Homilía Del Cuarto Domingo (Buen Pastor) De Pascua, Año B

Cristo Resucitado Es Nuestro Buen Pastor Y Modelo

Lecturas: 1ra: Hecho 4, 8-12 Sal 117, 1-29; 2da 1Jn 3, 1-2 Ev: Jn 10, 11-18

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el cuarto domingo de Pascua, la Iglesia celebra a Cristo, el buen pastor. Cristo aceptó el sufrimiento y la muerte para salvar a su rebaño. Cristo el buen pastor es nuestro ejemplo de amor y cuidado. Si seguimos obedientemente a escuchar, y a seguirlo, él nos conducirá a nuestro destino en el cielo sin perder a ninguno de nosotros.

En nuestra primera lectura, Pedro testificó a través de su milagro que Jesús es en realidad el buen pastor que cuida de su rebaño. Es su deseo de sanarnos. Así como su rebaño, él está con nosotros en todo momento. Él cuida nos cuida y guía a lo largo del camino de la vida. Él se preocupa por nosotros. Cada vez que invocamos a Cristo nuestro buen pastor en la fe, él nos oye y nos responde según el propósito de su voluntad.

Los apóstoles conocían muy bien la presencia divina y protectora de Cristo el buen pastor. Así que, cada vez que estaban en necesidad se dirigió a él en busca de ayuda. Pedro testifica: “Este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret…Ningún otro puede salvarnos.” Hay poder, salvación, sanación en el nombre del Cristo resucitado, nuestro buen pastor. El camina con nosotros y nos cuida diariamente.

Nuestra segunda lectura nos presenta un atributo muy importante de Cristo el buen pastor. Esto es, amor. Juan nos recuerda esto: “Miren cuanto amor nos ha tenido el Padre, pues no solo nos llamamos hijos de Dios, sino lo que somos”. El único amor comparable al amor del buen pastor es el amor de una madre por su bebé (Is 49:15). Cristo demostró este amor por nosotros ofreciendo su vida como sacrificio y rescate por nuestra salvación. “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos” (Jn 15:13). Por lo tanto, debemos emular a Cristo como nuestro modelo de amor y cuidado.

En el Evangelio de hoy de Juan, Jesús nos dice: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas…Conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.” De esto aprendemos dos lecciones importantes. La primera es, el papel y las características de un buen pastor. El segundo es el deber y la respuesta del rebaño.

El buen pastor conozca y cuida de su rebaño. Él es paciente, ama y nunca hace daño a su propio rebaño u ovejas. Un buen pastor está fácilmente disponible para su rebaño. Él está dispuesto a hacer sacrificios por su bien. Por otro lado, un buen rebaño escucha a su pastor. Obedece sus instrucciones y le sigue con confianza y obedientemente. En otras palabras, debe existir una buena relación y entendimiento entre un buen pastor y su rebaño.

La celebración de Cristo el buen pastor nos recuerda hoy que somos pastores, así como rebaños. Esto es porque cada uno de nosotros está ocupando una posición de liderazgo u otra. Así que, ¿quién es un buen pastor y dónde podemos encontrar uno?

Encontramos uno, en cada buena madre o buen padre, en un presidente o gobernador honesto, en un sacerdote santo y cariñoso. Podemos encontrar a un buen pastor en todos los jóvenes humildes y temerosos de Dios, en un hermano o hermana cariñoso, y en todos los agentes de policía justos y respetuosos. Donde hay un médico cariñoso, un maestro dedicado, un buen cocinero, limpiador o jardinero, hay un buen pastor.

Finalmente, hoy la Iglesia nos ofrece otra buena oportunidad para orar por el Santo Padre, todos los líderes de la iglesia, de las familias y del mundo. Con nuestra esperanza y confianza colocados fuertemente en el Cristo resucitado, oremos: “El Señor es mi pastor, nada mi faltara” (Sal 23). ¡Aleluya, Aleluya!

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s