Miércoles , XXV Semana del Tiempo Ordinario, Año A

San Pio de Pietrelcina, Ruega por Nosotros

Lecturas: 1ra: Pr 30:5-9; Sal:119; Ev: Lk 9:1-6

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy el miércoles de la vigésimo quinta semana del tiempo ordinario, la iglesia honra a San Pío de Pietrelcina, Sacerdote.

Era un franciscano italiano. Nació en 1887 y es conocido popularmente como Padre Pío. Resumió su espiritualidad para sus amigos de la siguiente manera: “Ore, espere y no se preocupe”.

Padre Pio fue dotado con numerosas bendiciones sobrenaturales. Como Pablo, probablemente para mantenerlo enfocado, Dios le permitió sufrir mucho: “Para no hacerme orgulloso, me dieron una espina en mi carne” (2Cor 12:7).

Era un famoso estigmatista y fue dotado con los dones de la sanidad, la capacidad de leer corazones, el don de lenguas, profecía, milagros, y la extraordinaria abstinencia tanto del sueño como de la alimentación.

Murió el 23 de septiembre de 1968, a la edad de 81 años. Después de muchas aprensiones y evaluaciones, su santidad fue oficialmente aprobada por la iglesia el 16 de junio de 2002 por San Juan Pablo II.

En el Evangelio de hoy, Jesús preparaba a sus apóstoles para su misión. Les dijo que no llevaran demasiado equipaje para su viaje misionero. Esto es porque lo que poseemos puede poseernos gradualmente.

Además, dondequiera que esté la riqueza de un hombre, su corazón también está allí (Mt 6, 22). Cuanta más carga física lleve uno, menos espiritual y grave podría llegar a ser en el camino de la fe.

Definitivamente, esto llevará a una pérdida de atención en la misión real. Hoy Jesús nos aconseja viajar ligera no solo físicamente sino también espiritualmente.

Demasiada carga en nuestro viaje espiritual es peligrosa y no nos ayudará a alcanzar nuestro destino o, para realizar nuestra misión dada por Dios.

En la vida religiosa en general, se nos aonsejan a “viajar ligera” para estar espiritualmente salusables.

San Pio de Pietrelcina, Ruega por Nosotros

¡Maranatha!

La paz sea con ustedes

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