Homily For 26th Sunday Of Ordinary Time, Year B

The Spirit Of God Blows Wherever It Wills

Readings: 1st: Nu 11, 25-29; Ps 18; 2nd: Jam 5, 1-6; Gos Mk 9, 38-43.  45. 47-48

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today, the twenty sixth Sunday of ordinary time, we thank God who freely gives his spirit to all men. Through God’s free gift, people of all nations can resist evil and manifest His true Spirit in their lives and actions. Today’s first reading and gospel are similar in many ways. They remind us that God can freely choose and equip whoever he wishes.

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In the first reading, we see men remained in the “camp” prophesying in the power of God’s Spirit. In the gospel, we equally see men outside the fold Christ’s disciples preaching and casting out demons both in the power of the Holy Spirit, and in the name of Jesus Christ. Consequently, we see the zealous and envious disciples getting afraid and worried.

They were afraid that these men outside their fold whom the Lord chose and anointed with His spirit were threats to their mission and position. So, instead of seeing them as fellow workers in God’s mission, they became jealous and despised them. They thought that the God’s spirit and mission solely belongs to them. Unfortunately, they were wrong.

Interestingly, Moses and Jesus refused to yield to the fears, jealousy and malicious request of their disciples to stop them. Being filled with the spirit of God themselves, they wisely discerned and knew that these men were genuine. Their mission was is in line with the will of God that, all men should receive His spirit and preach the good news.

Hence, Moses responded: “…If only the whole people of the Lord were prophets and, the Lord gave his Spirit to them all.” While Jesus told his disciples: “You must not stop him; No one who works a miracle in my name is likely to speak evil of me.” So, for Moses and Jesus, it was a good development and they were against the spirit of envy and oppression.

So, today James warns against oppression, and injustices of all kind against the weak, the poor and those that God has freely chosen. This is especially, against those who do not belong to our, group, or class. We should not strangle the true spirit of God at work in them. Rather, we should help them to advance and to grow physically and spiritually.

There are many lessons for us from today’s readings. First, God can choose and use anyone he wishes for his mission. Second, He gives his Spirit for the edification of his church. Third, nothing (not even the devil), can stop whoever God truly anoints for his mission. So, when Christ says that: “The gate of hell shall not prevail against the Church” (Mt 16:18), He means that the Spirit of God is upon His church. It shall last as long as God wishes.

Fourth and most important, we must not be jealous or envious of the gift of others. Rather, we should see one another (especially, those that God has truly called) as companions in God’s mission. At times, we (including priests, religious), are guilty of this capital sin.

We are often jealous of those that the Lord has chosen for a particular mission and need

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of His church, to the extent that we try to strangle their mission and efforts. We do this by ignorantly thinking (as Saul did in Acts 9), that we are defending God and His Church.  

Surely, this is a bit tricky and difficult. Does it mean that every spirit is true? Certainly no, Especially, now that there are many false and self-made pastors, prophets and wolves in sheep’s garment. However, there is no cause for alarms! All we need to do is to humbly and carefully, “discern every spirit” (I Jn 4:1). Christ’s standard of “by their fruits you shall know them” (Mt 7:16) must be wisely followed for this discernment. Also, the universal rule that, “not all that glitters is gold” must be diligently observed.

Finally, all this need wisdom and only the Spirit of God himself that gives this wisdom. Only those who are filled, and are docile to the Holy Spirit can discern and distinguish between the true and the false spirit. So, we must be very careful not to despise those that the Lord has freely and truly chosen, and filled with his spirit for edification of his church.

Peace be with you!

Maranatha!

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Homilía Del Vigésimo Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

El Espíritu De Dios Sopla Por Donde Quiere

Lectura: 1ra: Nm 11, 16-17. 24-29; Sal 5; 2da Sant 5, 1-6; Ev: Mc 9:38-43. 45.47-48

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario, damos gracias a Dios que da libremente su espíritu a todos los hombres. A través del don gratuito de Dios, la gente de todas las naciones puede resistir el mal y manifestar su verdadero espíritu en sus vidas y acciones. La primera lectura y el evangelio de hoy son similares en muchas maneras. Nos recuerdan que Dios puede elegir libremente y equipar a quien quiera.

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En la primera lectura, vemos los hombres que quedaron en el “campamento” profetizando en el poder del espíritu de Dios. También en el evangelio vemos a los hombres afuera del grupo de los discípulos de Cristo predicando y expulsando demonios tanto en el poder del Espíritu Santo, como en el nombre de Jesucristo. En consecuencia, vemos a los discípulos celosos y envidiosos que se asustan y se preocupan.

Temían que estos hombres afuera de su grupo, a quienes el Señor eligió y ungió con su espíritu, fueran amenazas a su misión y posición. Así que, en lugar de verlos como compañeros o colaboradores en la misión de Dios, se volvieron celosos y los despreciaron. Pensaron que el espíritu y la misión de Dios sólo les pertenece. Por desgracia, se equivocaron.

Curiosamente, Moisés y Jesús se rehusaron a ceder ante los temores, los celos y la petición maliciosa de sus discípulos para detenerlos. Ellos mismos, siendo llenos del espíritu de Dios, sabiamente discernieron y sabían que estos hombres eran genuinos. Su misión estaba en consonancia con la voluntad de Dios de que todos los hombres recibieran su espíritu y predicaran la buena nueva.

Por lo tanto, Moisés respondió: “Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor”. Mientras que Jesús les dijo a sus discípulos: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí.” Así que, para Moisés y Jesús, fue un buen desarrollo y estaban en contra del espíritu de envidia y opresión.

Así que, hoy Santiago nos advierte contra la opresión e injusticias de todo tipo contra los débiles, los pobres y los que Dios ha elegido libremente. Esto es especialmente, contra aquellos que no pertenecen a nuestro grupo o clase. No debemos estrangular el verdadero espíritu de Dios en acción en ellos. Más bien, debemos ayudarles a avanzar y crecer físicamente y espiritualmente.

Hay muchas lecciones para nosotros de las lecturas de hoy. Primera, Dios puede elegir y usar a cualquiera que desee para su misión. Segunda, Dios da su espíritu para la edificación de su iglesia. Tercera, nada (ni siquiera el diablo), puede detener a quien Dios verdaderamente ungí para su misión. Entonces, cuando Cristo dice que: “La puerta del infierno no prevalecerá contra la iglesia” (Mt 16:18), él quiere decir que el espíritu de Dios está sobre su iglesia. Durará tanto tiempo como Dios quiere.

Cuarta y lo más importante, no debemos ser celosos o envidiosos del don de los demás. Más bien, debemos vernos los unos a los otros (especialmente, aquellos que Dios verdaderamente ha llamado) como compañeros en la misión de Dios. A veces, nosotros (incluso sacerdote y religiosos), somos culpables de este pecado capital.

A menudo estamos celosos de aquellos que el Señor ha elegido para una misión y necesidad particular de su iglesia, en la medida en que tratamos de estrangular su misión y sus esfuerzos. Lo hacemos ignorantemente pensando (como hizo Saúl en hechos 9), que estamos defendiendo a Dios y a su iglesia.

Seguramente, esto es un poco complicado y difícil. ¿Significa que todo espíritu es verdad?

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Ciertamente no, especialmente, ahora que hay muchos falsos pastores y profetas y lobos vestidos en el manto de las ovejas. ¡Sin embargo, no hay causa para alarmas!

Todo lo que necesitamos hacer es humildemente y cuidadosamente, “discernir cada espíritu” (I Jn 4:1). El estándar de Cristo de: “Por sus frutos los conocerán” (Mt 7:16) debe ser seguido sabiamente para este discernimiento. También, la regla universal que, “No todo que brilla es oro”, debe ser observado diligentemente.

Finalmente, todo esto exige sabiduría, y es el Espíritu de Dios si mismo que da esta sabiduría. Sólo aquellos que están llenos, y son dóciles al Espíritu Santo pueden discernir y distinguir entre el verdadero y falso espíritu. Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos de no despreciar a aquellos que el Señor ha elegido libremente y verdaderamente, y llena de su espíritu para la edificación de su iglesia.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily For 25th Sunday Of Ordinary Time, Year B

Working For Peace And Harmony

Readings: 1st: Wis 2: 12.17-20; Ps 53; 2nd: Jam 3: 16-4, 3; Gos: Mk 9: 30-37

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty fifth Sunday of ordinary time, we exalt Jesus Christ the son of God. He is the wisdom that came down from heaven to serve humanity. The church invites us to listen to him, and to follow his example by living an orderly and peaceful life.

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Today’s first reading is fulfilled in the life of Christ. First, it points to Christ the Son of God, who was put to death by jealous and wicked people. As a righteous man, Jesus reproached the and condemned the ambitious pharisees and scribes of his time. They took offense, and so, persecuted and crucified Christ.

This reading is also fulfilled in the life of all those who suffer unjust persecutions today for being true and just. Like Christ, sometimes, we are persecuted by our enemies, and by even by our friends for doing the right thing. However, we must remain steadfast because, God will surely vindicate us as he vindicated Christ.

Our second reading remind us of the importance of focusing sincerely on the things that unite us rather than on the ones that divide us. We all desire a harmonious life, yet many Christian communities, families and homes live in frequent conflicts and disorder.

As much as conflicts are inevitable in life, we must not allow them to tear us apart. Sadly, the root of most of such conflicts is selfish ambitions. So, James admonishes us not to allow selfish ambitions destroy our relationships, families and communities.

James asks us: “Where do all these battles between you first start. Is it not precisely in the desires fighting inside your own selves? You have an ambition that you cannot satisfy; so, you fight to get your way by force…” Of course, many families, marriages, communities and nations have already been destroyed because of selfish ambitions or desires.

In today’s gospel, Jesus foretells his imminent suffering, death and resurrection. Unfortunately, instead of reflecting on what Christ was saying, his disciples were busy quarrelling secretly over who was the greatest. Of course, their argument was aimed at the earthly government they imagined that Christ had come to establish. So, Like the community that James wrote to, Jesus’ disciples were experiencing a conflict of interest.

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This is what we often see in any society, church, family, and indeed anywhere that personal ambition is considered more important than anything else. There, we see in-fighting, gossips, indifference, aggression, threats to lives and properties, hatred, and all sorts of vices. All these, come at the expense of the common good and peaceful coexistence. Wherever these exist, there can be no progress, prosperity and peace. 

Therefore, by using a child as an example for us today, Jesus is simply teaching us that we have to become like children in order to be great. Of course, this does not mean being childish. Rather, it means being child-like. It means that, we have to live our lives in humble service to God and to one another.

Finally, to be great is to be focused on something other than oneself. It means our ability to accommodate, welcome, and work in harmony with others just as children always do. It also means the readiness to accept the truth and, to reflect positively on it.

Peace be with you!

Maranatha!

Homilía Del Vigésimo Quinto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

Trabajando Por La Paz Y La Armonía

Lectura: 1ra: Sab 2: 12.17-20; Sal 53; 2da Sant 3: 16-4, 3; Ev: Mc 9: 30-37

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo quinto domingo del tiempo ordinario, exaltamos a Jesucristo el hijo de Dios. Él es la sabiduría que bajó del cielo para servir y salvar la humanidad. La Iglesia nos invita a escucharlo, y a seguir su ejemplo de vivir una vida ordenada y pacífica.

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La primera lectura de hoy se cumplió en la vida de Cristo. Primero, apunta a Cristo hijo de Dios, que fue puesto a la muerte por personas celosas y malvadas. Como un hombre justo, Cristo reprochó y condenó a los ambiciosos fariseos y escribas de su tiempo. Ellos se ofendieron, y así, le persiguieron y crucificaron a Cristo.

Esta lectura también se cumple en la vida de todos aquellos que sufren persecuciones injustas hoy por ser verdaderas y justas. Como Cristo, a veces, somos perseguidos por nuestros enemigos, e incluso por nuestros amigos por hacer lo correcto. Sin embargo, debemos permanecer firmes porque Dios seguramente nos vindicará como vindicó a Cristo.

Nuestra segunda lectura nos recuerda la importancia de enfocarnos sinceramente en las cosas que nos unen y no en las que nos dividen. Todos deseamos una vida armoniosa, pero muchas comunidades cristianas, familias y hogares viven en frecuentes conflictos y desorden.

Aunque los conflictos son inevitables en la vida, no debemos permitir que nos separe. Lamentablemente, la raíz de la mayoría de estos conflictos son ambiciones egoístas. Así que, Santiago nos exhorta a no permitir que las ambiciones egoístas destruyan nuestras relaciones, familias y comunidades.

Santiago nos pregunta: ¿De dónde vienen las luchas y los conflictos entre ustedes? ¿No es, acaso, de las malas pasiones, que siempre están en guerra dentro de ustedes? Ambicionan algo que no pueden alcanzar, y entonces combaten y hacen la guerra. Por supuesto, muchas familias, matrimonios, comunidades y naciones ya han sido destruidas debido a ambiciones o deseos egoístas.

En el Evangelio de hoy, Jesús predice su sufrimiento inminente, su muerte y su resurrección. Por desgracia, en lugar de reflexionar sobre lo que Cristo estaba diciendo, sus discípulos estaban ocupados discutiendo secretamente sobre quién era el más grande. Por supuesto, su argumento estaba dirigido al gobierno terrenal que imaginaban que Cristo había venido a establecer. Así que, como la comunidad a la que Santiago escribió, los discípulos de Jesús estaban experimentando un conflicto de intereses.

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Esto es lo que vemos en cualquier sociedad, iglesia, familia, y de hecho en cualquier lugar que la ambición personal se considera más importante que cualquier otra cosa. Allí, vemos lucha, chismes, indiferencia, agresión, amenazas a las vidas y las propiedades, el odio y todo tipo de vicios. Todos estos, vienen a las expensas del bien común y la convivencia pacífica. Dondequiera que existan, no habrá progreso, prosperidad y paz.

Por lo tanto, al usar a un niño como ejemplo para nosotros hoy, Jesús simplemente nos está enseñando que tenemos que ser como niños para ser grandes. Por supuesto, esto no significa ser infantil. Más bien, significa ser como niños. Significa que, tenemos que vivir nuestras vidas en humilde servicio a Dios y el uno al otro.

Finalmente, ser grande no es enfocarse solamente en uno mismo. Significa nuestra capacidad de acomodar, acoger y trabajar en armonía con los demás lo hacen los niños. También significa la disposición a aceptar la verdad y, reflejar positivamente en ella.

¡La paz sea con ustedes! 

¡Maranata!

Homily For 24th Sunday Of Ordinary Time, Year B

Faith Demonstrated Through Action

Readings: 1st: Is 50, 5-9; Ps: 114; 2nd: Jam 2, 14-18; Gos: Mk 8, 27-35

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today the twenty fourth Sunday of ordinary time, we honor and celebrate Christ the son of God who humbly accepted the weakness of our human condition. He demonstrated his solidarity with us by generously renouncing himself and accepting the cross.

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Our first reading from Isaiah is one of the “Suffering Servant Songs.” It is the prophecies about Jesus Christ the messiah. He was not rebellious. On the contrary, He did the Father ‘s will by proclaiming and securing salvation for humanity. Through his action, Christ proved his love for us. Also, through it, He demonstrated his faith His father.

Our second reading is a challenge to each one of us to be practical with our faith. It presents us with the reality of what it actually means to be a true Christian. James reminds us that: “Faith without good work is dead or useless.” While reflecting over today’s message I recalled these words of Jennifer Lopéz while appealing for charity on behalf of sick children. She says: “Miracles do not come easily…behind every miracle there is a generous and charitable heart.”

This generous and charitable heart is a heart of faith in action. God needs our prayer, our sweet talks and most importantly our faith expressed in concrete actions. This is what he needs most in order to achieve the next miracle for others. Christ proved his love for us by being practical. He prayed and also offered his own life for u. Practical Christianity means faith in action. It means sacrifice. It means sharing in the pain and joy of others

In today’s gospel Jesus spoke about how he would fulfil the prophesy of Isaiah. His mission was to redeem humanity through his own suffering and death. However, Peter did not understand this. Although, he was right in professing that Jesus is the Messiah, it was difficult for him to understand how Jesus could offer himself to be killed for the salvation of all.

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Peter knew who Jesus was, but he was not ready to accept the reality that faced Him. He wants the crown, but denies the cross that must come before it. Like Peter, most times we do not want to face the realities of our life. Especially, moments that put our faith to test. Rather, we want to deny them. We only want to hear that there will be no difficulties in life.

My dear friends, practical Christianity means faith in action. It means accepting to carry our cross humbly and patiently while relying on the same grace that helped Christ. It is by carrying his cross and dying on it that Christ demonstrated his love and generosity for us. So, he wants us to do the same. Practical faith helps us to understand and live the mystery of the cross. Faith without action is dead. Put another way, an un-demonstrated faith is of no value.

Peace be with you!

Maranatha!

Homilía Del Vigésimo Cuarto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

Fe Demostrada A Través De La Acción

Lectura: (1ra: Is 50, 5-9; Sal: 114; 2da: Sant 2, 14-18; Ev: Mc. 8, 27-35

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy el vigésimo cuarto domingo del tiempo ordinario, honramos y celebramos a Cristo el hijo de Dios que humildemente aceptó la debilidad de nuestra condición humana. El demostró su solidaridad con nosotros al renunciar generosamente y aceptar la Cruz.

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Nuestra segunda lectura es un reto para cada uno de nosotros de ser prácticos con nuestra fe. Nos presenta la realidad de lo que realmente significa ser un verdadero cristiano. Santiago nos recuerda que: “La fe sin buen trabajo es muerta o inútil”. Mientras reflexionaba sobre el mensaje de hoy recordé estas palabras de Jenifer López mientras apelaba a la caridad en nombre de los niños enfermos. Ella dice: “Los milagros no vienen fácilmente… detrás de cada milagro hay un corazón generoso y caritativo.”

Nuestra primera lectura de Isaías es una de las “canticos de siervo sufriente de Dios”. Es la profecía sobre Jesucristo el Mesías. Cristo no era rebelde. Por el contrario, hizo la voluntad del padre proclamando y asegurando la salvación para la humanidad. A través de su acción, Cristo demostró su amor por nosotros.

Este corazón generoso y caritativo es un corazón de fe en acción. Dios necesita nuestra oración, nuestras dulces palabras y más importante nuestra fe expresada en acciones concretas. Esto es lo más importante para lograr el próximo milagro para otros. Cristo demostró su amor por nosotros prácticamente. Oró y también ofreció su propia vida por nosotros. El cristianismo práctico significa fe en acción. Significa sacrificio. Significa compartir el dolor y la alegría de los demás.

En el Evangelio de hoy Jesús habló de cómo él cumpliría la profecía de Isaías. Su misión era redimir a la humanidad a través de su propio sufrimiento y muerte. Sin embargo, Pedro no entendía esto. Aunque, él tenía razón al profesar que Jesús es el Mesías, era difícil para él entender cómo Jesús podía ofrecerse a sí mismo para ser crucificado por la salvación de todos.

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Pedro sabía quién era Jesús, pero no estaba dispuesto a aceptar la realidad que le enfrentó. Él quiere la corona, pero niega la cruz que debe venir antes de ella. Como Pedro, la mayoría de las veces no queremos enfrentar las realidades de nuestra vida. Especialmente, momentos que ponen a prueba nuestra fe. Más bien, queremos negarlos. Sólo queremos oír que no habrá dificultades en la vida.

Mis queridos amigos, el cristianismo práctico significa fe en acción. Significa aceptar llevar nuestra cruz humildemente y pacientemente mientras confiamos en la misma gracia que ayudó a Cristo. Es por cargar su cruz y muriendo en ella que Cristo demostró su amor y generosidad por nosotros. Así que, Cristo quiere que hacemos lo mismo. La fe práctica nos ayuda a entender y vivir el misterio de la Cruz. La fe sin acción está muerta. Puesto de otra manera, una fe no demostrada no tiene valor.

¡La paz sea con ustedes!  

¡Maranatha!

Homily For 23rd Sunday Of Ordinary Time, Year B

Our God Does All Things Well

Readings: 1st: Is 35, 4-7; Ps: 145; 2nd: Jam 2, 1-5; Gos: Mk 7, 31-37

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today, the twenty third Sunday of ordinary time, we celebrate Christ our Savior who makes no distinction between classes of people. He lifts us up and makes us all rich in faith. We praise the Lord who heals and restores the afflicted.

Our first reading is a message of hope for the oppressed people of God and for all of us who need His saving help. It is a message of restoration from the Lord who neither shows favoritism nor likes oppression. Above all, it is a message of hope from a loving Father who cares for all his children. He says to us today: “Courage do not be afraid! Look your God is coming…”  

In our second reading today, James frowns at the sin of despising the poor, in favor of the rich. His words equally apply to all types of prejudices in our families, churches and society. So, to favor some people and disregard others based on their race, economic, social or religious background is a terrible evil against God and man.

This evil afflicted the early church. This was why seven deacons were elected to avoid favoritism in the distribution of resources in Acts 6. The message of James is still very relevant to all of us today. This is because today, in our families, communities, churches, states, and indeed all over the world, people still suffer terrible injustice because of who they are. They Still suffer because of where they come from and the color of their skin.

Many innocent, poor and good people are not valued because of their economic, social, political, religious and cultural status. It is sad to know that in this century, favoritism, discrimination and, racism still plagues our society. This should not be so for us as Christians. Where and whenever they exist, they are signs that we do not yet know or understand God and his ways. Their roots are in these twin vices called: pride and selfishness.

Pride makes one think he is better than the other or, that he is superior while others are inferior. So, they should be treated differently. Selfishness makes one think only about one’s well being and so, ignores the sufferings and needs of others. These twin vices are the forces behind the theory of “Might is Right,” a negative expression of power.

In today’s gospel, “Jesus went from one town to the other doing good.” We were not told that he healed only the poor or the rich. Rather, his blessings touched and transformed the poor and the rich, the good and the bad, the sinner and the righteous, the beautiful and the ugly. He did not discriminate or show favoritism. Instead, he identified with all classes of people.

Christ visited and eat with Zacchaeus the tax collector (Lk 19 1-10). He called, and transformed Levi the tax collector and transformed him into saint Matthew, the great evangelist (Mt 9: 9-13). He healed the daughter of Jairus, the rich Roman centurion (Mk 5: 21-43). Against Jewish tradition, He spoke with a poor and sinful Samaritan woman. He transformed her life and brought her to faith (Lk 4:1 42). Also, He healed many poor, blind, lame, deaf and dumb people. In deed: “He did all things well” without favoritism.

Finally, let us emulate Jesus by aiming at being good to all without discrimination favoritism. We must make ourselves instrument to help others rise without minding their status. We should be motivated by the fact that, “God created all of us in his own image and likeness” (Gen 2, 27). Only through this can we truly sing with the psalmist: “My soul give praise to the Lord.”

Peace be with you!

Maranatha!