Lunes de la XXI Semana del Tiempo Ordinario, Año A

San Bartolomé, Ruega Por Nosotros

Lecturas: 1ra: Apoc 21:9-14; Sal: 144; Ev: Jn 1:45-51

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el lunes de la vigésima primera semana del tiempo ordinario, la iglesia celebra la fiesta de San Bartolomé, Apóstol.

En el evangelio según juan, Bartolomé es conocido por el nombre Natanael. Era de Cana en Galilea.

Era doctor de la ley judía, y un querido amigo de Felipe el Apóstol. Bartolomé era un hombre “en quien no había ningún engaño,” porque tenía una mente abierta, y era sincero a la verdad.

Fue uno de los primeros discípulos llamados por el Señor. Fue con Felipe para ver y reconocer a Cristo como el Hijo de Dios.

Después de Pentecostés, Bartolomé evangelizó en Asia Menor. Es decir, en el noroeste de la India de hoy. Más tarde, mientras predicaba a los paganos en Armenia, fue arrestado y condenado a muerte.

Hay dos virtudes y características importantes de Bartolomeo que debemos aprender y emular hoy: Sinceridad y franqueza.

Por desgracia, estas son las primeras causalidades a medida que crecemos en la edad. Incluso entre los cristianos piadosos, a veces nos encontramos con agendas secretas, ambiciones y motivos ulteriores.

Inicialmente, se dudó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno”? Sin embargo, después de un encuentro divino creyó sinceramente en Cristo y exclamó: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”.

Un corazón abierto y sincero es aquel que está abierto a la evidencia. Es humilde, dispuesto a aprender y superar las dificultades de la vida. Es uno que trabaja y camina con Dios para lograr grandes cosas en la vida.

Al ver la sinceridad y la fe de Bartolomé Cristo le hizo una promesa: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

La buena noticia para nosotros hoy es que, esta promesa no se limita sólo a Nathaniel, sino a todos aquellos que mantienen pureza, sinceridad y franqueza de corazón.

Así que, todos tenemos la oportunidad de compartir esta promesa, si sólo podemos emular su sinceridad y franqueza a medida que crecemos y avanzamos en la vida.

Saint Bartolomé, ruega por nosotros

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

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