Homilía del Quinto Domingo de Pascua, Año B

Dando buen fruto en Cristo, nuestra Vid Verdadera

Lecturas: 1ra: Hechos 9, 6-31 Sal: 21, 26-23; 2da 1Jn 3, 1-2 Ev: Jn 15, 1-15

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico. Es el Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. El Padre Canice es miembro de la academia de homilética (The Academy of Homiletics). Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com

(https://orcid.org/0000-0002-8452-8392)

En este quinto domingo de Pascua, la Iglesia nos recuerda que Cristo es la vid verdadera, y somos sus sarmientos. Como sarmientos de la vid verdadera, se espera que damos frutos buenos y positivos en Cristo.

https://ppeditoresebooks.myshopify.com/collections/venta-digital/products/palabra-de-dios-desde-mi-corazon-1

Por tanto, el Evangelio de hoy es un llamado a fortalecer nuestra relación con Cristo para seguir viviendo en él. El tipo de relación que debe existir entre nosotros y Cristo se ilustra usando lo que es natural para nosotros. Es decir, la relación entre una vid y su sarmiento.

Ninguna rama puede tener vida, o dar fruto, si no permanece firmemente en un árbol. Del mismo modo, en nuestra vida espiritual, no podemos dar ningún fruto sin permanecer en Cristo nuestra vid verdadera en cuyo nombre fuimos bautizados. Somos creados, y llamados a permanecer en Cristo con un propósito, y esto propósito es dar frutos buenos en él.

Durante una reunión de los pastores de nuestro municipio, uno de los pastores observó que el municipio carece de árboles frutales que alimentaran y refrescaran a la gente. Se lamentó que el municipio sólo está lleno de árboles y flores infructuosos. Así que, se ofreció a asumir el proyecto de sembrar más árboles frutales si el municipal lo aprueba y lo patrocina. Hay que tener en cuenta que este Pastor no se queja de la falta de árboles, sino de árboles frutales que alimentarán y beneficiarán a los hambrientos.

Hoy, Cristo nos dice, “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer”. El énfasis no debe ser solo en dar fruto, sino en dar “buen fruto”. De hecho, hay muchos árboles que producen diferentes tipos de frutas. Sin embargo, no todas sus frutas son comestibles o útiles para nosotros.

Algunas frutas son venenosas, algunas se llenan de gusanos, otras son tan amargas que muchas personas se atreverán a probarlas, unas tienen espinas y asustan la gente de tocarlas. Algunas son demasiadas dulces y se pueden causar diabetes, pero hay unas frutas que simplemente son dulces, buenas y refrescantes para todo las coman.

Hoy, la iglesia nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre nuestro progreso espiritual. Por lo tanto, debemos hacernos estas preguntas importantes. ¿Cómo está mi relación con Cristo, la verdadera vid? ¿Sigo viviendo en él? ¿Qué tipo de fruto estoy dando? ¿Es comestible y beneficioso para mi familia y mi comunidad? ¿Es dulce o amargo?

Si nuestros frutos son vicios (peleas, ira, celos, chismes, mordeduras rincón, amargura, críticas destructivas, etcétera, véase Gal 5,19-25), estamos dando una señal muy equivocada a la gente y creamos un ambiente tóxico tanto en nuestras familias como en nuestras comunidades.

https://ppeditoresebooks.myshopify.com/products/palabra-de-dios-desde-mi-corazon?_pos=3&_sid=d383aebfb&_ss=r

Hay una fruta que se llama, la fruta milagrosa (Dulcificum Synsepalum). Se llama la “fruta milagrosa”, ya que contiene un compuesto activo conocido como Miraculin que hace que la planta haga que los alimentos agrios, o amargos tengan un sabor dulce. El salmista nos invita, “Prueben y vean que el Señor es bueno” (Sal 34:8). ¿Su fruto contiene Miraculin que añade valor y dulzura a la vida de la gente? ¿Qué tipo de aroma o sabor tiene su fruto, refrescante o repulsivo?

No podemos estar en Cristo por muchos años y seguir sufriendo de letargo o enanismo espiritual. Debe haber progresos en nuestra unión con Cristo. Este progreso debe expresarse en nuestra confianza en él, en nuestro mejor conocimiento de él, en nuestro amor por él y por los demás, y en la calidad de nuestro fruto. Por lo tanto, pidamos a Dios que nos nutre con su espíritu, para que permanezcamos en él y damos buenos frutos que beneficiaran a los demás.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s