Lunes, XVI Semana de Tiempo Ordinario, Año A

No se le dará ninguna señal a un generación malvada e infiel

Lecturas: 1ra: Miq 6:1-4. 6-8; Sal: 49; Ev: Mt 12:38-42

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el lunes de la decimosexta semana del tiempo ordinario, Mateo presenta un diálogo muy feroz entre Cristo y los fariseos.

Los fariseos, hicieron lo que parecía una petición muy “humilde y simple” a Cristo: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”.

De hecho, parece genuino. Sin embargo, parece más como la primera y segunda tentación de Cristo por Satanás en el desierto.

Ambos comenzaron con una “Si declaración”: “Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan; Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo” (Mt 4:3-6). Las “Si declaraciones ” están condicionadas a provocar una reacción.

Aunque la petición de los fariseos no es una explícita “Si declaración”, sin embargo, es implícita. Lo que está en juego aquí es la autenticidad de la naturaleza y de la misión de Cristo.

Así que, es un problema serio y Cristo lo sabía. Fue otra tentación disfrazada. Significa, ¿qué señal harías para convencernos de que eres el hijo de Dios? ¡Si no nos muestra una señal, no le creeremos!

En vez de sucumbir a esto, Cristo les respondió: “Una generación malvada e infiel busca una señal, pero no se le dará ninguna señal…”  Normalmente, uno esperaría que Cristo aprovechara esta oportunidad de oro para “brillar” o autenticarse.

Sin embargo, no sucumbió a su complot. Primero, no tenía que probarles nada. Segundo, sabía que su problema era incredulidad. Tercero, sabía que su solicitud era producto de una intención maliciosa.

El evangelio de hoy nos enseña mucho. Vivimos en una época en la que los “hombres de Dios” están bajo una intensa presión para autenticarse. Por supuesto, Mc16:17-18 es la ciudad de refugio a menudo citada fuera de contexto para apoyar esta noción.

Por lo tanto, para muchos la manera más rápida y fácil de hacer esto es a través de milagros. Así que, si Dios no concedió un milagro inmediato, debemos falsificar uno para confundir a la gente, y para permanecer relevantes a ellos.

Cuando hacemos esto, en lugar de glorificar a Dios, glorificamos a Satanás. Este fue el truco y la intención de Satanás en el desierto, sutilmente replicado en esta petición “humilde y simple” de los fariseos a Cristo en el evangelio de hoy.

Lo que debe ser de suma importancia en nuestro trabajo debe ser presentar con oración y humildad la verdadera palabra de Dios al pueblo. Si agrada a Dios sellar nuestro testimonio con un milagro, ciertamente lo hará en el momento adecuado.

Los milagros salen de la verdadera necesidad. Por lo tanto, debemos resistir cualquier presión para satisfacer la curiosidad de la gente y para autenticarnos falsamente.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

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