Jueves IV Semana de Cuaresma, Año A

Los Testigos de Cristo

Lecturas: 1ra: Ex 32:7-14; Sal:106; Ev: Jn 5:31-47

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En el evangelio de hoy, las autoridades judías rechazaron a Cristo porque ignoraban el hecho de que, el que estaban esperando ya estaba entre ellas. Así que, no sólo rechazaron su testimonio de sí mismo, rechazaron el testimonio de Juan el Bautista. Igualmente, rechazaron el testimonio de la obra de Cristo, de su Padre, y de las Escrituras. Por esto, son los que deben ser acusados.

Aquellos que están acusando a Jesús serán acusados, pero no por Jesús sí mismo. Su acusación vendrá de Moisés, el que veneran, cuya ley se imponen a sí mismos y a los demás, como la interpretaron. Esto se debe a que han puesto su esperanza en Moisés, y en la ley de Moisés, sin embargo, no creyeron su testimonio sobre Cristo.

Lo que no ven, es que Jesús cumple perfectamente lo que Moisés escribió sobre él. Su devoción a Moisés se ve en el diálogo entre los judíos y el ciego a quien Jesús restauró su vista.

¿Por qué rechazaron a Cristo? Lo hicieron por su incredulidad. Esto lo hizo imposible para ellos no aprovechar la oportunidad antes de ellos. Cristo no estaba buscando su alabanza. Más bien, sólo trataba de ayudarlos evitar su castigo inminente debido a sus acciones e incredulidad.

Cristo sabía que su padre merece todo el crédito por cualquier cosa que exista. Por lo tanto, conocer y aceptar esto, es de hecho, un camino rápido hacia la santidad. Jesús es Dios, pero nos deja un espléndido ejemplo de cómo el hombre debe buscar la gloria de Dios, y no la suya.

Así que, en el Evangelio de hoy, Cristo enfatiza que, como los judíos, muchas de nosotros buscan el significado y valor de la vida en los lugares equivocados. Así que, cometen muchos errores en la vida, por perder la oportunidad de salvarse.

Por eso, si uno siente que ha sido dotado con la amistad de Jesús, debe dar gracias al Señor por ese tesoro.

También, hay que dar gracias a Dios por las personas, y las circunstancias que Dios ha usado para ayudar a uno a encontrarlo. Nuestra fe es un don muy precioso. Así que, no debemos olvidar que la forma en que vivimos nuestra fe puede ser también un camino de gracia para los demás.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranata!

Wednesday, IV week of Lent, Year A Solemnity of the Annunciation of the Lord – 25th March

The Good News of Our Salvation

Readings: 1st: Is 7:10-14; 8:10. 12; Ps: 40; 2nd: Heb 10:4-10 Gos: Lk 1:26-38

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

Today, the Church celebrates the solemnity of annunciation. This solemnity is the forerunner of Christmas, which is celebrated nine months after the Archangel Gabriel brought the news to Mary that she will be the mother of Jesus Christ.

The story of the annunciation takes us from the temple, a holy place par excellence, to the house, to the intimacy of a personal meeting of God with humanity. It leads us into the deepest part of our being and our story, where God alone can touch us.

While, the announcement of the birth of John the Baptist opened the barren womb of Elizabeth, the announcement of the birth of Jesus, knocks on the door of a fertile womb of Mary, the one who is “full of grace.”

Hence, today it suffices to reflect on the incarnation of God in the womb of the Blessed Virgin Mary in order to save humanity. It is true that, God could have become man in any number of ways.

However, our Lord chose to become human like us. While God made this very important decision and choice, it is very important to applaud Mary’s gift of complete self-donation to God and humanity.

Of course, God created and owns every one of us. However, he does not force his will on anyone. He created us free beings. This is why the “yes” of Mary becomes very important. She freely accepted the mission by submitting her will to God.

So, by submitting her will to God, Mary accepted to become the new ark of God’s new covenant with humanity. She cooperated with God in his plan for the salvation for humanity.

So, today’s solemnity is very important in the history of our salvation. It did not only bring the good news that God was going to save the world, but that, he was going to do it in a most humble way, by being like us.

Finally, today is one of the only two days in the Church’s celebration each year, when we kneel at the recitation of the Creed at Mass. So, to highlight the importance of the incarnation and God’s humble act, we also reciprocate this humility and wonder, by bowing our heads and bending our knees at the reciting of the words: “By the power of the Holy Spirit, was incarnate of the Virgin Mary, and became man.”

Peace be with you all

Maranatha!

Miércoles IV Semana de Cuaresma, Año A Solemnidad de la Anunciación del Señor, 25 de marzo

La Buena Noticia de Nuestra Salvación

Lecturas: 1ra: Is 7:10-14; 8:10. 12; Sal: 40; 2da: Heb 10:4-10; Gos: Lc 1:26-38

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, la Iglesia celebra la solemnidad de la anunciación. Esta solemnidad es el precursor de la Navidad, que se celebra nueve meses después de que el Arcángel Gabriel trajo a María la noticia de que ella será la madre de Jesucristo.

La historia de la Anunciación nos lleva del templo, un lugar santo por excelencia, a la casa, la intimidad de un encuentro personal de Dios con la humanidad. Nos lleva a la parte más profunda de nuestro ser y de nuestra historia, donde sólo Dios puede tocarnos.

Mientras, que el anuncio del nacimiento de Juan el Bautista abrió el vientre estéril de Isabel, el anuncio del nacimiento de Jesús, llama a la puerta de un fértil vientre de María, el que está “lleno de gracia”. Por lo tanto, hoy basta reflexionar sobre la encarnación de Dios en el seno de la Santísima Virgen María para salvar a la humanidad. Es verdad que Dios podría haberse convertido en hombre de cualquier número de maneras.

Sin embargo, nuestro Señor escogió hacerse humano como nosotros. Por supuesto, es cierto que Dios tomó esta decisión, sin embargo, es muy importante aplaudir la auto donación completa de María a Dios y a la humanidad.

Por supuesto, Dios creó y posee a cada uno de nosotros. Sin embargo, no fuerza su voluntad sobre a nadie. Nos creó seres libres. Por eso el “sí” de María fue muy importante. María aceptó libremente la misión al someter su voluntad a Dios. Así que, al someter su voluntad a Dios, María aceptó convertirse en la nueva arca de la alanza de Dios con la humanidad. Ella cooperó con Dios en su plan para la salvación de la humanidad.

Por lo tanto, la solemnidad de hoy es muy importante en la historia de nuestra salvación. No sólo trajo la buena noticia de que Dios iba a salvar al mundo, sino que, lo iba a hacer de la manera más humilde, siendo como nosotros.

Por último, hoy es uno de los dos únicos días de celebración de la Iglesia cada año, cuando nos arrodillamos ante la recitación del Credo en la Misa. Así, para resaltar la importancia de la encarnación y del acto humilde de Dios, también reciprocamos esta humildad y maravilla, inclinando la cabeza y arrodillando al recitar las palabras: “Por obra del Espiritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.”

La paz este con ustedes

¡Maranata!

 

Tuesday, IV week of Lent, Year A

Living in solidarity with the sick

Readings: 1st: Ez 47:1-9. 12; Ps: 45; Gos: Jn 5:1-16

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

In today’s Gospel Jesus cures a paralytic man who had waited thirty-eight years for someone to help him get into the pool of water so as to be healed! Faced with this total absence of solidarity, what did Jesus do?

Passing by that place where the poor and the sick were, Jesus noticed the dramatic situation in which the man found himself and cured him. He did not cure him to convert him. He cured him because He wanted to help him. He wanted the man to experience the love and solidarity he has lacked for thirty-eight years.

Today’s gospel also presents a new dimension to sickness. Some days ago, we saw the disciple of Christ associating sickness with sin. While in that case, Christ told them that the man’s sickness had nothing to do with sin, today, Christ reminds us that, in some cases sin can cause sickness.

So, when Jesus meets the same man again, he tells him: “Now, you are well again, do not sin any more, or something worse may happen to you.” In that age, people thought and said that, “sickness is a punishment from God. Hence, once the man is cured, he has to avoid sinning again, so that nothing worse will happen to him.

There are two lessons we may learn from today’s Gospel. The first is that, today in our world, and around us, there are many poor and sick people who are experiencing the same lack of solidarity like the paralytic man healed by Christ.

They live in total abandonment, without help or solidarity from anyone. Yet, many of us pass by them every day without noticing or even trying to give them a helping hand. If we are more charitable with our time towards them, then our world would be a better place.

The second lesson is that, at times our bad actions or sins could attract terrible consequences of pain and loneliness. In spite of this, God is always willing to restore us. However, like the paralytic, man in today’s gospel, He wishes us to keep away from returning to our old ways so that we might experience peace in our life.

Peace be with You.

Maranatha!

Martes, IV Semana de Cuaresma, Año A

Vivir en solidaridad con los enfermos

Lecturas: 1ra: Ez 47:1-9. 12; Sal: 45; Ev: Jn 5:1-16

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En el Evangelio de hoy, Jesús curó a un hombre paralítico que había esperado treinta y ocho años para que alguien le meterá en la piscina para sanarse. Ante esta ausencia total de solidaridad, ¿qué hizo Jesús?

Pasando por aquel lugar donde estaban los pobres y los enfermos, Jesús se dio cuenta de la dramática situación en la que el hombre se encontró, y lo curó. No lo curó para convertirlo. Lo curó porque quería ayudarlo. Quería que el hombre experimentar el amor y la solidaridad que le faltaban durante treinta y ocho años.

El Evangelio de hoy también presenta una nueva dimensión a la enfermedad. Hace unos días, que vimos los discípulos de Cristo asociando la enfermedad al pecado. Mientras que en ese caso, Cristo les dijo que la enfermedad del hombre no tenía nada que ver con el pecado, hoy, Cristo nos recuerda que, en algunos casos, el pecado puede causar enfermedad.

Entonces, cuando Jesús se encuentra con el mismo hombre de nuevo, le dice: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor” Por lo tanto, una vez que el hombre está curado, tiene que evitar pecar de nuevo, para que nada peor le suceda.

Hay dos lecciones que podemos aprender del Evangelio de hoy. La primera es que, hoy en nuestro mundo, y a nuestro alrededor, hay muchos pobres y enfermos que están experimentando la misma falta de solidaridad que el hombre paralítico curado por Cristo.

Viven en un abandono total, sin ayuda ni solidaridad de nadie. Sin embargo, muchos de nosotros pasamos por ellos todos los días sin darse cuenta, o incluso tratar de darles una mano de ayuda. Si somos más caritativos con nuestro tiempo hacia ellos, entonces nuestro mundo sería un lugar mejor.

La segunda lección es que, a veces, nuestras malas acciones o pecados podrían atraer terribles consecuencias de dolor y soledad. A pesar de esto, Dios siempre está dispuesto a restaurarnos.

Sin embargo, al igual que el hombre paralítico en el Evangelio de hoy, Dios desea que evitamos nuestras viejas costumbres para que podamos experimentar paz y tranquilidad en nuestra vida.

La paz este con ustedes

¡Maranata!

Monday, IV week of Lent, Year A

To believe, is to see!

Readings: 1st: Is 65:17-21; Ps: 29; Gos: Jn 4:43-54

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

Today, we live in a world of strictly of, “seeing, is believing”. That is, in a highly pragmatic and experiential world. Unfortunately, our sense of reality has been reduced to the epistemological level of sense perception.

Today’s gospel paints a true picture of the world we live in. Many have abandoned realty for shadow. We live in a world where miracle must be the proof of an authentic man or woman of God. So, many rush to anywhere they are told that there is a possibility of getting a miracle, no matter what it will take. Many now seek God only for what they will get from him, rather than because he is God and deserves our true worship in faith and in spirit.

Christ said to the centurion: “Unless you people see signs and wonders, you will not believe.” How many of us are living in this state of unbelief today? How many of us believe only when things are working out fine for us, or even, only when we are in trouble? The centurion came to Christ with humility and faith. Yes, he first believed the simple healing command of Christ: “Go, your son will live.” He left in faith, and this faith moved mountain for him.

Is our case tougher than the centurion’s? I do not think so! Can God resolve the present problem we are facing in our world today? I say yes! Are we ready to listen to his command in faith? Unfortunately, I still doubt it! This is because, we are still imprisoned by the philosophy that: “Seeing, is believing”

The truth is that, in every moment, and circumstance of our life, God has never ceased to doing great things for us. He has not stop being a merciful and loving Father. Unfortunately, many of us cannot see this reality, because we still believe and live according to our own philosophy of life.

Finally, my dear brethren, our worship of God must not depend only on the physical miracles we wish to receive from Him. Rather, we must worship him because of who he is, our Creator and Master of the universe. If he chooses to confirm his works with miracles, so be it. He knows what to do for us, when, and how to do it. However, we must first believe in Him, because in spiritual matters, “to believe, is to see.”

Peace be with You.

Maranatha!

Lunes, IV Semana de Cuaresma, Año A

“Creer, es ver”

Lecturas: 1ra: Is 65:17-21; Sal: 29; Ev Jn 4:43-54

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy en día, vivimos en un mundo estrictamente de “ver, es creer”. Es decir, en un mundo muy pragmático y experiencial. Desafortunadamente, nuestro sentido de la realidad ha sido reducido al nivel epistemológico de la percepción de los sentidos.

El Evangelio de hoy pinta una imagen verdadera del mundo en el que vivimos. Muchos han abandonado la realidad por la sombra. Vivimos en un mundo donde el “milagro” debe ser la prueba de un auténtico hombre o mujer de Dios. Así que, muchos se apresuran a dondequiera que se les dicen que hay una posibilidad de conseguir un milagro, no importa lo que tomará. Muchos ahora buscan a Dios sólo por lo que recibirán de él, en lugar de, porque, él es Dios y merece nuestra verdadera adoración en la fe, y en el espíritu.

Cristo le dijo al centurión: “Si no ven ustedes signos y prodigios, no creen”. ¿Cuántos de nosotros vivimos en este estado de incredulidad hoy? ¿Cuántos de nosotros creemos sólo cuando las cosas están funcionando bien para nosotros, o incluso, sólo cuando tenemos problemas? El centurión vino a Cristo con humildad y fe. Sí, primero creyó en la simple orden curativa de Cristo: ” “Vete, tu hijo ya está sano.” Se fue con fe, y esta fe movió la montaña por él.

¿Es nuestro caso más duro que lo del centurión? ¡No creo! ¿Puede Dios resolver el problema presente que nos enfrente hoy? ¡Yo digo que sí! ¿Estamos listos para escuchar su mandato con fe? ¡Lamentablemente, todavía lo dudo! Esto se debe a que, todavía estamos encarcelados por la filosofía de que: “Ver, es creer”

La verdad es que, en cada momento, y en las circunstancias de nuestra vida, Dios nunca ha dejado de hacer grandes cosas por nosotros. No ha parado de ser un Padre misericordioso y amoroso. Por desgracia, muchos de nosotros no pueden ver esta realidad porque, todavia, creemos y vivimos según nuestra propia filosofía de vida.

Finalmente, mis queridos hermanos, nuestra adoración a Dios no debe depender solamente de los milagros físicos que deseamos recibir de él. Más bien, debemos adorarlo debido a lo que él es, nuestro Creador y el Maestro del universo. Si decide confirmar sus obras con milagros, que así sea. Él Sabe qué hacer por nosotros, cuándo, y cómo hacerlo. Sin embargo, primero, debemos creer en él, porque en casos espirituales, “creer, es ver.”

La paz este con ustedes

¡Maranata!