Homilía del Vigésimo Octavo Domingo de Tiempo Ordinario, Año C

Gratitud a Dios por su Bondad 
Lecturas: 1ra: I Re 5:14-17; Sal: 97:1-4. 6-9; 2da: 2 Tim 2:8-13; Ev: Lc 17:11-19

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico. Es el Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Era el Canciller de la Diócesis de Fajardo Humacao, Puerto Rico. El Padre Canice es miembro de la academia de homilética (The Academy of Homiletics). Para más detalles y comentarios se puede contactarlo all: 

canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com

(https://orcid.org/0000-0002-8452-8392)

La mayoría de las veces gastamos mucho tiempo contando nuestras aflicciones y decepciones, pero apenas reconocemos o apreciamos la bondad de Dios en nuestras vidas. Por lo tanto, este domingo la Iglesia nos recuerda la importancia de mostrar gratitud a Dios. Si dedicamos un momento para reflexionar sobre el curso de nuestra vida, sin duda encontraremos muchas razones por las cuales debemos volver siempre a Dios con nuestro corazón lleno de gratitud.

https://ppeditoresebooks.com/products/homilias-c-palabra-de-dios?

En la primera lectura de hoy, la historia de Naamán el leproso, es un ejemplo típico de cómo debemos expresar nuestra profunda gratitud a Dios. Naamán también nos enseña a mostrar agradecimiento a quienes han sido buenos con nosotros. También, aprendemos de esta lectura que Dios no viene a nuestra ayuda por lo que recibirá de nosotros. Él dice: “Toda la plata y el oro en el mundo entero son míos” (Ageo 2, 8-9).

Sin embargo, Él no condena las ofrendas materiales a la iglesia en agradecimiento por su bondad para nosotros. Esto es porque: “La iglesia es el signo visible de Dios en la tierra.” Por lo tanto, nuestra ofrenda de gratitud a la iglesia se ofrece a Dios, para edificar su cuerpo visible – su iglesia.

En el Evangelio de hoy Jesús nos recuerda la importancia de la gratitud a Dios por los favores que hemos recibido de Él. En esta lectura, lo que llamó la admiración de Jesús sobre el samaritano era simplemente que el Samaritano: “Volvió, alabándole a Dios alzando su voz y se arrojó a los pies de Jesús y le dio las gracias.” ¿Cuándo fue la última vez que expresamos este tipo de gratitud a Dios? Gratitud a Dios es una expresión de nuestra fe en su poder salvador.

https://api.neonemails.com/emails/content/uhCdQs-DxLyWSwuFIvR7IHRFoOjmB1ujv8IGPCvRVmY

Muchos de nosotros apenas tenemos tiempo para agradecerle a Dios por lo que ha hecho para nosotros. A veces, usar los dones que hemos recibidos libremente para servirle a Dios es difícil para nosotros. Esto es porque racionalizamos mucho. Por desgracia, algunos de nosotros ofrecen a Dios como si estamos invirtiendo en una lotería. Es decir: ¡Dios, tiene que hacer algo para mí porque he dado algo a Él! O, doy a Dios, ¡porque Él me da!

Mostrar gratitud a Dios es muy importante en nuestro caminar cristiano con Él. Sin embargo, no debemos verlo como una carga. La verdad es que no hay ninguna cantidad de dinero o material que sería suficiente para pagar a Dios por su bondad a nosotros. Por lo tanto, la decisión de mostrar gratitud a Dios debe fluir de nuestros corazones y de una conciencia pura.

A la luz de esto, debemos acercarnos al Sacramento de la Eucaristía todos los días. Es un sacramento de gratitud o de acción de gracias a Dios. Es un sacrificio a través del cual nosotros (la iglesia), damos gracias a Dios cuando nos reunimos como una familia grande y unida en su presencia.

https://ppeditoresebooks.com/products/homilias-c-palabra-de-dios-ebook?_pos=8&_sid=1ef404b62&_ss=r

Por último, cuando nos reunimos, decimos a Dios Padre: “Te damos gracias, Dios Todopoderoso, por estos y todos sus beneficios, por Cristo nuestro Señor.” No se trata sólo de ofrecer cosas materiales o dones a Dios. Por el contrario, también, se trata de levantar nuestro ser entero a Dios en su presencia en reconocimiento y gratitud por su amor y bondad para nosotros. Es más, es ofrecerse total y completamente cada vez y una vez más a Dios. Esta es la gratitud que emana de un corazón sincero.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s