Martes, XXVII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Una sola cosa es necesaria

Lecturas: 1ra: Gal 1:13-24; Sal:138; Ev: Lc 10: 38-42

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el martes de la vigésima septima semana del tiempo ordinario. El Evangelio de hoy nos presenta un pequeño desafío.

Este desafío está en la respuesta de Jesús a Marta, muchas cosas te preocupan…siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”. La tentación is pensar que Cristo estaba en contra de Marta o lo que ella estaba haciendo.

En su lugar de eso, es una llamada una llamada a poner nuestras prioridades en lo correcto. Quizás, Jesús sintió que no era suficiente para Marta acoger o recibirle en su casa. Se supone que ella presta atención a lo que Cristo estaba diciendo o ensañando.

Una parte bien importante de la hospitalidad es prestar atención a las personas. A veces, lo que las personas necesitan de nosotros no son cosas materiales, pero, nuestra atención.

Hoy en día, es obvio que muchos cristianos han perdido su prioridad en la vida. Esto es a pesar de que trabajamos mucho en la casa de Dios.

Por lo tanto, muchos cristianos tienen tiempo para el trabajo de Dios, pero no tiene tiempo para Dios, el dueño del trabajo. Hoy, mucho de nosotros están tan distraídos con muchas actividades sociales y materiales (incluso en la iglesia y en nuestros hogares) que apenas tenemos tiempo para ninguna reflexión espiritual.

En muchos de nuestros hogares se presta atención a todas otras cosas, pero poca o ninguna atención al crecimiento espiritual de los miembros de nuestras familias. Tenemos tiempo para actividades sociales, pero poco o ningún tiempo para orar juntos o estudiar la palabra de Dios juntos como una familia de fe.

Tenemos que consolidar nuestra relación con Cristo, por estar cerca de Él como una familia, prestando atención a lo que el Señor quiere decirnos. Cristo necesita nuestra atención, porque tiene algo nuevo qué enseñarnos cada día.

Él quiere pasar un momento agradable con nosotros cada día en nuestra familia. Él quiere que vivamos en su presencia todo el tiempo.

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

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