Lunes, II Semana de Pascua, Año A

¡Tú Debes renacer de lo alto!

Lectura: 1ra: Hechos 4:23-31; Sal: 2; Ev John 3:1-8

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com. 

Hoy es lunes, de la segunda semana de Pascua. El Evangelio de hoy presenta una interesante conversación entre Jesús y Nicodemo. Se representa a un grupo de los judíos que eran piadosos y sinceros.

Nicodemo era una persona culta, que pensaba que creía en las cosas de Dios. Así que, habiendo oído de las señales y las cosas maravillosas que Jesús hizo, él estaba asombrado, y quería hablar con Jesús para comprenderlo mejor.

Él era curioso y esperaba al Mesías con mucha ansiedad. Por desgracia, tenía su perspectiva oculta sobre el Mesías que esperaba. Sin embargo, Jesús le hizo entender que la única manera de entender las cosas de Dios es, nacer de nuevo.

Hoy, esto sucede. Algunos, como Nicodemo, aceptan como nuevo sólo lo que está de acuerdo con sus ideas. Lo que no está de acuerdo con sus ideas es rechazado y considerado contrario a la tradición.

Hoy, escuchamos a muchas personas presentándose como nacidas de nuevo. ¿Qué significan realmente? ¿Entienden lo que Cristo significó cuando dijo que uno debe “nacer de nuevo”? Nicodemo pensó que significó entrar de nuevo en el vientre de su madre.

Como Nicodemo, muchos de nosotros hemos perdido la marca. Para unos, simplemente significa cambiar su iglesia. Para otros, significa poder citar la Biblia. Para algunos, significa ser muy rígido, sin importar cómo afectan a los demás. Nacer de nuevo no es una vida que se vivirá “sola” o egoístamente, en busca de mi salvación personal.

Nacer de nuevo significa, una transformación sincera. Significa vivir los valores cristianos caritativamente. Significa, construir una mejor relación tanto con Dios, como con la humanidad. Significa, una completa transformación interna y de todo mi ser (Ro 12 1-2). Significa, fijar en Dios, y depender totalmente de él, sin descuidado a mi prójimo y a mi ambiente.

Que Dios nos transforme, para que seamos dignos de Su reino. Alleluia, Alleluia! 

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

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