Lunes, XXVI Semana del Tiempo Ordinario, Año A

¿Quién es el más grande?

Lecturas: 1ra: Job 1:6-22; Sal:118; Ev: Lc 9:46-50

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el lunes de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario. Hoy Lucas nos presenta un argumento que se surgió entre los discípulos de Cristo, y cómo Cristo resolvió lo argumento.

Es interesante notar que este argumento comenzó después de que Cristo hablara de su inminente sufrimiento, muerte y resurrección.

Desafortunadamente, en lugar de reflexionar sobre lo que Cristo estaba diciendo, sus discípulos estaban ocupados discutiendo en secreto sobre quién era el más grande.

Por supuesto, su argumento estaba dirigido al gobierno terrenal que imaginaban que Cristo había venido a establecer. Así que, los discípulos de Jesús estaban experimentando un conflicto de intereses.

Esto es lo que vemos en cualquier sociedad, iglesia, familia, y de hecho en cualquier lugar que la ambición personal se considera más importante que cualquier otra cosa, vemos lucha, chismes, indiferencia, agresión, amenazas a la vida y las propiedades, el odio y todo tipo de vicios.

Todos estos, vienen a la expensa del bien común y la convivencia pacífica. Dondequiera que existen, no habrá progreso, prosperidad y paz.

Por lo tanto, al usar a un niño como ejemplo para nosotros hoy, Jesús simplemente nos está enseñando que tenemos que ser como niños para ser grandes.

Por supuesto, esto no significa ser infantil. Más bien, significa ser como niños. Significa que, tenemos que vivir nuestras vidas en humilde servicio a Dios y el uno al otro.

Ser grande no es enfocarse solamente en uno mismo. Significa nuestra capacidad de acomodar, acoger y trabajar en armonía con los demás como lo hacen los niños.

Finalmente, Significa la capacidad de servir a los demás, en lugar de ser servido. Significa un humilde sacrificio. También, significa la disposición de aceptar la verdad y, reflejar positivamente en ella.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

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