Homilía del Tercer Domingo De Cuaresma, Año C

El Verdadero Arrepentimiento trae la Misericordia de Dios

Lectura: 1ra: Ex 3, 1-8.13-15; Sal: 102; 2da: I Co l0, 1-6. 10-12; Ev: Lc 13:1-9

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Él es el Administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este tercer domingo de Cuaresma, la Iglesia nos ofrece otra oportunidad de gracia para fortalecernos en nuestro viaje. Hoy, celebramos al Señor que está dispuesto a liberarnos de la esclavitud del pecado. Por lo tanto, nuestro tema central hoy es el arrepentimiento.

El arrepentimiento es un paso importante para la salvación. Es una manera a través de la cual la gracia de Dios nos llega. El arrepentimiento es sentirse sinceramente apenado por el pecado que hemos cometido. También es una firme decisión de no volver a cometerlo deliberadamente. El arrepentimiento sincero trae la misericordia de Dios.

En nuestra segunda lectura, Pablo amablemente nos recordó las consecuencias de ir deliberadamente en contra de la voluntad de Dios. Vinculó la muerte de los israelitas en el desierto a su pecado contra Dios. Por lo tanto, en su carta a los romanos, dice: “La paga del pecado es la muerte…” (Rom. 6:23). Nos recuerda que: “Todo esto sucedió como advertencia para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los últimos tiempos.”

En el Evangelio de hoy, Jesús fue muy directo en sus palabras cuando dijo: “Si no arrepienten, perecerán de manera semejante.” Uno podría decir que esto es demasiado fuerte de venir de Cristo, el misericordioso y compasivo. La verdad es que, esto no disminuye su amor por nosotros. Más bien, esta forma de hablar es en realidad una señal de que Cristo se preocupa por nosotros. Él ve lo que no podemos ver. Simplemente, nos advierte de las consecuencias de una vida pecaminosa, y quiere que arrepintamos y vivimos.

Este Domingo, la buena noticia es que, se nos da la oportunidad de aprender de los fracasos de nuestros antepasados y las consecuencias de sus acciones. También, nos da la oportunidad de llamar al Señor que es “misericordioso, compasivo y amoroso.” Jesús quiere que tomemos una decisión positiva por cambiar nuestro camino.

Así que, la buena noticia hoy es que, es una llamada al arrepentimiento por los tiempos que hemos fallado tanto a Dios, como a nuestros prójimos. Por los tiempos que elegimos el mal sobre el bien. Y para esos momentos en que hemos perdido la esperanza y mostrado una notable falta de fe en Dios.

Dios, el paciente, compasivo y amoroso está listo a perdonarnos. Por lo tanto, nos dice esta temporada: “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y abandona su mala conducta, yo lo escucharé, perdonaré su pecado y restauraré su tierra” (2 Ch 7:14). El arrepentimiento atrae la misericordia, el perdón y la salvación de Dios. Trae sanación y restauración de esperanza para un futuro mejor. Por lo tanto, si nos arrepentimos sinceramente de nuestros pecados, Dios perdonará y nos sanará.

Compasión significa, sufrir – con (cum passio). Por lo tanto, la compasión y la misericordia de Dios siempre están asociadas con su amor por nosotros. Así, como Dios sabía cuán miserables estaban los israelitas en Egipto, él sabe cuán miserables estamos bajo la esclavitud del pecado. Él es consciente de nuestro cautiverio por los pecados de omisión y comisión. Conoce los esfuerzos que estamos haciendo cada día para liberarnos a nosotros mismos. También, sabe con qué frecuencia fallamos.

Por último, la buena noticia de esta Cuaresma es que Jesús está dispuesto a sufrir con nosotros para librarnos de la esclavitud del pecado. A través de nuestro arrepentimiento, y a través de su compasión y misericordia, estaremos curados y restaurados a la vida esta temporada.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

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