La cruz de Cristo: ¡El símbolo eterno de la victoria!
Lecturas: 1ra: Num 21: 4-9; Sal: 77; 2da: Flp 2:6-1; Ev: Jn 3:13-17
Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp., DMin., un sacerdote católico y miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico. Es director del Santuario del Espiritu Santo, Dorado y el Superior Mayor de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. El Padre Canice es miembro de la academia de homilética (The Academy of Homiletics). Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.
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(https://orcid.org/0000-0002-8452-8392
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero[a]), 14 a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles (Gal 3, 13-14).
Hoy, 14 de septiembre, del vigésimo cuarto domingo del tiempo ordinario, la Iglesia celebra la fiesta de la exaltación de la cruz. Es una fiesta inmovible. También conocida como la fiesta del triunfo de la Santa Cruz. Las lecturas de esta fiesta fueron cuidadosamente seleccionadas.

La primera lectura presenta la desobediencia y rebelión comunitaria del pueblo de Dios. Su rebelión fue recompensada con castigo inmediato. “Dios envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.” Cuando Moisés suplicó, Dios los sanó con el símbolo de la misma criatura con la que los afligió, una serpiente de bronce: “El que haya sido mordido por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”.
Este símbolo de sanación prefigura a Cristo, como Juan lo presenta en el evangelio de hoy: “Así, como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.”
Fue debido a su amor que Dios envió a Israel una serpiente de bronce como símbolo de sanación en el desierto. Este mismo amor alcanzó su clímax cuando Dios ofreció a su hijo único en la cruz para la salvación del mundo esclavizado por el pecado.

Por lo tanto, a través de la fiesta de hoy, la Iglesia nos recuerda que la cruz es ahora un símbolo de victoria sobre los poderes del mal (Col 2:15). Lo que solía ser un símbolo de vergüenza y desgracia ha sido transformado.
Pablo captura esto vívidamente: “Al convertirse en una maldición para nosotros, Cristo nos ha redimido de la maldición. Porque dice la escritura, cualquiera que esté colgado de una cruz está bajo la maldición de Dios. Cristo hizo esto para que la bendición que Dios prometió a Abraham se diera a los gentiles.” (Gal 3:13-14).
La cruz se trata de un Dios que nos ama tanto, y que voluntariamente sufrió una muerte dolorosa e ignominiosa. Se trata del sufrimiento, algo que el mundo nos dice que hay que evitar. Se trata de la redención, algo que pocos creen necesitar realmente. Y se trata de la gracia, algo que pocos comprendemos
Así que, la cruz es un símbolo de salvación y victoria. Ya, no es un símbolo de maldición o vergüenza. Ahora es un símbolo de humildad porque en ella, Cristo se humilló a sí mismo (Flp 2:6-11). Es un símbolo de paciencia, esperanza y contraste a nuestro mundo donde “el sufrimiento” siempre se considera como una maldición.
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DonateDonate monthlyDonate yearlyHoy pidamos a Dios la gracia para seguir identificándonos con este símbolo santo como aclamamos: “¡Te adoramos, oh Cristo, porque, por tu santa cruz, has redimido al mundo!”
La paz sea con ustedes.
¡Maranatha!