Misioneros de la Esperanza: Unidos con Cristo en oracion sin cesar
Lecturas: 1ra: Ex 17:8-13; Sal: 120; 2da: 2 Tim 3:14-4:2; Ev: Lc 18:1-8
Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp., DMin., un sacerdote católico y miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico. Es director del Santuario del Espíritu Santo, Dorado y el Superior Mayor de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y República Dominicana. El Padre Canice es miembro de la academia de homilética (The Academy of Homiletics). Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.
Encuentra otros libros en: https://www.smashwords.com/books/view/904854
(Donar @ATH Móvil: Canice Njoku – 7873146309)
(https://orcid.org/0000-0002-8452-8392)
¿Cómo podrán creer si no han oído hablar de él? ¿Y cómo oirán si no hay quien lo proclame? ¿Y cómo lo proclamarán si no son enviados? Como dice la escritura: “Que hermosa son los pies de los que traen buenas noticias.” (Ro 10:14-15).

Hoy, el vigésimo noveno domingo del tiempo, celebramos la 99.ª Jornada Mundial de las Misiones. En nuestro mundo, hay muchas personas que todavía no han conocido a Cristo. Por esta razón, la misión Ad-gentes sigue siendo urgente. Todos los miembros de la Iglesia están llamados a participar en esta misión. Hoy es un momento privilegiado para participar en oración y gestos concretos de solidaridad para apoyar la misión de Dios.
Cabe destacar que la misión de este domingo es particularmente especial. Esto se debe a que la celebramos durante un año jubilar de esperanza, y aunque tenemos un nuevo Papa, León XIV, el mensaje papal para el Domingo de las Misiones de este año (“Misioneros de la Esperanza entre todos los Pueblos”) es de nuestro Papa, Francisco. Esto fue permitido por el Papa León XIV.
La celebración de hoy es una celebración de la gracia porque el Espíritu Santo ofrece sabiduría y fuerza a los que son obedientes a su acción. Es una celebración de gozo porque Jesucristo, el Hijo del Padre, apoya y acompaña nuestro esfuerzo misionero.
También es una celebración de esperanza. Por eso, el Santo Padre eligió «Misioneros de la Esperanza entre todos los Pueblos» como lema para esta 99.ª Jornada Mundial de las Misiones porque «recuerda a cada cristiano y a la Iglesia, comunidad de bautizados, la vocación fundamental a ser mensajeros y constructores de la esperanza, siguiendo las huellas de Cristo. Les deseo a todos que vivan un tiempo de gracia con el Dios fiel que nos ha regenerado en Cristo resucitado – para una esperanza viva (cf. 1 P 1,3-4).»
En la primera lectura, Dios demostró a los israelitas que Él es responsable para su vida, historia y circunstancias. Por supuesto, su éxito dependía totalmente de Él. Moisés el gran profeta e intercesor hizo lo que sabía hacer mejor, interceder incesantemente por su pueblo. A través de su acción e intercesión, se dio credibilidad a este dicho popular que: “La oración es la clave para el éxito”.
Por lo tanto, mientras las manos de Moisés estaban levantadas a Dios en oración, los soldados israelitas eran victoriosos en batalla. Esta lectura nos recuerda que nuestra victoria en la vida depende de Dios. También, nos recuerda que la solución a nuestras batallas y luchas diarias tiene su dimensión física y espiritual.
Por lo tanto, si olvidamos a Dios en nuestras luchas diarias y confiamos sólo en el brazo de nuestra carne, no lograremos nada. Así que, debemos ser firme en la oración. Además, debemos hacer lo que tenemos que hacer. En otras palabras, rezar y actuar.

En todas las circunstancias de la vida, debemos estar constantemente en la presencia de Dios con nuestras mentes y corazones levantados a Él en oración. Como Moisés y el salmista, seguimos levantando nuestras manos y ojos a Dios en oración: “Nuestro auxilio vendrá del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (Salmo 121:2). Esto es porque Él nunca falla.
En la segunda lectura, Pablo nos recuerda la importancia de las escrituras en nuestro camino cristiano de fe. Es un camino misionero que debe inspirar continuamente esperanza en todos nosotros, misioneros, y en aquellos a quienes estamos llamados a predicar el evangelio.
Como la palabra de Dios inspirada, las Escrituras deben ser los principios rectores de nuestra vida cotidiana y, por supuesto, nuestra vida de oración. Por lo tanto, debemos permanecer fieles a Dios en oración continua. También, debemos aprender a meditar en su palabra.
A la luz del tema general de hoy, lectio divina se convierte en algo bien importante. Debemos orar con la palabra de Dios y dejarla iluminar nuestras mentes. Esto es porque, a través del estudio constante y orante de la palabra inspirada de Dios, encontramos la fe, bien necesaria para preservar en la oración a la presencia de Dios.
En el Evangelio de hoy Jesús subraya la importancia de la oración continua. Lucas escribe: “Él dijo a sus discípulos una parábola sobre la necesidad de orar continuamente sin desmayar.” A través de su parábola, Jesús nos enseña a ser consistentes y perseverar en la oración en todo momento. Por supuesto, habiendo sido un hombre de oración, sabía la importancia de la oración para sus discípulos. Será la clave de su éxito en su misión.
Lo mismo va para todos nosotros los cristianos. Si realmente queremos tener éxito, debemos hacer de la oración el fundamento de nuestra vida cristiana. Es una herramienta indispensable que todo cristiano necesita para tener éxito. La oración en cuestión aquí es, que nunca se rinde, y que busca fuerza de la palabra de Dios.
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DonateDonate monthlyDonate yearlyPor último, nunca debemos cansarnos de orar porque, Dios nunca está cansado de escucharnos. Él puede tomar tiempo para abrir la puerta como el juez en la parábola de hoy. Sin embargo, si no nos cansamos de orar, Dios no se cansará de escucharnos.
¡Feliz Domingo de las Misiones para todos ustedes!
¡La paz sea con ustedes!
¡Maranatha!