Friday, XXVIII Week of Ordinary Time, Year A

Do not be afraid

Readings: 1st: Eph 1:11-14; Ps:33; Gos: Lk 12:1-7

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the Friday of the twenty-eight week of ordinary time. Luke’s message today sounds like an end-time message.

Luke seems to indicate that tension and opposition to Christ is becoming stronger as the authorities look for means to trap him.

So, anyone who follows Christ needs to be focused and ready for anything. Knowing this, Christ exhorts us: “Do not be afraid, for everything that is now covered will be uncovered.”

This includes the plans of the evil ones who are always threatening to persecute and destroy the just.  It suffices to note that Christ knows that fear and the threat of death can paralyze one.

As the Lord of the living and the dead, He knows that physical death is not the end. Instead, it is a transition to eternity.

Hence, he exhorts us: “Do not be afraid of those who can kill the body but cannot kill the soul. Rather, fear him who can destroy both body and soul in hellfire.”

Our hope rests in these comforting and assuring words of Christ, “every hair on your head has been counted.” So, there is no need to be afraid!”

They indicate that the Lord is on our side. He is ready and capable of delivering us from both the consequences and harmful effects of sin and all the threats that we face in our daily lives.

Today’s message is, do not fear. Every little bird is cared for by God. Even the hairs of our heads are counted. In life, trials and difficult moments are inevitable. So, all we need is a leap of faith that hopes for eternal life.

Finally, all we need to do to merit the protection Christ promised us today is to be on his side by trusting him.

This calls for being just and innocent in our ways and actions. It means being true Christians. Of course, it also means submitting entirely to Christ.

Peace be with you all.

Maranatha!

Viernes, XXVIII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

No tengan miedo

Lecturas: 1ra: Ef 1:11-14; Sal: 33; Ev: Lk 12:1-7

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el viernes de la vigésima semana del tiempo ordinario. El mensaje de Lucas hoy suena como un mensaje del fin del tiempo.

Lucas parece indicar que la tensión y la oposición a Cristo se están haciendo más fuertes a medida que las autoridades buscan medios para atraparlo.

Así que, cualquiera persona que siga a Cristo necesita estar enfocado y listo para cualquier cosa. Sabiendo esto, Cristo nos exhorta: “No tengan miedo, porque todo lo que ahora está cubierto será descubierto”.

Esto incluye los planes de los malvados que siempre amenazan a los justos. Basta señalar que Cristo sabe que el miedo y la amenaza de muerte pueden paralizar a uno.

Como el Señor de los vivos y de los muertos, Cristo sabe que la muerte física no es el fin. En cambio, es una transición a la eternidad.

Por lo tanto, nos exhorta: ” No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo”.

Nuestra esperanza está en estas palabras reconfortantes y tranquilizadoras de Cristo, “cada pelo en tu cabeza ha sido contado. ¡Por lo tanto, no hay necesidad de tener miedo!

Indican que el Señor está de nuestro lado. Está listo y es capaz de liberarnos tanto de las consecuencias como de los efectos del pecado y de todas las amenazas que enfrentamos en nuestra vida diaria.

El mensaje de hoy es, no temas. Cada pajarito es cuidado por Dios. Hasta los pelos de nuestras cabezas están contados. En la vida, las pruebas y los momentos difíciles son inevitables. Todos necesitamos el salto de fe que espera la vida eterna.

Por último, todo lo que tenemos que hacer para merecer la protección que Cristo nos prometió hoy es estar de su lado confiando en él.

Esto requiere ser justos e inocentes en nuestros caminos y acciones. Significa ser verdaderos cristianos. Por supuesto, también significa someterse enteramente a Cristo.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

Wednesday, XXVII Week of Ordinary Time, Year A

Oh, you Pharisees! (2)

Readings: 1st: Gal 5:18-25; Ps: 1; Gos: Lk 11: 37-41

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the Wednesday of the twenty-eight week of ordinary time. Today’s gospel, is a continuation, and the conclusion of yesterday’s, in which Christ showed great displeasure against the lifestyle of the Jewish authorities.

The woes that Christ pronounced against the authorities of his time, continue to strengthen yesterday’s theme:

“Woe to you Pharisees! Woe also to you scholars of the law! You impose on people burdens hard to carry, but you yourselves do not lift one finger to touch them.”

Christ continues to criticize the lack of coherence between their words and their actions, between their interior and their exterior life.

Therefore, the image of “whitewashed sepulcher” speaks for itself. Jesus condemns those who vest themselves with a fictitious physical appearance, but are totally different interiorly.

There are some lessons for us in today’s gospel. First, rather than remain silent while injustice and falsehood thrive, we must speak out. This is an integral part of our prophetic ministry to our society and world.

Second, Christ reminds us that, it is not enough to observe the letters of the Law. Rather, we must make a sincere effort to allow the law transform us interiorly.

Hence, Paul admonishes us: “Be transformed by the renewing of your minds, so that you may discern what is the will of God, what is good and acceptable and perfect” (Rom 12:2).

A life that pleases God is that which is lived in the Spirit, with an adequate and correspondent physical manifestation. We must not live a false or double life. This is because, it affects others negatively, and destroys us.

So, our actions must match our words, and reflect who we truly are, and who we represent.

Peace be with you all.

Maranatha!

Miércoles, XXVIII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

¡Ah, ustedes Fariseos! (2)

Lecturas: 1ra: Gal 5:18-25; Sal: 1; Ev: Lc11:42-46

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el miércoles de la vigésima octava semana de tiempo ordinario. El evangelio de hoy es una continuación, y la conclusión de ayer en lo que, Cristo mostró gran desagrado contra el estilo de vida de las autoridades judías.

Las maldiciones que Cristo pronunció contra las autoridades de su tiempo, siguen fortaleciendo el tema de ayer:

“¡Ay de ustedes fariseo! ¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!

Cristo sigue criticando la falta de coherencia entre sus palabras y sus acciones, entre su vida interior y su vida exterior.

Por lo tanto, la imagen del “sepulcro balaqueado” habla por sí misma. Jesús condena a aquellos que se visten con una física apariencia ficticia, pero son totalmente diferentes interiormente.

Hay algunas lecciones para nosotros en el evangelio de hoy. Primero, en lugar de permanecer callados mientras crece la injusticia y la falsedad, debemos hablar. Esto es una parte integral de nuestro ministerio profético a nuestra sociedad y al mundo.

Segundo, Cristo nos recuerda que no basta observar las letras de la Ley. Más bien, debemos hacer un esfuerzo sincero para permitir que la ley nos transforme interiormente.

Por lo tanto, Pablo nos amonesta: “Sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Ro 12:2).

Una vida que agrada a Dios es aquella, que se vive en el Espíritu, con una adecuada y correspondiente manifestación física. No debemos vivir una vida falsa o doble. Esto es porque, afecta a otros negativamente, y nos destruye.

Así que, nuestras acciones deben coincidir con nuestras palabras, y reflejar quiénes somos verdaderamente, y quien representamos.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

Tuesday, XXVII Week of Ordinary Time, Year A

Oh, you Pharisees!

Readings: 1st: Gal 5:1-6; Ps: 119; Gos: Lk 11: 37-41

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the Tuesday of the twenty-eight week of ordinary time. In today’s gospel, Christ showed his displeasure against the way of life Pharisees

One could wonder, why is Christ so displeased to the point of cursing the authorities. The answer is simple, and is found in Christ’s words:

“Oh, you Pharisees! Although you cleanse the outside of the cup and the dish, inside you are filled with plunder and evil.”

One point is clear here, the insincerity and the double standard life of the Pharisees. They present a false image of themselves. This is Christ’s definition of hypocrites.

Christ’s action today demonstrates, and reminds us of how to speak truth to power and authority. Much as he is loving, patient and kind, Christ desires that we do what is just, and live sincerely.

He was not afraid to confront injustice and falsehood. Rather, he condemned their actions and challenged them to see how their way of life was impacting others negatively.

There are some lessons for us in today’s gospel. First, rather than remain silent while injustice and falsehood thrive, we must speak out. This is an integral part of our prophetic ministry.

Second, we must not live a false or double life. This is because, it affects others negatively. So, we must live a very transparent life. Our actions must match our words, and reflect who we truly are, and who we represent.

Peace be with you all.

Maranatha!

Martes, XXVIII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

¡Ah, ustedes Fariseos!

Lecturas: 1ra: Gal 5:1-6; Sal: 119; Ev: Lc11: 37-41

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el martes de la vigésima octava semana de tiempo ordinario. En el evangelio de hoy, Cristo mostró su desagrado contra el estilo de vida de los fariseos.

Uno podría preguntarse, por qué está tan disgustado Cristo hasta el punto de maldecir las autoridades. La respuesta es simple, y se encuentra en las palabras de Cristo:

“¡Ah ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, ¡el interior de ustedes está lleno de robos y maldad!”

Hay un punto que está claro aquí, la falta de sinceridad y el doble estándar de la vida de fariseos. Presentan una imagen falsa de sí. Esto es la definición de Cristo de hipócritas y sepulcros blanqueados.

La acción de Cristo hoy demuestra, y nos recuerda cómo decir la verdad al poder y a la autoridad. Por mucho que es amoroso, paciente y amable, Cristo desea que hagamos lo que es justo, y viva sinceramente.

No tenía miedo de enfrentarse a la injusticia y la falsedad. Más bien, condenó sus acciones y los desafió a ver cómo su forma de vida estaba afectando negativamente a los demás.

Hay algunas lecciones para nosotros en el evangelio de hoy. Primero, en lugar de permanecer callados mientras crece la injusticia y la falsedad en nuestro alrededor, debemos hablar. Esto es una parte integral de nuestro ministerio profético.

Segundo, no debemos vivir una vida falsa o doble. Esto es porque, afecta a otros negativamente. Así que, debemos vivir una vida muy transparente. Nuestras acciones deben coincidir con nuestras palabras, y reflejar quiénes somos, y quien realmente representamos.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

Monday, XXVII Week of Ordinary Time, Year A

Faith in Christ precedes Signs or Miracles

Readings: 1st: Gal 4:22-24.26-27.31–5:1; Ps: 113; Gos: Lk 11:29-32

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today, the Monday of the twenty-eight week of ordinary time, Christ condemns the unbelief of his people.

Despite all Christ preached and realized among his people, they refused to believe in him as the messiah. Knowing their heart, he reprimanded them thus: “This generation is an evil generation; it seeks a sign, but no sign will be given to it.”

By comparing them with the people of Nineveh, Christ was reminding them that they will be judged because they remained unrepented. The repentance and final belief of the people of Nineveh are significant here.

Instead of seeking signs, the people of Nineveh were wise enough to recognize the prophet Jonah’s authority and repented of the sin.

Indeed, because Christ is greater than Jonah, his generation should have known and done better than Nineveh’s people. Instead, they remained stubborn. So, their punishment would be great.  

Again, Christ referenced the Queen of the South (or Sheba), who heard of Solomon’s wisdom, believed all she heard, and came to pay homage to the king with gifts.

Both of these personalities that Christ cited as examples were foreigners. He used them to demonstrate that foreigners were wiser in seeing the truth than the Israelites, God’s chosen people who continued their rebellion.

Today, many Christians run after signs, instead of believing in Christ first. This is ignorance of the way God operates. Christ’s person is the most powerful ‘sign’ that God gave to humanity. He is the fullness of the revelation of the Father.

Therefore, it is a lack of wisdom not to know that faith in Christ precedes signs or miracles. Hence, Christ proclaimed, “these signs shall follow believers…” (Mk 16:17-18).

In other words, believing in Christ is the first and most crucial step in our Christian journey. Afterward, if, and when it pleases God, he can seal our faith with miracles.

So, let us pray that believing in Christ, we may find all that we need to be fully human and fulfill our destiny with God according to his will.

Peace be with you all.

Maranatha!

Lunes, XXVIII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Fe en Cristo precede a los Signos o Milagros.

Lecturas: 1ra: Gal 3:1-5; Sal: 113; Ev: Lc11:29-32

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el lunes de la vigésima octava semanas del tiempo ordinario, Cristo condena la incredulidad de su pueblo.

A pesar de todo que Cristo predicó y realizó entre su pueblo, se negaron a creer en él como el Mesías. Conociendo su corazón, les reprendió así: “Esta generación es una generación malvada; busca una señal, pero no se le dará ninguna señal”.

Al compararlos con el pueblo de Nínive, Cristo les estaba recordando que serán juzgados porque permanecieron sin arrepentirse. El arrepentimiento y la creencia final del pueblo de Nínive son significativos aquí.

En lugar de buscar señales, el pueblo de Nínive fue lo suficientemente sabio para reconocer la autoridad del profeta Jonás y se arrepintió del pecado.

En efecto, debido a que Cristo es más grande que Jonás, su generación debería haber conocido y hecho mejor que el pueblo de Nínive. En cambio, permanecieron obstinados. Por lo tanto, su castigo sería grande.

De nuevo, Cristo hizo referencia a la Reina del Sur (o Seba), que escuchó de la sabiduría de Salomón y creyó todo lo que escuchó y vino a rendir homenaje al rey con dones.

Ambas personalidades que Cristo citó como ejemplos eran extranjeras. Los usó para demostrar que los extranjeros eran más sabios al ver la verdad que los israelitas, el pueblo elegido de Dios que continuó su rebelión.

Hoy en día, muchos cristianos corren tras las señales, en lugar de creer primero en Cristo. Esto es ignorancia de la forma en que Dios opera. La persona de Cristo es la ‘señal’ más poderosa que Dios dio a la humanidad. Es la plenitud de la revelación del Padre.

Es una falta de sabiduría no saber que la fe en Cristo precede a los signos o milagros. Por lo tanto, Cristo proclamó: “Estas señales seguirán a los creyentes…” (Mc 16,17-18).

En otras palabras, creer en Cristo es el primer y más crucial paso en nuestro camino cristiano. Después, si, y cuando agrada a Dios, puede sellar nuestra fe con milagros.

Así que, oremos para que, creyendo en Cristo, podamos encontrar todo lo que necesitamos para ser plenamente humanos y cumplir nuestro destino con Dios de acuerdo a su voluntad.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

Homily for the Twenty-Eight Sunday of Ordinary Time, Year A

Welcome to God’s Banquet!

Readings: 1st: Is 25, 6-10; Ps:23:1-6 2nd: Phil 4:12-14.19-20; Gos: Mt 22:1-4

This brief reflection was written by Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a member of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans). He is a missionary in Puerto Rico, the island of enchantment. He is the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico; the Parish Priest of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Major Superior of the Congregation of the Holy Spirit (Spiritans), Circumscription of Puerto Rico and Dominican Republic. For more details and comments contact him at:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

“He brought me to his banqueting table, and his banner over me was love” (Song of Solomon 2:4). Today the 28th Sunday of Ordinary Time, God invites us to His great banquet. It is, a universal invitation for people of all nations. Hence, the good news this Sunday is that God himself is inviting each one of us personally to his banquet!

In the first reading, Isaiah, brings us this good news of hope: “On this mountain, the Lord of Host will prepare a banquet of rich food…he will remove the mourning veil covering all people…He will destroy death forever…” My dear friends, the best response after this reading should be, Amen! However, we must take two things into considerations here.

First, there is a location for this banquet – “On this Mountain.” So, we must hasten to be there. This is why it is an invitation and we have to make effort to be there if we must enjoy “the banquet and have our tears wiped away!” The second and very important consideration is that, it is a universal invitation. So, rather than read: “strictly by invitation”, it reads “for all people!” In other words, each one of us is a VIP to this banquet.

Hence, God invites us without any restrictions, but we have to be on the mountain to actually partake of his blessings and favors. We can never go to this mountain and remain or return the same way we were. This mountain is God’s divine presence, the place and house of prayer. When was the last time you climbed up there?

In our second reading today, Paul makes two important statements. First, “I can do all things through Christ who strengthens me” He is contented with his place in Christ. So, nothing bothers him. Through this, Paul reminds us that if we respond fully to God’s invitation, He will always strengthen us with his blessings.

Second, he prays for us: “My God will fulfill all your needs in Christ Jesus.” Here, Paul was appreciating the generosity of the Philippians towards him. Paul wishes them well for their generosity towards him and the mission of God. However, it is important to note that God will not fulfil needs that are dubious or selfish. Rather, it refers to genuine needs according to the will of God.

In the gospel of today, Jesus the parable of the wedding feast to teach us that God invites us all to his kingdom for a banquet. The first is the fact that due to the pursuit worldly satisfaction and pleasure, many of us like the first invitees have rejected God’s invitation. The reason is simple, we are too busy to respond to God’s invitation. There is no time for prayer, but we have time for the mundane. The consequences of rejecting God’s invitation is great. The good news is that when the chosen people of God rejected His special invitation, He changed the Invitation Card to: “Everyone (nation) is cordially invited!”

Why was someone thrown out? The matter of the wedding garment is instructive. The man refused to wear the garment provided for the banquet. This was an insult to the king. Just as the king provided wedding garments for his guests, God provides faith and salvation for mankind. He has made these freely available to us, through Christ.

So, refusal be vested properly, will definitely result to being thrown out, or not even allowed to enter the banquet. This is because, on God’s mountain, there is order and obedience. So, let us proclaim: “The Lord is my shepherd, there is nothing I shall want …surely goodness and mercy shall follow me all the days of my life, and I shall dwell in the Lord’s House forever and ever.  Amen!”

Peace be with you all!

Maranatha!

Homilia del Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario, Año A

Bienvenido al Banquete de Dios

Lecturas: 1ra: Is 25:6-10; Sal: 23:1-6 2da: Flp 4:12-14.19-20; Ev: Mt 22:1-4

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

“El me trajo a la mesa de su banquete su bandera sobre mi es amor” (Cantico de Salmon 2:4). Hoy, el domingo veintiocho del tiempo ordinario, Dios nos invita a su gran banquete. es una invitacion universal por la gente de todas las naciones. Así que, la buena noticia este domingo es que Dios si mismo es invitando a cada uno de nosotros personalmente a su banquete.

En la primera lectura, Isaías nos trae esta buena noticia de esperanza: “Sobre este monte el señor del universo preparará un banquete con platillos suculentos…arrancará en en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos…destruirá la muerte para siempre…” Mis amigos amados, la mejor respuesta después de leer esta lectura debería ser, un fuerte Amén. Sin embargo, debemos tomar dos cosas en consideración acá.

Primera, hay un lugar para l dicho banquete – “en este monte.” Así, que debemos hacer prisa para estar allí. Esto es porque es una invitacion, hay que hacer esfuerzo si debemos disfrutar “el banquete y tener nuestra lagrima enjugada. La segunda y más importante consideración es que, es una invitacion universal. Por tanto, en lugar de decir: “estrictamente por invitacion” se dice: “para todo el pueblo.” En otras palabras, cada uno de nosotros es una persona bien importante al banquete.

Por lo tanto, Dios no invita sin restricciones, pero tenemos que estar en el monte para actualmente participar y disfrutar de su bendiciones y favores. No podemos subir a este monte y permanecen o volver sin un cambio en nuestra vida. Este monte es la divina presencia de Dios, y el lugar y la casa de oración y encuentro. ¿Cunado fue la última vez estabas allí?

En la segunda lectura, Pablo hace dos declaraciones importantes. Primera, “Yo puedo hacer todo por Cristo que me fortalezca.” Estaba contento con su position en Cristo. Así que, nada lo perturba. él nos recuerda que, si nos respondemos plenamente a la invitacion de Dios, El no fortalecerá siempre con sus bendiciones.

Segundo, Pablo oro para nosotros: “Mi Dios, a su vez proveerá a todas sus necesidades, según su inmensa riqueza en Cristo Jesús. Aquí, Pablo estaba apreciando la generosidad de los Filipenses a el y a la misión de Dios. Sin embrago, es importante notar que Dios no cumplirá las necesidades que son dubios o contra su voluntad o naturaleza. O mejor dicho, la necesidad que es egoísmo. Se refiere a las necesidades genuinas que van según la voluntad de Dios.

en el evangelio de hoy, Jesús imploró la parábola de la boda a ensañarnos que Dios invita a todos nosotros a su reino por un banquete. Entonces, el evangelio de hoy va al mismo de la primera lectura. La primera lección que hay que aprender del evangelio de hoy incluso, primera, el hecho que, debido a la búsqueda de satisfacción y comodidad mundana, muchos de nosotros como los primeros grupos invitados han rechazado la invitacion de Dios. No hay tiempo para oración, pero tenemos tiempo para el mundano. Las consecuencias de rechazar la invitacion de Dios son graves y grandes. La buena noticia es que, cuando los elegidos de Dios negaron su invitacion especial, Dios cambio la invitacion a: “Todas las naciones son invitados cordialmente.”

¿Porque alguien se echó afuera? El asunto del vestimento de la boda es importante y instructivo. El hombre no quería vestirse con el vestimento proporcionado por el banquete. Esto fue un insulto al rey. Como el rey proporciono los vestimentos para sus huéspedes, así también que Dios proveerá fe y salvación por los seres humanos. Los ha hecho disponible liberalmente a nosotros por Cristo Jesús.

Por tanto, el rechazo de vestirse propiamente, definitivamente resultara a ser echado afuera, o aun no ser permitido a entrar en el banquete. Esto es porque, en el monte de Dios, hay orden y obediencia. Así que, proclamémonos: “El Señor es mi Pastor, nada mi faltará…Irán conmigo la dicha y tu favor mientras dure mi vida, mi mansión será la casa del Señor por largos, largos días. Amén.”

La paz se con ustedes

Maranatha