Homily for Presentation of the Lord (4th Sunday), Year A  

Let Us Present Ourselves as a Living and Holy Sacrifice to God

Readings: 1st: Mal 3:1-4; Ps 23:7-10; 2nd: Heb 2:14-18; Gos: Lk 2:22-40

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today, is the Feast of the presentation of the Lord. It is also, World day of Consecrated Life. As Christ was presented in the temple, today, the holy Mother Church invites us to continuously offer ourselves “as a living, holy and pleasing sacrifice to God…” (Rom 12:1).

In our first reading, Prophet Malachi prepares our minds for the coming of the Lord: “And the Lord you are seeking will suddenly enter the temple.” This prophecy is fulfilled in both today’s second reading and gospel. One question that suffices today is, when and how do I meet the Lord?

As I reflected on today’s celebration, Jude Nnam’s song came to mind: “What shall I offer to the Lord to make Him happy?” When he comes, he expects us to be strong and holy. Malachi puts it this way: “The offering of Judah and Jerusalem will then be welcomed by the Lord as in former days, as in years of old.” God is ready to come to us. So, we must constantly prepare ourselves to receive him with thanksgiving.

The letter to the Hebrews reminds us that Christ is a faithful high priest. In Fulfilment of the prophecy of Malachi, He entered the temple, presented and sacrificed himself to God for our salvation. To achieve this mission, He had to be like one of us by assuming our nature. He completed His presentation in the temple on the cross: So that by his death, he could take away all the power of the devil…and set free all those who had been held in slavery.” Hence, He entered the temple, both as the priest and the victim.

In today’s gospel, through His presentation, his parents accompanied him to begin his mission in the right place, the temple. However, as an adult, He offered himself publicly on the cross. Through this public presentation and offer of himself, we now participate in his life. The lessons we are to learn from this include that, there is no limit to which we can offer ourselves to God.

Also, today’s gospel reminds us that God is faithful to his promise. This is especially, to those who love and are faithful to him. Malachi’s prophecy was fulfilled in today’s gospel. This is because, Simeon and Anna encountered the Lord in the temple in a way and at a time they least expected: The Lord you are seeking will suddenly enter the temple.”

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They knew about His coming, hoped to meet Him, but they never knew when this would be, until He suddenly appeared in the temple. The both thanked and blessed the Lord for his faithfulness. Truly, “the desire of the righteous shall be granted” (Prov 10:24). Hence, Simeon sang the Nunc dimittis“Now, Master, you may let your servant go in peace… for my eyes have seen your salvation…” 

Finally, today as we commemorate the presentation of the Lord and World day of the Consecrated life, let us pray that we too may continuously present and consecrate ourselves to God as a living and worthy sacrifice for the salvation of humanity. Congratulations to all consecrated Religious men and women of good will all over the world.

Peace be with you!

Maranatha!

Homilía Para la Presentación del Señor (4to domingo), Año A

Presentemos a Nosotros mismos a Dios, como un Sacrificio Vivo y Santo

Lecturas: 1ra: Mal 3:1-4; Sal 23:7-10; 2da: Heb 2:14-18; Gos: Lc 2: 22-40

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, es la fiesta de la presentación del Señor. Es también, la jornada mundial de la Vida Consagrada. Como Cristo fue presentado en el templo, hoy, la Santa Madre Iglesia nos invita a ofrecernos continuamente “como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios…” (Ro 12:1).

En nuestra primera lectura, el profeta Malaquías prepara nuestra mente para la venida del Señor: “Y el Señor que buscas entrará repentinamente en el templo.” Esta profecía se cumplió tanto en la segunda lectura como en el Evangelio de hoy. Una pregunta importante hoy es, ¿cuándo y cómo encontraré al Señor?

Al reflexionar sobre la celebración de hoy, la canción de Jude Nnam vino a la mente: “¿Qué le ofreceré al Señor para hacerlo feliz?” Cuando viene, espera que seamos fuertes y santos. Malaquías lo dice así: “La ofrenda de Judá y Jerusalén será entonces acogida por el Señor como en los días anteriores, como en los años de antaño.” Dios está listo para venir a nosotros. Por lo tanto, debemos prepararnos constantemente para recibirlo con acción de gracias.

La carta a los hebreos nos recuerda que Cristo es un sumo sacerdote fiel. En cumplimiento de la profecía de Malaquías, entró en el templo, se presentó y se sacrificó a Dios para nuestra salvación. Para lograr esta misión, tenía que ser como uno de nosotros, asumiendo nuestra naturaleza. Completó su presentación en el templo en la cruz: Así que, por su muerte, pudo quitarle todo el poder del diablo… y liberar a todos los que habían sido retenidos en la esclavitud. Por lo tanto, entró en el templo, tanto como el sacerdote y como la víctima.

En el Evangelio de hoy, a través de su presentación, sus padres lo acompañaron a comenzar su misión en el lugar correcto, el templo. Sin embargo, como adulto, se ofreció públicamente en la cruz. A través de esta presentación pública y oferta de sí mismo, ahora participamos en su vida. La lección que debemos aprender de esto incluye que, no hay límite a lo que podamos ofrecernos a Dios.

Además, el Evangelio de hoy nos recuerda que Dios es fiel a su promesa. Esto es especialmente, a los que le aman y son fieles a él. La profecía de Malaquías se cumplió en el evangelio de hoy. Esto es porque, Simeón y Ana se encontraron con el Señor en el templo de una manera y en un momento que menos esperaban: “El Señor que están buscando entrará repentinamente en el templo”.

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Ellos sabían de su venida, esperaban encontrarse con él, pero nunca supieron cuándo sería esto, hasta que de repente apareció en el templo. Ambos agradecieron, y bendijeron al Señor por su fidelidad. Verdaderamente, “se concederá el deseo de los justos” (Prov 10:24). Por lo tanto, Simeón cantó el Nunc dimittis: “Ahora, Maestro, puedes dejar ir a tu siervo en paz… porque mis ojos han visto tu salvación…”

Por último, hoy, al conmemorar la presentación del Señor y del día mundial de la vida consagrada, oremos para que nosotros también, podamos presentar y consagrarnos continuamente a Dios como un sacrificio vivo y digno para la salvación de la humanidad. Felicidades a todos los religiosos consagrados de buena voluntad en mundo entero.

¡La Paz sea con ustedes!

¡Maranata!