Martes, XXXI Semana de Tiempo Ordinario, Año A

San Martín de Porres, Ruega por Nosotros

Lecturas: 1ra Flp 2, 5-11; Sal: 22; Ev: Lc 14, 15-24

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el Martes de la trigésima primera semana de tiempo ordinario, la iglesia honra a un gran y humilde santo, San Martín de Porres, religioso.

Martin de Porres nació en Lima, Perú en 1579 de un caballero español y una mujer negra de Panamá. A la edad de quince años, se convirtió en hermano laico en el convento dominicano de Lima.

Como hermano laico dominico, Martín de Porres vivió una vida de ayuno, oración y penitencia. También, pasó toda su vida allí como barbero, obrero agrícola, y enfermero.

Cuidó a los enfermos de la ciudad, y los esclavos traídos al Perú desde África. Después de mucho trabajo duro, Martin murió el 3 de noviembre de 1639, y fue canonizado el 6 de mayo de 1962.

En el evangelio de hoy, Jesús emplea una parábola para enseñar acerca del reino de Dios. A través de su parábola, Cristo nos recuerda que Dios siempre nos está invitando a su mesa y que le encanta pasar tiempo con nosotros.

De hecho, al igual que los invitados inicialmente al banquete en la parábola de Cristo, muchos de nosotros tenemos muchas “excusas plausibles”. Por lo tanto, en lugar de responder fielmente a esta invitación especial, muchos de nosotros estamos distraídos por muchas cosas.

Estas cosas que nos distraen pueden no ser dañinas en sí mismas, sino que son las prioridades equivocadas en nuestras vidas. A pesar de esto, la invitación de Dios nos llega con un gran sentido de urgencia.

Por lo tanto, este mensaje sigue resonando cada día, “el Reino está aquí”, y no podemos posponer nuestra respuesta más. Así que, dejemos de lado todas estas excusas y digamos sí a Cristo, el Señor de nuestra vida.

San Martín de Porres, ruega por nosotros

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s