Wednesday, XXV Week of Ordinary Time, Year A

Saint Pius of Pietrelcina, Pray for Us

Readings: 1st: Pr 30:5-9; Ps: 119; Gos: Lk 9:1-6

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today the Wednesday of the twenty-fifth week of ordinary time, the church honors Saint Pius of Pietrelcina, Priest.

He was an Italian Franciscan. He was born in 1887 and is popularly known as Padre Pio. He summed his spirituality for his friends as follows: “Pray, hope, and do not worry.”

Padre Pio was gifted with numerous supernatural blessings. Like Paul, probably to keep him focused, God permitted him to suffer much: “To keep me from becoming proud, I was given a thorn in my flesh” (2Cor 12:7).

He was a famous stigmatist and was endowed with the gifts of healing, the ability to read hearts, the gift of tongues, prophecy, miracles, and extraordinary abstinence from both sleep and nourishment.

He died on 23 September 1968, at the age of 81. After many apprehensions and assessments, his sanctity was officially approved by the church on 16 June 2002 by St John Paul II.

In today’s Gospel, Jesus was preparing his apostles for their mission. He told them not to carry too much luggage on their way. This is because what we possess can gradually possess us.

Also, wherever a man’s wealth is, his heart is there too (Mt 6:22). The more physical load one carries, the less spiritual and serious one might become on the journey of faith.

Definitively, this will lead to a loss of focus on the real mission. Today Jesus advises us to travel light not only physically but also spiritually.

Too much load on our spiritual journey is dangerous and will not help us to reach our destination or, to realize our God-given mission.

In religious life in general, we are told to “travel light” in other to be spiritually healthy.

Saint Pius of Pietrelcina, Pray for Us

Peace be with you all.

Maranatha!

Miércoles , XXV Semana del Tiempo Ordinario, Año A

San Pio de Pietrelcina, Ruega por Nosotros

Lecturas: 1ra: Pr 30:5-9; Sal:119; Ev: Lk 9:1-6

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy el miércoles de la vigésimo quinta semana del tiempo ordinario, la iglesia honra a San Pío de Pietrelcina, Sacerdote.

Era un franciscano italiano. Nació en 1887 y es conocido popularmente como Padre Pío. Resumió su espiritualidad para sus amigos de la siguiente manera: “Ore, espere y no se preocupe”.

Padre Pio fue dotado con numerosas bendiciones sobrenaturales. Como Pablo, probablemente para mantenerlo enfocado, Dios le permitió sufrir mucho: “Para no hacerme orgulloso, me dieron una espina en mi carne” (2Cor 12:7).

Era un famoso estigmatista y fue dotado con los dones de la sanidad, la capacidad de leer corazones, el don de lenguas, profecía, milagros, y la extraordinaria abstinencia tanto del sueño como de la alimentación.

Murió el 23 de septiembre de 1968, a la edad de 81 años. Después de muchas aprensiones y evaluaciones, su santidad fue oficialmente aprobada por la iglesia el 16 de junio de 2002 por San Juan Pablo II.

En el Evangelio de hoy, Jesús preparaba a sus apóstoles para su misión. Les dijo que no llevaran demasiado equipaje para su viaje misionero. Esto es porque lo que poseemos puede poseernos gradualmente.

Además, dondequiera que esté la riqueza de un hombre, su corazón también está allí (Mt 6, 22). Cuanta más carga física lleve uno, menos espiritual y grave podría llegar a ser en el camino de la fe.

Definitivamente, esto llevará a una pérdida de atención en la misión real. Hoy Jesús nos aconseja viajar ligera no solo físicamente sino también espiritualmente.

Demasiada carga en nuestro viaje espiritual es peligrosa y no nos ayudará a alcanzar nuestro destino o, para realizar nuestra misión dada por Dios.

En la vida religiosa en general, se nos aonsejan a “viajar ligera” para estar espiritualmente salusables.

San Pio de Pietrelcina, Ruega por Nosotros

¡Maranatha!

La paz sea con ustedes

Tuesday, XXV Week of Ordinary Time, Year A

The Family of Christ through God’s Will

Readings: 1st: Pr 21:1-6.10-13; Ps: 119; Gos: Lk 8:19-21

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the Tuesday of the twenty fifth week of ordinary time. Today’s gospel has its parallel in Mt 12:46-48. Christ reminds us that the fundamental requirement for being part of his family is doing the will of his Father.

When Christ was told that his mother and relatives were looking for him, he responded: “Whoever does the will of my heavenly Father is my brother, and sister, and mother.”

To some, Christ’s response could easily be misinterpreted. Someone might say that Christ disrespected or dishonored his family.

For others, this supports their claim, and forms the basis for denying the important role that Mary played in the history of our salvation.

However, what Christ simply did was to extend his family. Through this, he created a bigger community. So, he means that, doing the will of God, is a fundamental requirement for being part of his great family.

Also, through this Christ reminds us of the nature of his family. First, it is biological. That is, he is truly the Son of Mary and has relatives. Second, his other family is made up of those who do the will of God.

Mary and his relatives belong to both families. It suffices to note that Mary was the first to do the will of God when she preeminently said: “I am the servant of the Lord; let it be to me according to your word” (Lk 1:38).

For this reason, she is the first disciple of Christ, and the model for all Christians on how to accept and do the will of God.

Therefore, what makes us members of God’s family is our ability to do his will, and not just our nominal membership of a particular congregation.

Christ continues to invite us day after day to share in this true intimacy which unites us with him, and with one another in one big family of God.

So, let us pray that the Holy Spirit may help us to always do the will of God, so that that we may continue to enjoy the membership of this great family, where Christ himself is the head.

Peace be with you all.

Maranatha!

Martes, XXV Semana del Tiempo Ordinario, Año A

La Familia de Cristo a través de la Voluntad de Dios

Lecturas: 1ra: Pr 21:1-6.10-13; Sal:119; Ev: Lk 8:19-21

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el martes de la vigésima quinta semana de tiempo ordinario. El evangelio de hoy tiene un paralelo en Mt12:47-48. Cristo nos recuerda que el requisito fundamental para formar parte de su familia es hacer la voluntad de su Padre.

Cuando le dijeron a Cristo que su Madre y parientes le buscaban, el respondió: “Todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.”

Para algunos, la respuesta de Cristo podría ser fácilmente malinterpretada. Alguien podría decir que Cristo faltó respeto o deshonró a su familia.

Para otros, esto apoya su afirmación, y constituye la base para negar el importante papel que María desempeñó en la historia de nuestra salvación.

Sin embargo, lo que Cristo simplemente hizo fue extender su familia. A través de esto, creó una comunidad más grande. Así que, él quiere decir que, hacer la voluntad de Dios es un requisito fundamental para ser parte de su gran familia.

También, a través de esto, Cristo nos recuerda la naturaleza de su familia. Primero, es biológica. Es decir, él es el verdaderamente Hijo de María, y tiene parientes. Segundo, su otra familia está compuesta por aquellos que hacen la voluntad de Dios.

María y sus parientes pertenecen a ambas familias. Basta señalar que María fue la primera en hacer la voluntad de Dios cuando dijo preeminentemente: “Yo soy la esclava del Señor, hágase conmigo según tu voluntad” (Lc1:38).

Por esta razón, ella es la primera discípula de Jesús y el modelo para todos los cristianos, de cómo aceptar, y hacer la voluntad de Dios.

Lo que nos hace miembros de la familia de Dios es nuestra capacidad para hacer su voluntad, y no sólo nuestra membresía nominal de una Congregación en particular.

Cristo sigue invitándonos día tras día, a compartir esta verdadera intimidad que nos une con él, y con los demás en una gran familia de Dios.

Así que, oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a hacer la voluntad de Dios, para que podamos seguir disfrutando de la membresía de esta gran familia, donde Cristo mismo reina como cabeza.

¡Maranatha!

La paz sea con ustedes.

Monday, XXV Week of Ordinary Time, Year A

Saint Matthew, Pray for Us

Readings: 1st: Ef 4:1-7.11-13; Ps: 18; Gos: Mt 9:9-13

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today, the Monday of the twenty-fifth week of ordinary time, the Church honors Saint Matthew, Apostle, and Evangelist. The mention of Mathew immediately reminds us of the first gospel in the New Testament.

His gospel was written in Aramaic, the language that Christ spoke. Matthew wrote to convince the Jews that Jesus is their anticipated Messiah.

According to tradition, he preached in Egypt and Ethiopia. Some legends say he lived up to ninety years old before his death.

Today’s gospel presents the account of the call and conversion of Matthew. It has parallels Luke 5:27-32 and Mark 2:13-17. These other gospels identified him as “Levi the tax collector and sinner.”

The call of Matthew was a dramatic one. It presents a picture of a sincere conversion and how suddenly one’s life can be transformed from evil to good through a simple encounter with God.

“As Jesus passed by, he saw a man named Matthew sitting at the customs post. He said to him, ‘Follow me’ and he got up and followed him.”’

This sounds very simple. However, the evangelist only wants us to know that Matthew did not resist his call. Instead, he took advantage of the opportunity presented to him by Christ to transform his life and personality.  

Another lesson for us in today’s gospel is that Christ was not ashamed of going to the house of Mathew to eat with him. Of course, this attracted comments and disappointments from his critics.

Christ knew the consequences of going there. However, he had a mission: “To save lost souls and sinners.” So, he did not intend to scandalize anyone. Instead, his action was in line with his mission statement.

So, today’s gospel reminds us of how inclusive and compassionate Jesus is in his ministry. It also teaches us to guard against prejudice about people. No matter how bad someone is, God can still change him.

Only one excellent and simple encounter with God is what it takes, and a sinner will become a future saint. This is because God never gives up on any of his creatures. So, we must not give up on anyone.

Saint Matthew, Pray for Us

Peace be with you all.

Maranatha!

Lunes, XXV Semana del Tiempo Ordinario, Año A

San Mateo, Ruega por Nosotros

Lecturas: 1ra: Ef 4:1-7. 11-13; Sal:18; Ev: Mt 9:9-13

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el lunes de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario, la Iglesia honra a San Mateo, Apóstol y Evangelista. La mención de Mathew nos recuerda inmediatamente el primer Evangelio del Nuevo Testamento.

Su evangelio fue escrito en Arameo, el lenguaje que Cristo habló. Mateo escribió para convencer a los judíos que Jesús es su Mesías anticipado.

Según la tradición, predicó en Egipto y Etiopía. Algunas leyendas dicen que vivió hasta noventa años antes de su muerte.

El Evangelio de hoy presenta el relato del llamado y la conversión de Mateo. Tiene paralelos a Lucas 5:27-32 y Marcos 2:13-17. Esos otros evangelios lo identificaron como “Levi el recaudador de impuestos y pecador”.

La llamada de Mateo fue dramática. Presenta una imagen de una conversión sincera y cómo de repente la vida de uno puede transformarse del mal al bien a través de un simple encuentro con Dios.

“Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: ‘Sígueme’. Él se levantó y lo siguió.”’

Esto suena muy simple. Sin embargo, el evangelista sólo quiere que sepamos que Mateo no se resistió a su llamada. En cambio, aprovechó la oportunidad que Cristo le presentó para transformar su vida y personalidad.

Otra lección para nosotros en el evangelio de hoy es que Cristo no se avergonzó de ir a la casa de Mathew a comer con él. Por supuesto, esto atrajo comentarios y decepciones de sus críticos.

Cristo sabía las consecuencias de ir allí. Sin embargo, tenía una misión: “Salvar almas y pecadores perdidos”. Por lo tanto, no tenía la intención de escandalizar a nadie. En cambio, su acción estaba en línea con su misión.

Por lo tanto, el evangelio de hoy nos recuerda cuán inclusivo y compasivo es Jesús en su ministerio. También nos enseña a tener cuidado de prejuicios contra las personas. No importa lo malo que esté alguien, Dios todavía puede cambiarlo.

Sólo un encuentro excelente y simple con Dios es lo que se necesita, y un pecador se convertirá en un santo futuro. Esto es porque Dios nunca se rinde en ninguna de sus criaturas. Por lo tanto, no debemos rendirnos en nadie.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

Homilia del Vigésimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario, Año A

La invitación, y Amor de Dios para todos

Readings: 1raIs 55:6-9; Sal: 144:2-3.8-9.17; 2daRom 1:20-24.27; Ev: Mt. 20:1-16

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo quinto del tiempo ordinario, reflexionamos sobre los caminos inimaginables y el amor de Dios. Este amor es incalculable. Por lo tanto, la Iglesia nos invita a emular este amor. Todas las lecturas de hoy tienen una cosa en común, el amor de Dios por nosotros.

En la primera lectura, Isaías nos invita urge: “Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino…” En esta lectura, vemos a un Dios que expresa su amor por su pueblo. También, vemos a un Dios que, a pesar de nuestra infidelidad, sigue buscándonos. Un Dios, que se preocupa y está listo para acogernos.

En la segunda lectura, Pablo expresa el amor que tiene por Dios y por el Evangelio. Como cristianos, muchas veces, somos jalados en dos direcciones. Todos queremos ir al cielo, pero esta vida aún nos atrae. Pablo tenía los mismos sentimientos mixtos también. Aunque creía que pronto sería liberado de la cárcel, sabía que podía caer víctima de la espada de Nerón.

Esto creó un conflicto en él. Anhelaba estar con Cristo, porque eso sería mucho mejor. Sin embargo, también quería vivir, por su amor a sus hermanos y a sus hijos en la fe. Por lo tanto, la respuesta de Pablo al dilema más profundo de la vida es: “vivir, es Cristo, y morir, es ganancia”. El amor por Cristo, la buena nueva, y para nuestros hermanos deben motivar todas nuestras acciones. Debe ser la fuente de nuestra fuerza.

A través de esto, morir o vivir para Dios, o para nuestros hermanos ya no será una tragedia para nosotros. Más bien, sería un testimonio del Evangelio. Se convertiría en una expresión de nuestro amor por los demás. Pablo resume su reflexión con la siguiente instrucción: “Evita cualquier cosa en tu vida cotidiana que sea indigno del Evangelio de Cristo”.

En el Evangelio, Cristo nos presenta un dilema. ¿Cómo podría el empleador pagar a todo, la misma cantidad? Fue difícil para el anterior (o primero) grupo de trabajadores entender tal como sería para la mayoría de nosotros hoy en día. La clave para entender la acción del empleador en esta parábola está en la primera lectura de hoy. Dios nos recuerda que: “Mis pensamientos no son sus pensamientos, y mis caminos no son sus caminos.”

Lo que vemos en la acción en el Evangelio de hoy, es simplemente la justicia de Dios. Su justicia se rige por su generosidad y amor incondicional para todos. Su acción hacia el último grupo de trabajadores demuestra que no está actuando de acuerdo con la justicia estricta, ni con la economía.

Más bien, está motivado por el amor y la generosidad hacia todo lo que responde a su invitación. Para todos nosotros, él ha ampliado la misma invitación inmerecida. A todos, él pagará el mismo salario o recompensa porque su amor es incondicional. Su recompensa no depende de cuándo llamó a uno, sino de su amor generoso e inimaginable para todos.

Lo que cuenta en el reino de Dios no es años de servicio, sino diligencia de corazón como elegido. Todos los hombres, no importa cuando llegan, son igualmente preciosos para Dios. Por lo tanto, la recompensa de Dios para todos en su reino, es simplemente su gracia que se extiende a todos aquellos que respondieron fielmente a su invitación divina.

Finalmente, lo que importa es que el Señor está cerca de todos los que responden a su invitación. No importa cómo y cuándo. Su amor es para todos.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily for 25th Sunday of Ordinary Time, Year A

God’s Invitation and Love for all

Readings: 1st: Is 55:6-9; Ps: 144:2-3.8-9.17; 2nd: Rom 1:20-24.27; Gos: Mt. 20:1-16

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this 25th Sunday of ordinary time, we reflect on the unimaginable ways and love of God. This love is incalculable by any human standard. Hence, the Church invites us to emulate this love. All the readings of today have one thing in common, God’s love for us.

In the first reading, Isaiah invites us to “Seek the Lord while he is to be found; call to him while he is near, and let the wicked man abandon his way…!” In this reading, we see a God who expresses his love for his people. We also, see a God who in spite of our infidelity, continues to search for us. A God, who cares and is ready to welcome us.

In the second reading, Paul expresses the love he has for God and for the Gospel. As Christians, often times, we are pulled in two directions. We all want to go to heaven, yet this life still appeals to us. Paul had the same mixed feelings too. Although he believed he would soon be released from prison, he knew that he could fall victim to Nero’s sword.

This created a conflict in him. He longed to be with Christ, for that would be much better. However, he also wanted to live, because of his love for his brothers and children in faith.  Hence, Paul’s answer to life’s most profound dilemma is, “to live, is Christ, and to die, is gain.” Love for Christ, the good news, and for our brethren must motivate all our actions. It must be the source of our strength.

Through this, dying or living for God or for our brethren will no longer be a tragedy for us. Rather, it would be a witness to the gospel. It would become an expression of our love for others. Paul sums up his reflection with the following instruction: “Avoid any thing in your everyday lives that would be unworthy of the gospel of Christ.”

In the gospel, Christ presents to us with a dilemma. How could the employer pay everyone the same amount? It was difficult for the earlier (or first) group of workers to understand just as it would be for most of us today. The key to understanding the action of the owner of the vineyard in this parable, is in the first reading of today. God reminds us that: “My thoughts are not your thought, and my ways are not your ways.”

What we see in action in the gospel today, is simply the justice of God. His justice is governed by his generosity and unconditional love for all. His action towards the last group of workers shows that he is not acting in accordance with strict justice, or economics.

Rather, he is motivated by love and generosity towards all that responds to his invitation. To all of us, he has extended the same unmerited invitation. To all, he will pay the same wage because his love is unconditional. His reward does not depend on when he called anyone, but on his generous, and unimaginable love for all.

What counts in God’s vineyard is not years of service, but diligence of heart as a chosen one. All men, no matter when they come in, are equally precious to God. Therefore, God’s reward for all in His kingdom, is simply His grace that is extended to all those who responded faithfully to His divine invitation.

Finally, what matters is that the Lord is close to all who respond to his invitation. It does not matter how and when. His love is for all.

Peace be with you all!

Maranatha!

Friday, XXIV Week of Ordinary Time, Year A

Women in Christ’s Mission

Readings: 1st: 1 Cor 15:12-20; Ps:17; Gos: Lk 8:1-3

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the Friday of the twenty-fourth week of ordinary time. In today’s gospel, Luke presents a fascinating image of the inclusive and universal nature of the ministry of Christ.

He also gives good evidence of why his gospel was addressed to all nations beyond the Jewish patriarchal system that oppressed women.

In addition to the twelve apostles, Luke tells us that these women accompanied Christ during his preaching crusades.

A critical insight that Luke gives us today is that some of these women were delivered from different problems. So, in appreciation to God, they decided to offer their lives totally for his mission.

Indeed, they were wholly delivered from their problems and were capable of making an independent living. Instead, they offered their lives and services in gratitude to God.

Another important insight is that apart from those healed, Luke adds: “And many others who provided for them out of their resources.

That means, among these “feminine disciples” who collaborated with Christ in his ministry were prominent and wealthy women who had enough to support the work of God.

Through this, the women contributed to the preaching and spread of the good news. Indeed, they may not be preachers or prophetesses themselves, but they sustained the movement of the good news through their support.

It is important to note that while other gospels described the appearance of women in this narrative, only Luke informs us that they “served” Jesus and the twelve with their resources during his public ministry.

Sadly, some scholars accuse Luke of being patriarchal by arguing that he portrayed the women as “mere servers.” However, given the general background and audience of Luke’s gospel, his message is simple: Women played an essential role in the ministry of Christ.

So, the women in today’s gospel symbolize the thousands of women (lay and religious) who serve Christ’s Church all over the world in different professions and at various capacities.

Peace be with you all.

Maranatha!

Viernes, XXIV Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Mujeres en la misión de Cristo

Lecturas: 1ra:1 Cor 15:12-20; Sal: 17; Ev: Lc 8:1-3

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es el viernes de la vigésimo cuarta semana del tiempo ordinario. En el evangelio de hoy, Lucas presenta una imagen fascinante de la naturaleza inclusiva y universal del ministerio de Cristo.

También da buena evidencia de por qué su evangelio fue dirigido a todas las naciones más allá del sistema patriarcal judío que oprimió a las mujeres. Además de los doce apóstoles, Lucas nos dice que estas mujeres acompañaron a Cristo durante sus cruzadas predicadoras.

Una visión crítica que Lucas nos da hoy es que algunas de estas mujeres fueron liberadas de diferentes problemas. Así que, en agradecimiento a Dios, decidieron ofrecer su vida totalmente para su misión.

De hecho, fueron totalmente liberadas de sus problemas y eran capaces de ganarse la vida independientemente. En cambio, ofrecieron sus vidas y servicios en gratitud a Dios.

Otra visión importante es que aparte de los sanados, Lucas añade: “Y muchos otros que les proporcionaron de sus recursos.

Eso significa que entre estos “discípulas femeninas” que colaboraron con Cristo en su ministerio había mujeres prominentes y ricas que tenían suficiente para apoyar la obra de Dios.

A través de esto, las mujeres contribuyeron a la predicación y difusión de la buena nueva. Si no son “predicadoras o profetas” ellos mismos, pero sostuvieron el movimiento de las buenas nueva a través de su apoyo.

Es importante notar que mientras otros evangelios describieron la aparición de mujeres en esta narrativa, solo Lucas nos informa que ellas “sirvieron” a Jesús y a los doce con sus recursos durante su ministerio público.

Lamentablemente, algunos eruditos acusan a Luke de ser patriarcal al argumentar que él retrató a las mujeres como “meros servidores”. Sin embargo, dados los antecedentes generales y la audiencia del evangelio de Lucas, su mensaje es simple: Las mujeres desempeñaron un papel esencial en el ministerio de Cristo.

Así, las mujeres en el evangelio de hoy simbolizan a las miles de mujeres (laicas y religiosas) que sirven a la Iglesia de Cristo en todo el mundo en diferentes profesiones y en diferentes capacidades.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!