Sábado, XIV Semana de Tiempo Ordinario, Año A

¡No tengas miedo! San Benito, ¡ruega por nosotros!

Lecturas: 1ra: Am 9:11-15; Sal: 92; Ev: Mt 10:24-33

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, la iglesia honra a uno de los grandes padres de la vida monástica y religiosa, San Benito, Abad.

Nació en Italia central, y estudió en Roma. Como joven, se sintió atraído a la vida monástica. Sin embargo, primero se hizo un ermitaño.

Más tarde, Benito fundó uno de los monasterios más famosos del mundo, conocido popularmente como Monte Cassino. Allí, desarrolló lo que se conoce hoy, como la Regla Benedictina.

Benito nos dejó un buen legado de devoción litúrgica. Así que, su Regla enfatizaba una fuerte vida litúrgica de oración, estudio y trabajo manual, caridad, vida comunitaria y moderación en todas las cosas.

El evangelio de hoy sigue destacando la importancia de preparación antes de embarcar a cualquier misión. Cristo instruye a sus discípulos de la actitud correcta que deberían adoptar para llevar acabo su misión.

Hay algo notable en el Evangelio de hoy. Dentro de estos diez versículos, por tres veces, Cristo dijo: “¡No tengas miedo!” a sus discípulos, y futuros misioneros. Esta es igualmente la tercera garantía bendita esta semana.

Esto no fue una mera coincidencia. Siendo Dios, Cristo conocía el estado de la mente de sus discípulos. Sabía que su misión estará marcada por persecuciones y sufrimientos de todo tipo.

Al repetir estas palabras, Cristo les recordaba que esto no debería molestarlos, porque sus vidas están escondidas en las manos de Dios.

Cada día nos enfrentamos con diferentes desafíos en nuestras diversas misiones. A veces, lo que realmente nos molesta no es el, “ahora” de nuestra vida o mision. Más bien, su “mañana”.

Así que, cada vez que miramos al futuro, parece tan sombrío, y lleno de muchas montañas y valles. Esto nos hace dudar en avanzar.

San Benito, a quien honramos hoy, también los vio. Sin embargo, los venció escuchando pacientemente, y silenciosamente a estas palabras inspiradoras de Cristo.

¿Usted y tu misión están a punto de paralizarse por el miedo al futuro? Cristo, el maestro y señor de la misión te esta diciendo hoy: “¡NO TENGAS MIEDO!

San Benito, ¡ruega por nosotros!

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

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