Jueves, XXX Semana de Tiempo Ordinario, Año A

Debo continuar en mi camino hoy

Lecturas: 1ra: Ef 6, 10-20; Sal: 143; Ev: Lc 13, 31-35

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, jueves de la trigésima semana del tiempo ordinario, Lucas presenta un diálogo entre Cristo y los fariseos.

El Consejo de los fariseos fue un rechazo táctico y un esfuerzo indirecto para expulsar a Cristo de su territorio. Por supuesto, tenían razón al decir, “Herodes quiere matarte”. Sin embargo, son parte del complot para matar a Jesús.

La respuesta de Cristo fue muy valiente. Por supuesto, conoce la amenaza contra él y su misión. Sin embargo, no permitirá que tal amenaza lo impida cumplir la voluntad de su Padre.

Proclamar las buenas noticias conlleva riesgos y no depende de lo que los líderes políticos digan o quieran. Así que, debemos seguir trabajando y confiando en la protección de Dios teniendo cuidado al mismo tiempo.

Dios, el dueño de la misión, determina el tiempo y el fin de nuestra misión. Por lo tanto, Cristo insiste, “hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén. Cristo tiene un deber y sabe dónde llegará a su fin.

Cristo recuerda el tratamiento que sus predecesores recibieron de las autoridades como una manera de recordarles que él también conoce su plan para él. No tenía miedo de morir como sus predecesores.

A pesar de todas estas amenazas, Cristo fue apasionado por la salvación de Jerusalén, su patria. Por lo tanto, no debemos sentarnos cómodos con el statu quo, especialmente cuando nuestro pueblo está en peligro debido a su obstinación e incredulidad.

Como ministros y mensajeros de Dios, debemos hablar y orar por la salvación de nuestra paria y nuestro pueblo. Aunque su muerte era inminente, Jesús, debido a su gran amor, continuó cuidando de las personas que sufrían. Seguir perseverando en hacer el bien ante las grandes dificultades es una gran gracia.

Así que, hoy pidamos a Dios que nos conceda siempre este tipo de gracia de perseverancia en su misión, especialmente en momentos difíciles, para que podamos seguir siendo valientes y centrados en su misión.

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s