Jueves, III Semana de Cuaresma, Año A (la Solemnidad de San José)

El Esposo Fiel

Lecturas: 1ra: 2 Sam 7:4-16; Sal: 88; 2da: Rom 4:13.16-22; Gos: Lc 2:41-51

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy la iglesia celebra la solemnidad de una gran figura que desempeñó un papel muy importante en la historia de nuestra salvación siendo fiel a su llamada. Es para nosotros, tanto un símbolo y modelo de un verdadero padre cristiano. No oímos su voz en ningún lugar en el evangelio. Sin embargo, su impacto y misión fueron grandes.

Fue elegido por Dios para ser el padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo, y el Esposo de la Santísima Virgen María. Todas las lecturas de esta solemnidad llaman nuestra atención a la naturaleza durable de la alianza entre Dios y Su pueblo.

La primera lectura de hoy se trata de la alianza de Dios con David, a través de la cual, Dios hizo una promesa de una dinastía a David. Lo más importante es que esto iba a cumplirse a través de su descendencia. Por lo tanto, la misión de José era grande. Participó en la misión salvífica.

El evangelio de hoy (Lc 2:41-51) nos dice que José era un hombre “justo”. El dio todo para la misión de Dios. Dio a María, y a Cristo su vida, su amor, su ternura y su tiempo. Los protegió con sus fuertes brazos. Fue fiel hasta el final.

¿Qué aprendemos de San José hoy? Era un hombre con un espíritu resistente, y una firme fe en Dios. A pesar de su difícil misión, nunca se quejó, ni se angustió en medio de pruebas y tribulaciones como la estamos pasando ahora mismo. Sabía como resolver las dificultades de la vida con calma y serenidad interna, y lo hizo con fe, y sumisión total a la voluntad de Dios.

San José es el patrón de todos los padres, sacerdotes y seminaristas. Es el patrono de la Iglesia universal. Sobre todo, es el “Maestro de la Vida Interior”. A través de su estilo de vida silenciosa, nos enseña cómo amar fielmente a Dios, a Cristo y a la Virgen con ternura.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranata!

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