Miércoles, XXX Semana de Tiempo Ordinario, Año A

Santos Simón y Judas, oren por nosotros

Lecturas: 1ra: Ef 2:19-22; Sal: 19; Ev: Lc 13:8-21

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el miércoles de la trigésima semana del tiempo ordinario, la Iglesia honra dos grandes pilares de nuestra fe, los santos Simón y Judas, Apóstoles.

Aparte de estar entre los primeros discípulos que Cristo escogió como apóstoles, mucho se desconoce acerca de su historia. Sin embargo, Judas es conocido por su epístola en el Nuevo Testamento.

En el evangelio de hoy, Lucas nos presenta una narración muy breve del llamamiento de Cristo a los doce apóstoles, entre los cuales estaban: “Simón que fue llamado el fanático, y Judas hijo de Santiago.”

Aunque se desconoce mucho sobre la historia de estos dos apóstoles gloriosos, el hecho es que, en primer lugar, como siervos fieles, respondieron plenamente al llamado de Cristo abandonando todo para seguirlo.

Segundo, pagaron el precio precioso predicando las buenas nuevas en palabras y hechos e incluso derramaron su sangre por la buena nueva.

Aunque es breve y una lista de los nombres de los doce apóstoles, el evangelio de hoy tiene una lección vital para nosotros. Esto es específicamente de la acción de Cristo antes de escoger a sus doce apóstoles.

Lucas escribe, “Jesús subió a la montaña para orar, y pasó la noche en oración a Dios. Cuando llegó el día, llamó a sus discípulos a sí mismo, y de ellos escogió doce…”.

Cristo sabía que estaba a punto de tomar una decisión seria que requería guía divina, así que, no dio nada por sentado. Oró y puso su proyecto en las manos de Dios.

Por lo tanto, Cristo nos enseña la importancia de buscar la guía divina y presentar nuestros planes a Dios en oración antes de embarcarnos en cualquier nuevo proyecto o misión.

Así que, debemos prestar atención a este dicho sabio: “Pon en manos del Señor todos tus planes, y tus proyectos se cumplirán.” (Proverbios 16:3).

Si lo hacemos, aunque encontramos algunos obstáculos en el camino, el Señor siempre vendrá a nuestro auxilio porque nuestro proyecto o misión es suyo y recibió su bendición.

Santos Simón y Judas, oren por nosotros

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

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