Lunes, XIV Semana de Tiempo Ordinario, Año A

Fe viva en acción: ¡Piénselo, créalo y tóquelo!

Lecturas: 1ra: Os 2:16-18.21-22; Sal: 145; Ev: Mt 9:18-26

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, lunes de la decimocuarta semana del tiempo ordinario, Mathew nos presenta dos milagros más de Cristo.

Una cosa común a estos dos milagros es que, la situación de ambas benefactoras parecía tan sombría, y estaba envuelta en desesperanza.

Para muchos, pensar en resucitar a la niña ya declarada muerta sonaba simplemente loca, y un mero deseo. Era como llorar por la leche derramada.

Así que, la escena de este milagro nos presenta dos formas diferentes de expresiones. Por un lado, vemos a los que se burlaban, y dudaban de la posibilidad de un milagro. Por otro lado, vemos a la familia que esperaba en dolor, pero fielmente por un milagro.

También, para la mujer que había sufrido hemorragia durante doce años, su esperanza de curación estaba casi agotada. Es decir, después de recorrer toda la región, y posiblemente sufrió muchas explotaciones.

Sin embargo, la fe hizo la diferencia en ambos casos. Así que, en estos milagros, vemos dos expresiones diferentes de fe: Comunal e individual (o personal).

La fe comunitaria de la familia de la niña, fue la base de su milagro. En ese momento, no podía ayudarse a sí misma, ni expresar su fe en nada.

Su familia no se rindió. En cambio, “se quedaron en la brecha” (Ezequiel 22:30) para ella, y esperaron a que Cristo llegara. Esto nos recuerda cómo nuestra propia fe como una comunidad puede ser la base del milagro para el uno al otro.

Por otro lado, la mujer expresó una fe muy personal en Cristo. Por lo tanto, hizo algo notable, conocido sólo por ella y por Cristo.

Pensó, creyó y tocó. Lo más importante, conquistó el miedo, la vergüenza y superó a la multitud (sus propios burlones), para hacer un contacto divino. Hizo esto sola, y aceptó la responsabilidad de expresar su fe.

A diferencia de lo que ocurre con la niña muerta que ya no podía ayudarse, o expresar su fe, esta mujer reconoció que, “una vez que hay vida, todavía hay esperanza.” Sabía que, todavía podía hacer algo por sí misma, y lo hizo.

Así que, si todavía estás vivo hoy, significa que hay algo que todavía puedes hacer por ti mismo.

¡Piénsalo, créalo, muévete hacia ello! ¡Toque la orilla de es manto de la salvación! Eso es lo que significa tener una fe viva, y lo que significa fe en la acción.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

 

 

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