Jueves, XXXII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

San Josafat, Ruego por Nosotros

Lecturas: 1ra: Filemón 7-20; Sal: 146; Ev: Lc 17:20-25

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el jueves de la trigésima semana del tiempo ordinario, la Iglesia honra a San Josafat, obispo y mártir.

Josafat nació en Vladimir en el año 1580. Fue nombrado Juan durante su bautismo. En 1604 se entregó a la Orden de San Basilio (Basilianos). Como monje, Josafat vivía una vida muy mortificada y penitencial.

En 1614 fue nombrado archimandita de Vilna, Rusia. Cuatro años más tarde, se convirtió en el arzobispo de Polotzk. Fue un valiente defensor de la fe contra la herejía. Tuvo un concilio en Roma que condenó la herejía monotelita, que enseñó que Cristo no tenía más que una voluntad divina.

Josafat trabajó duro y fielmente por la unidad de la Iglesia hasta que sufrió el martirio a manos de una turba enojada en Rusia en 1623 a las cuarenta y tres.

El evangelio de hoy nos presenta una discusión sobre Cristo y los fariseos. Probablemente, continuando su búsqueda de atrapar a Cristo, los fariseos le preguntaron cuando el reino de Dios vendrá.

La respuesta de Jesús a esta pregunta nos recuerda que lo más importante es estar preparados en todo momento. También nos recuerda que nadie sabe la hora o la ubicación geográfica donde aparecerá.

Esto es contrario a la confusión que vemos hoy en día en nuestra sociedad y mundo, donde hay rumores frecuentes sobre la “inminente venida” de Cristo en una iglesia y lugar particulares.

Esto no debe preocuparnos; en cambio, debemos seguir haciendo esfuerzos para vivir una vida santa que agrade a Dios y nos califique para ser parte del reino de Dios. Por lo tanto, todos podemos participar del reino de Dios viviendo como Jesús nos enseñó y viviendo una vida verdaderamente cristiana.

Hoy, Cristo nos anima a no ser demasiado curiosos sobre el “fin de los tiempos” y los rumores sobre su venida. No debemos permitir que nadie nos engañe, sino que sigamos soportando en buenas obras.

San Josafat, Ruego por Nosotros

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

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