todavía mantiene su relevancia y carácter profético.

Como todo buen pastor, líder y padre, una de las mayores preocupaciones de Cristo es la unidad de su rebaño. Sabía que Satanás haría todo lo posible para dividir y dispersarlos.

Cristo sabía que la división era una amenaza inminente, para la vida y la misión de sus discípulos. Así que, oró apasionadamente: “Santo Padre, guárdela en tu nombre. Para que sean uno, como somos uno.”

Mirando a nuestra situación hoy como cristianos, uno puede ser tentado a decir que la oración de Cristo no fue contestada porque, su Iglesia está tan dividida. Sin embargo, simplemente muestra que Cristo lo vio venir.

Así que, ofreció esta oración porque sabe que la unidad es más poderosa que la división. Que logramos más unidos que divididos. Que somos mejores juntos de lo que estamos divididos.

La división que hoy vemos entre nosotros es un fracaso de nuestra parte como cristianos, y no el fracaso de la oración de Cristo. Es el producto de nuestra desobediencia, debilidad y egoísmo.

Según el Papa Juan Pablo II: “Creer en Cristo significa desear unidad. Es un acto de obediencia que amplía el horizonte del corazón y la mente.” La división es una señal de que necesitamos la intervención y la misericordia de Dios.

Hoy, Cristo continúa orando por nosotros. Sigue pidiéndole a su Padre que nos proteja y nos mantenga unidos en su misión.

Así que, continuar nuestra novena al Espíritu Santo, el evangelio de hoy nos ayuda a prepararnos para el nuevo derramamiento del Espíritu Santo en nuestra vida este Pentecostés. Oremos para que nos ayude cuando venga.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

 

Wednesday, VII week of Easter, Year A

May they be one, just as we are one

Readings: 1st: Acts 20:17-27; Ps: 68; Gos: John 17:1-11

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com 

On this Wednesday of the Seventh week of Easter, we continue our reflection on the “Priestly Prayer” of Christ for his disciples.

Today, we see a very important aspect of this prayer. It is the basis of the dialogue of Christian Ecumenism. That is, on Christian unity.

This prayer is the basis of the famous encyclical of Pope John Paul II, “Ut unum sint” on ecumenical commitment (25 May, 1995). After 25 years, it still maintains its relevance and prophetic character.

Like every good shepherd, leader and parents, one of the greatest concerns of Christ is the unity of his flock. He knew, that Satan would do everything possible to divide and disperse them.

Christ knew that division was an imminent threat, to the life and mission of his disciples. So, he prayed passionately: “Holy Father, keep them in your name. So that they may be one, just as we are one.”

Looking at our situation today as Christians, one may be tempted to say that, the pray of Christ was not answered because, his Church is so divided. However, it simply shows that Christ saw it coming.

So offered this prayer because, he knows that unity is more powerful that division. He knows that we achieve more united than divided. He knows that we are better together than when we are divided.

The division we see today among ourselves is a failure on our part as Christians, and not the failure of the prayer of Christ. It is the product of our disobedience, weakness and selfishness.

Pope John Paul writes: “To believe in Christ, means to desire unity. It is an act of obedience that broadens the horizons of the heart and mind.” So, division is a sign that we are in need of God’s intervention and mercy.

Today, Christ continues to pray for us, his followers. He continues to ask his Father protect and keep us united in his mission.  

As we continue our novena to the Holy Spirit, today’s gospel helps us to prepare for new out pouring of the Holy Spirit in our life this Pentecost. Let us pray that he will help us when he comes.

Peace be with you all!

Maranatha!