Homilía Para El Domingo De La Trinidad, Año C

Emulando Y Viviendo En La Armonía De La Santísima Trinidad
Lecturas: (1ra: Prov 8, 22-33; Sal: 8, 4-9; 2da: Ro 5, 1-5; Ev: Jn 16, 12-15)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios comunicarse son el encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el Domingo de la Santísima Trinidad. La doctrina y la teología de la Trinidad es un misterio que sobrepasa todas formas de cálculos matemáticos y lógicos. El término “Trinidad” así mismo no se encuentre en la Biblia. Sin embargo, Cristo nos instruyó: “Vayan a todo mundo, bautizarlos en el nombre del padre, del hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28:19). Por lo tanto, la Iglesia nos enseña que: “Las personas divinas son relativas uno con el otro…la distinción real de las personas entre sí reside únicamente en que se relaciona con uno u otro. Debido a la unidad, el padre está totalmente en el Hijo, y totalmente en el Espíritu Santo” (CIC 255).

En la primera lectura de hoy, la sabiduría es personificada. Es Dios el creador, y al mismo tiempo, Él es testigo de la creación. En otras palabras, nos recuerda que es sólo el Dios trinitario que puede comprender y explicarse. Como seres humanos, sólo compartimos o participamos en la sabiduría de Dios. Por lo tanto, nuestra sabiduría es limitada mientras que Dios es absoluto.

En la segunda lectura, Pablo nos dice que: “Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo.” Cristo es la plenitud del amor de Dios. De esta forma, tenemos una idea de lo que parece esta unión de las tres personas divinas. Cada uno de ellos hace su trabajo, sin embargo, siguen siendo uno e indiviso.

El evangelio de hoy explica y hace esta unión y unidad más clara. Todos y cada uno de ellos es testigo de la misma palabra y verdad. Cada uno afirma y confirma el trabajo de los demás. No están separados por el tiempo o espacio, porque su proyecto es el mismo. Además, se comparten la misma gloria.

Hay muchas lecciones que aprender de la solemnidad de hoy. Debemos aprender a permanecer unidos en la fe. La celebración de hoy también nos recuerda que, aunque estamos llamados a estar unidos, cada uno de nosotros es único. Esto se expresa en los diferentes modos de espiritualidad que existe en la iglesia. A pesar de esto, todavía estamos unidos en la búsqueda del reino de Dios. Por lo tanto, ninguno debe ser privado de su singularidad. Por lo tanto, todos unidos como uno, aun siendo único, debemos seguir trabajando para llegar reino de Dios.

Además, como cada una de las tres personas divinas, no debemos ser egoístas o trabajar solamente for nuestras satisfacciones personales. Ningún miembro de la Trinidad oprime o se aprovecha de los demás. Por lo tanto, no debemos manipular, oprimir o suprimir otros miembros de nuestras familias, comunidades o Iglesia. Deberíamos aprender a vivir en armonía, uno con el otro a pesar de nuestras diferencias individuales y singularidad. Debemos evitar tratar a los demás injustamente como si ellos no son importantes o no pertenecieran a la familia o comunidad de Dios.

Podemos vivir armoniosamente juntos en esta gran familia y la Iglesia universal de Cristo, robar el otro su dignidad y singularidad. Como seres humanos, los conflictos son inevitables. Sin embargo, cuando los superamos a través de nuestra oración, nos ayudan a fortalecer y mantener nuestra unidad.

Finalmente, hoy debemos aprender de las tres divinas personas, como amarnos y respetarnos mutualmente. Esto también significa, felicitar y agradecer los esfuerzos de unos a los otros. Si logramos a vivir en armonía como la Santísima Trinidad, entonces: “La grandeza del nombre del Señor se dará a conocer en toda la tierra” (Sal. 8:2).

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

 

Homily For Pentecost Sunday, Year C

Happy Birthday: To The One, Holy, Catholic and Apostolic Church

Rdgs: (1st: Acts 2, 1-11; Ps: 103, 1. 24-34; 2nd: Rom 8, 8-17 Gos: Jn 14, 15-16.23-26)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com. 

Today is Pentecost Sunday. The celebration of our birthdays is always a moment of great joy and feast. We have a great reason to be happy, to celebrate, and to exchange good wishes because today is the birthday of the Holy Mother Church. Easter is the feast of the light, of the new life that begins with Christ’s resurrection. Pentecost is the celebration of the gifts of the Holy Spirit. It marks the beginning of the new covenant, and the birth of the public life of the church.

Our first reading relates the events of the coming of the Holy Spirit as a great manifestation of the of God’s power. The speaking in different tongues that were understood by all the Jews that came to Jerusalem for the celebration of the feast of Pentecost was a miracle. It was a clear manifestation of the mission of the universal church. It is a call for the church to be a sign of human unity. This is irrespective of race, color or language.  

In the second reading, Paul reminds us of the fact that, by virtue of our “Pentecostal experience” today, an indelible mark has been placed upon us. Hence, we have been specially configured for

God’s mission. This means that it is the Holy Spirit that gives life and directs our mission. Therefore, through today’s out pouring of the Holy Spirit, we are truly and fully marked as God’s children. Though adopted, we are fully heirs to God’s throne and heritage.

Today’s gospel reminds us of the principal roles of the Holy Spirit. These include: advocating, teaching, and reminding us of the things we ought to know. However, for this to be possible, we must be ready to cooperate with him. He can only advocate for us if we trust him, and allow him to be in charge of our case. He can only teach us if we pay attention to his counsels. He can only remind us of the things we ought to know, if we humbly, and willing say to him all the time: “Help me because I am ignorant. Enlighten the eyes of my mind, O Holy Spirit.”

What then will the Holy Spirit that we have received today help us to accomplish? First, the Holy Spirit we have received today is not a spirit of fear and timidity. Instead, it is the Spirit that empowers us and makes us children of God. This means that we are now bold to call God Abba Father.

The Holy Spirit is given to us in order that we might bear good fruits that will last (Gal 5, 22). It was given to us in order to help and also empower others. It was also given to us in order to lead us into the kingdom of righteousness, peace, and to bring us to the fullness of life. So, as we rejoice at this wonderful gesture that God has extended to us today, let us ask Him for the grace to be docile to the Holy Spirit we have received.

Finally, happy birthday, the One, Holy, Catholic and Apostolic Church. Happy birthday to all the Faithful of God all over the world. Happy birthday to all my beloved confreres of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). May the Holy Spirit continue to lead us all: “To the ends of the earth.” Long live the Holy Mother Church!

Peace be with you!    

Maranatha!

Homilía del Domingo de Pentecostés, Año C


Feliz Cumpleaños: A La Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia
 
Lect.: (1ra: Hch 2, 1-11; Sal: 103, 1. 24. 29-34; 2da: Ro 8, 8-17 Ev: Jn 14, 15-16.23-26)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el domingo de Pentecostés. La celebración de nuestros cumpleaños siempre es un momento de gran alegría y fiesta. Tenemos un gran motivo para ser feliz, celebrar e intercambiar buenos deseos porque hoy es el cumpleaños de la Santa Madre Iglesia. La Pascua es la fiesta de la luz, de la nueva vida que comienza con la resurrección de Cristo. Pentecostés es la celebración de los dones del Espíritu Santo. Se Marca el comienzo de la nueva alianza y el nacimiento de la vida pública de la iglesia.

Nuestra primera lectura relata los acontecimientos de la venida del Espíritu Santo como una gran manifestación del poder de Dios. Las diferentes lenguas que fueran comprendidas por todos los judíos que vinieron a Jerusalén para la celebración  la fiesta de Pentecostés era un milagro. Fue una clara manifestación de la misión universal de la Iglesia. Es un llamado a la iglesia a ser signo de unidad humana. Esto es independientemente de raza, color o idioma.

En la segunda lectura, Pablo nos recuerda el hecho de que, en virtud de nuestra “experiencia pentecostal” hoy, se ha colocado una marca imborrable sobre nosotros. Por lo tanto, hemos sido configurados especialmente para la misión de Dios. Esto significa que es el Espíritu Santo que vivifica y dirige nuestra misión. Por lo tanto, a través del Espíritu Santo derramado sobre nosotros hoy, estamos verdaderamente y completamente marcados como hijos de Dios. Aunque adoptados, somos completamente herederos del trono y patrimonio de Dios nuestro Padre.

El Evangelio de hoy nos recuerda los papeles principales del Espíritu Santo. Estos incluyen: defender, enseñar y recordarnos las cosas que debemos saber. Sin embargo, para que esto sea posible, debemos estar dispuestos a cooperar con Él. Sólo puede abogar por nosotros si confiamos en Él y le permitimos estar a cargo de nuestro caso. Él sólo nos puede enseñar si prestamos atención a sus consejos. Él puede sólo recordarnos las cosas que debemos saber, si humildemente y libremente le decimos todo el tiempo: “Ayúdame porque soy ignorante. Ilumina los ojos de mi mente, oh Santo Espíritu” (Ro 8:15-18).

¿Qué nos va a ayudar a lograr el Espíritu Santo que hemos recibido hoy? En primer lugar, el Espíritu Santo que hemos recibido hoy no es un espíritu de temor o timidez. En cambio, es el espíritu que nos capacita y nos hace hijos de Dios. Esto significa que ahora somos capaces de llamarle a Dios Abba Padre.

El Espíritu Santo fue dado a nosotros hoy para que podamos dar buenos frutos que perdurarán (Gal 5, 22). Fue dado a nosotros para ayudar y también capacitar los demás. También, fue dado a nosotros para llevarnos al Reino de la justicia, paz y para llevarnos a la plenitud de la vida. Por lo tanto, como nos regocijamos en este gesto maravilloso que Dios ha extendido hoy a nosotros, pidámosle a Él, la gracia de ser dóciles al Espíritu Santo que hemos recibido.

Finalmente, feliz cumpleaños, a la, una, santa, católica, y apostólica iglesia. Feliz cumpleaños a todos los fieles de Dios en todo el mundo. Feliz cumpleaños a todos hermanos de los padres del Espíritu Santo (Espirítanos). Que el Espíritu Santo siga conduciéndonos: “Hasta los confines de la tierra.”

¡La paz sea ustedes!

¡Maranatha!

HOMILÍA PARA EL DÍA DE LAS MADRES(Con extractos de maravillosa homilía del Papa Francisco dedicada al día de las – domingo, 5 de mayo de 2013)

La madre es el símbolo de la vida, de la tierra, de la fecundidad

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

La primera madre que tengamos que agradecer hoy es La Virgen Santísima María, la madre de nuestro salvador, la madre de iglesia, y nuestra madre espiritual. Como el modelo de las madres y un buen ejemplo a seguir, a través de su hágase nos dio a Cristo el salvador. Nuestra madre biológica es una de más importante personalidad in nuestra vida. Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.

  1. Una madre ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza – que también se deriva de un cierto bienestar – a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas. La madre cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales. Nuestras Madres hacen precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto. 
  2. Una madre además piensa en la salud de sus hijos, educándolos también a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La madre ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre “siente” entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo. Y esto, una madre sabe hacerlo. Lleva al hijo no siempre sobre el camino seguro, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral! Afrontarlas con la ayuda de la madre 
  3. Una buena madre no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena madre ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad. Esto no es fácil. Pero una madre sabe hacerlo, en este momento en que reina la filosofía de lo provisorio. Pero, ¿qué significa libertad? Por cierto, no es hacer todo lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra sin discernimiento, seguir las modas del momento; libertad no significa, por así decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta. La libertad se nos dona ¡para que sepamos optar por las cosas buenas en la vida!

Toda la existencia de madre es un himno a la vida, un himno de amor a la vida. La madre es el símbolo de la vida, de la tierra, de la fecundidad. Es una diosa – enorme, serena, fuerte, cuyas dimensiones sugieren una escultura grane y pasada. Entonces, podemos preguntarnos hoy. ¿Qué voy a hacer por mi madre para el día de la madre? ¿Flor, chocolate, dinero? Cosas buenas, pero que el hijo e hija escuche sus consejos. Nunca olvida sus consejos. Honestidad, trabajo, disciplina. Respetar nuestro cuerpo. No abusar drogas, alcohol, sexo. Mantenga firmes, no mentira, no pelea, no lastimar a los demás. El día de la madre no es una fecha comercial, es el día de la familia, de alegría y de acción de gracias.

La Paz Sea Con Ustedes 

Maranatha, (Ven Senor Jesús)

Homily For The Ascension Of The Lord, Year C

Christ Goes Up In Glory

Readings: (1st: Acts 1, 1-11; Ps: 46, 2-3. 6-7, 8-9; 2nd: Eph 1, 17-23; Gos: Lk 24, 46-53)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

“All peoples clap your hands, cry to God with shouts of joy…God goes up with shouts of joy and the Lord goes up with trumpet blast.” On this seventh Sunday of Easter, we celebrate the solemnity of Ascension. It is an important solemnity that marks the return of Jesus to the Father. Together with the Resurrection, it is a manifestation of the victory of Christ.

Ascension is a solemnity that sustains the hope of Christians that one day we shall be where Christ is. The Catechism of the Catholic Church teaches that: “…Jesus Christ the head of the Church precedes us into His Father’s glorious kingdom, so that we the members of his body may live in the hope of one day being with him forever.” (665-667).

Our first reading from Acts of the Apostles recounts the events of the last moments and meeting of Christ with his apostles before his ascension into heaven. Here, Christ gives a very important instruction to his Apostles: “Do not leave Jerusalem, but wait there for what the Father has promised.” Christ encourages his disciple to remain faithful. Most importantly, he reminds them that their success will depend on their ability to walk with the Holy Spirit. These instructions are also meant for us too. It equally reminds us that before we set out for any business or project we must commend ourselves to the guidance and counsel of the Holy Spirit.

In the second reading, Paul prays asking God to send us the Holy Spirit: “May the God of our Lord Jesus Christ give you the Spirit of wisdom and perception of what is revealed, to bring you the full knowledge of him.” This must be our prayer and wish every day of our life. We must invite the Holy Spirit to take control of our entire mission. We must invite him to lighten the dark spots of our lives as Paul prays: “May he enlighten the eyes of your minds so that you can see the hope his call holds for you…” We must ask him to lead the way so that we follow him. This is because, his ways and counsels are right. 

In today’s gospel, Jesus knew that his apostles needed help in order to succeed. So he instructed them: “…Stay in the city, until you are clothed with the power from on high.”  We must seek this power if we must make any positive impact on our world. Therefore, we must pay attention to what Jesus is telling us in today’s gospel. As an experienced master, He knows the terrain we are about to walk. He knows how delicate the hearts of men of our age are. He knows how tough our task is and what it takes to be successful. He knows that only the Holy Spirit can help us.

Therefore, Ascension marks the beginning of the fulfilment of Christ’s promise to us. So, as we celebrate the solemnity of Ascension today, Jesus reminds us that irrespective of our knowledge and human capabilities we need a divine help in order to succeed. This divine help will come from the Holy Spirit to whom we must pay attention to all the time.

So, as we celebrate the Ascension of Christ today and expect the fulfilment of His promise on Pentecost Sunday, let us pray: “Sent forth your spirit O Lord and renew the face of the earth.”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para La Ascensión Del Señor, Año C

Cristo Sube En Gloria 
Lecturas: (1 º: Hch 1, 1-11; Sal: 46, 2-3. 6-7, 8-9; 2 º: Ef 1, 17-23; Ev: LC 24, 46-53)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

“Todos los pueblos aplauden sus manos, gritan a Dios con gritos de la alegría… Dios sube entre fanfarrias, para el Señor resuenen los cuernos.” En este séptimo Domingo de Pascua, celebramos la solemnidad de la Ascensión. Es una solemnidad importante que marca el regreso de Jesús al padre. Junto con la resurrección, es una manifestación de la victoria de Cristo.

Ascensión es una solemnidad que se sostiene la esperanza de los cristianos que un día que estaremos donde Cristo está. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que: “… La cabeza de la iglesia Jesucristo nos precede en el Reino glorioso de su padre, para que como miembros de su cuerpo podíamos vivir en la esperanza de que algún día estaríamos con él para siempre.” (665-667).

Nuestra primera lectura de los hechos de los apóstoles narra los acontecimientos de los últimos momentos y el encuentro de Cristo con sus apóstoles antes de su ascensión al cielo. Aquí, Cristo da una instrucción muy importante a sus apóstoles: “No salen de Jerusalén, pero esperaran por lo que el padre ha prometido.” Cristo anima a su discípulo a permanecer fieles. Lo más importante, les recuerda que su éxito dependerá de su capacidad de caminar con el Espíritu Santo. Estas instrucciones sirven para nosotros también. Igualmente, nos recuerda que antes de que comencemos negocio o proyecto debemos encomendar a nosotros mismos a la dirección y el consejo del Espíritu Santo.

En la segunda lectura, Pablo ora pidiéndole a Dios que nos envía el Espíritu Santo: “Que el dios de Cristo Jesús nuestro Señor, el Padre que está en la gloria, se les manifieste dándoles espíritu de sabiduría y de revelación para que lo pueden conocer…” Esta debe ser nuestra oración y deseo cada día de nuestra vida. Debemos invitar el Espíritu Santo para tomar control de toda nuestra misión. Que le invitamos a aclarar los puntos oscuros de nuestra vida como Pablo ruega: “Que él ilumine los ojos de su mente para que puedan ver la esperanza que su llamado tiene para usted…” Debemos pedirle que guiar el camino para que le sigamos. Esto es porque sus maneras y consejos son verdaderos.

En el Evangelio de hoy Jesús sabía que sus apóstoles necesitaban ayuda para tener éxito. Por lo que Él les dijo: “…Quédense en la ciudad, hasta que están vestidos con el poder de lo alto.” Debemos buscar este poder si vamos a impactar a nuestro mundo positivamente. Por lo tanto, debemos prestar atención a lo que Jesús nos dice en el Evangelio de hoy. Como un experimentado maestro, Él sabe el terreno que estamos a punto de caminar. Él sabe cómo delicado son los corazones de los hombres de nuestra época. Él sabe cómo difícil es nuestra tarea, y lo que necesitamos para lograr éxito. Él sabe que sólo el Espíritu Santo puede ayudarnos

Por lo tanto, ascensión marca el comienzo del cumplimiento de la promesa de Cristo a nosotros. Así que, al celebrar hoy la solemnidad de la Ascensión, Jesús nos recuerda que independientemente de nuestro conocimiento y capacidad humana necesitamos una ayuda divina para ser exitoso. Esta ayuda divina vendrá del Espíritu Santo a quien debemos prestar atención todo el tiempo. 

Como celebramos hoy la Ascensión de Cristo y esperar el cumplimiento de su promesa el domingo de Pentecostés, oremos: “Envía tu espíritu Señor y renueva la cara de la tierra.”

¡La paz sea ustedes!

¡Maranatha!

Homily For The 6th Sunday Of Easter, Year C

The Holy Spirit: The Radiant Glory of Christ enlightens us

Readings: 1st: Acts 15: 1-2.22-29; Ps: 66; 2nd: Rev 21:10-14.22-23; Gos: Jn 14:23-29

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia la Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Dioceses of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:  canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.    

One figure that featured in all the readings of this sixth Sunday of Easter is the Holy Spirit. Jesus is gradually approaching the end of his earthly ministry, so he promised to send us the Holy Spirit. The Holy Spirit is the radiant glory that enlightens us. If we remain docile to Him, he will guide us in all our decisions and ways through this world.

In the first reading, and in fact in the whole of Acts of the Apostles, the Apostles did not take any decisions without consulting the Holy Spirit. Also, they could not carry out any serious mission without the Holy Spirit. “The Holy Spirit and we have decided,” they said. The second reading begins thus: “In the Spirit, the angel took me to the top of an enormous mountain…” Of course, there is no way John could have seen these things without the help of the Holy Spirit.

In the gospel, as Christ was about ascending back to his father, he promised to send to the Advocate to his disciple. The Holy Spirit is the power of Jesus and yet, a Person in the Trinity. However, this does not mean that His era was coming to an end, because He is Lord at all times. Rather, it implies that is not leaving us orphans.

This Sunday, Jesus assures us that the Holy Spirit will teach and remind us of all that, He himself had taught us. So, all we need to do is to remain docile to the counsel of the Holy Spirit. We need to be attentive to him if we must be able to read the signs of our time and succeed in our mission in to our world today.

At no time in the history of the world has the need to listen to the Holy Spirit been more important than at our own time. As Christians, there are so many intrigues, perplexities and dilemmas that we must contend with in our world today.  Only those who pay attention to the Holy Spirit can understand the reasons for these and where they are leading us to. So, this time calls for a special relationship with the Holy Spirit.

If we must survive the perils of our time we must make the Holy Spirit our Advocate and our Partner. It is only when the Holy Spirit of God is upon us that we can sing and dance the way David did. Only through the help of the Holy Spirit we can preach well as the Apostles did. This is because, “no one can say Jesus is Lord except by the power of the Holy Spirit” (I Cor 12, 3). Only through His inspiration can see visions and have good dreams. It is only through the guidance of the Holy Spirit that we can face the struggles of this life, and succeed in our missionary endeavors.

Finally, without listening to the Holy Spirit we continue in go round in a vicious circle. Hence, if we allow Him to take the lead, we will walk well and live rightly. If we allow him to move us, we will move well. If we allow him to teach us, we will understand well; and if we allow him to inspire us, we shall achieve our goals, and be where Christ is today.  “What gives life is the Spirit, the flesh profits nothing” (Jn 6: 63). So, each morning, when we wake up, have to invoke and ask the Holy Spirit to direct and shows us the best way to proceed.

Peace be with you!

Maranatha!

Homilía Para El Sexto Domingo De Pascua, Año C

El Espíritu Santo: La Gloria radiante de Cristo nos ilumina

Lect:(1ra: Hch 15,1-2.22-29; Sal: 66, 2-3; 2da: Ap 21, 10-14.22-23; Ev: Jn 14, 23-29)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Él es el Administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Una figura que aparece en todas las lecturas de este sexto domingo de Pascua es el Espíritu Santo. Poco a poco, Jesús se acerca el final de su ministerio terrenal, por lo que prometió enviar el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la gloria radiante que nos ilumina. Si permanecemos dóciles a Él, Él nos guiará en todas nuestras decisiones y caminos en este mundo.

En la primera lectura y, de hecho, en todos los hechos de los apóstoles, los apóstoles no tomaron ninguna decisión sin consultar al Espíritu Santo. Además, no podían llevar a cabo cualquier misión sin el Espíritu Santo. “El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido”, dijeron. La segunda lectura comienza así: “En el espíritu, el ángel me llevó a la cima de una montaña enorme…” Por supuesto, no hay ninguna manera en la que Juan habría visto estas cosas sin la ayuda del Espíritu Santo.

En el Evangelio, sabiendo que ya llego el tiempo para subir al cielo su, se prometió a enviar el abogado a su discípulo. El Espíritu Santo es el poder de Jesús y una persona en la Trinidad. Sin embargo, esto no significa que la época de Jesús estaba llegando a su fin, porque Él es señor en todo momento. Por el contrario, implica que no nos deja huérfanos.

Este domingo, Jesús nos asegura que el Espíritu Santo nos enseñará y nos recordará todos lo que Él mismo nos había enseñado. Así que, todo lo que tenemos que hacer es, seguir siendo dócil a los consejos del Espíritu Santo. Tenemos que estar atentos a Él. Debemos estar atentos a él para poder leer y comprender los signos de nuestro tiempo a fin de ser exitoso en nuestra misión.

En ningún momento en la historia del mundo había la necesidad de escuchar al Espíritu Santo más que en nuestro tiempo. Como cristianos, hay tantas intrigas, perplejidades y dilemas que tenemos que resolver en nuestro mundo hoy. Sólo los que prestan atención al Espíritu Santo podrán entender las razones de esto, y a donde Él nos está conduciendo. Por lo tanto, este momento exige una relación especial con el Espíritu Santo.

Si vamos a sobrevivir los peligros de nuestro tiempo, tenemos que obedecer al Espíritu Santo, nuestro defensor y abogado. Es sólo cuando el Espíritu Santo de Dios está sobre nosotros que podemos cantar y bailar como lo hizo David. Sólo a través su ayuda y apoyo podemos predicar, como los apóstoles lo hicieron. Esto es porque, “Nadie puede decir que Jesús es el Señor excepto por el poder del Espíritu Santo” (I Cor 12:3). Sólo a través de su inspiración podemos ver visiones y tener buenos sueños. Es sólo a través de la dirección del Espíritu Santo que podemos enfrentar las luchas de esta vida y ser exitosos en nuestro esfuerzo misionero.

Finalmente, sin escuchar al Espíritu Santo podíamos seguir corriendo en un círculo vicioso. Por lo tanto, si le permitimos tomar la iniciativa, nosotros caminaremos y viviremos bien. Si le permitimos que nos mueva, nunca andaremos solos. Si le permitimos que nos enseñe, comprenderemos bien; y si le permitimos que nos inspire, alcanzaríamos nuestras metas y estaremos donde Cristo está. “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha” (Jn 6:63). Así que, cada mañana al despertarse, hay que invocar y pedir al Espiritu Santo dirigir y nos muestra lo mejor camino que hay que seguir.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily for 5th Sunday of Easter, Year C

The Risen Christ: The Hope Of The New Creation

Readings: (1st: Acts 14, 21-27; Ps: 144, 8-13; 2nd: Rev 21, 1-5; Gos: Jn 13, 31-35)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this fifth Sunday of Easter we continue glorifying the risen Christ. Gradually Christ approaches his Ascension into heaven. Hence, He promised us a place with him in his kingdom if we persevere in our faith and in love with one another.

In today’s first reading, Paul encourages us to remain faithful in our missions as disciples of Jesus Christ. He reminds us that: “We all have to experience many hardships before we enter the kingdom of God.” In other words, our suffering as Christians is the stepping stone to our victory. If we do not lose our faith during times of persecutions and hardships we shall be victorious. Therefore love for the word, and love for one another must sustain us as we march towards the kingdom of God.

Through the vision of John in today’s second reading, God gives us a glimpse of that kingdom that Paul spoke of in our first reading. It is a place of renewal where all our lost glory would be restored. The New Jerusalem is the reward of all Christians who bear an authentic witness to the risen Christ. It is the hope of all who endure persecutions for the sake of Christ and his good news. It is the hope of those who maintain their faith in Christ.

It is a place of comfort and consolation where the risen Christ: “…Will wipe away all tears from their eyes; there will be no more death, and no more mourning or sadness.” Through this vision, we are once again encouraged and assured that God himself has a place for us in his kingdom. It is his wish that one day we too shall be with him in his eternal kingdom where he promised to make all things new for us. However, before then we must endure the crucible of this world.  

In today’s gospel, Christ gives us a new commandment that will help us to overcome this world and march into the New Jerusalem. He says: “I give you a new commandment, love one another; you must love one another…” Through this, Christ reminds us that the only way we can overcome the tribulations and persecutions of this world is by remaining united in love. In times of trials and persecutions, love is the greatest virtue that sustains every Christian community. The early Christian community understood this very well. They obeyed Christ’s command and were successful in their missions. So their admirers commented thus: “See how they love one another” (Tertullian, Apology: 39.7, 3 AD).

Any Christian community or family that is united in love will never lose its focus or faith in God. This is the love that Paul described in chapter thirteen of his first letter to the Corinthian Christian community. This love cares, it does not exploit the other, it endures and forgives, and it empathizes and sympathizes with the other. This love may be blind, but it still remains very prudent, sensible, reasonable and godly.

Finally, the love that Christ talks about here is an identification mark. Hence He says: “…By this love everyone will know that you are my disciples. In other words, it is what defines us as true disciple of Christ. Only those who love sincerely can enter the New Jerusalem that the risen Christ promised his people. This love is a mark of the newness of life that Christ brings to all his people this Easter season.

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Quinto Domingo De Pascua, Año C

Cristo Resucitado: La Esperanza De La Nueva Creación

Lecturas: (1ra: Hch 14, 21-27; Sal: 144, 8-13; 2da: Ap 21, 1-5; Ev: Jn 13, 31-35)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

En este quinto domingo de Pascua seguimos glorificando a Cristo resucitado. Cristo acerca poco a poco su ascensión al cielo. Por lo tanto, se nos prometió un lugar con Él en su reino si perseveramos en nuestra fe y en amor mutuo.

En la primera lectura de hoy, Pablo nos anima a permanecer fieles en nuestras misiones como discípulos de Jesucristo. Él nos recuerda que: “Hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios.” En otras palabras, nuestro sufrimiento como cristianos es el paso hacia nuestra la victoria. Si no perdemos nuestra fe en tiempos de las persecuciones y las dificultades seremos victoriosos. Por lo tanto, amor por la palabra y para los demás deben sostenernos como marchamos hacia el Reino de Dios.

A través de la visión de Juan en la segunda lectura de hoy, Dios nos da una idea de ese reino que Pablo habló en nuestra primera lectura. Es un lugar de renovación donde todo nuestro esplendor perdido sería restaurado. La nueva Jerusalén es la recompensa de todos los cristianos que son auténtico testigos de Cristo resucitado. Es la esperanza de todos los que sufren persecuciones por la causa de Cristo y la buena noticia. Es la esperanza de aquellos que mantienen su fe en Cristo.

Es un lugar de consuelo donde, Cristo resucitado: “Enjugará todas lágrimas de sus ojos; habrá no más muerte y no más luto o tristeza.” A través de esta visión, estamos una vez más animados y asegurados que Dios mismo tiene un lugar para nosotros en su reino. Es su deseo que un día, nosotros también estaremos con Él en su reino eterno, donde Él prometió a hacer todas las cosas nuevas para nosotros. Sin embargo, antes, debemos soportar el sufrimiento de este mundo.

En el Evangelio de hoy Cristo nos da un mandamiento nuevo que nos ayude a superar este mundo y marchar hacia la nueva Jerusalén. Él dice: “Yo, les doy un mandamiento nuevo, amen unos a otros; los deben amar unos a los otros…” A través de este, Cristo nos recuerda que la única manera que podemos superar las tribulaciones y persecuciones de este mundo es por permanecer unidos en el amor. En tiempos de pruebas y persecuciones, el amor es la mayor virtud que sostiene toda comunidad cristiana. La primera comunidad cristiana entendió esto muy bien. Obedeció la orden de Cristo y fue exitoso en sus misiones. Por eso, sus admiradores comentaron: “Mire cómo aman uno al otro” (Tertuliano, apología: 39.7, AD 3).

Cualquier comunidad cristiana o familia que está unida en el amor nunca perderá su foco o fe en Dios. Este es el amor que Pablo se describe en su primera carta a los corintios (1 Co 13). Este amor no explota el otro, se aguanta y perdona, se empatiza y simpatiza con el otro. Este amor puede ser ciego, pero sigue siendo muy prudente, sensato, razonable y piadoso.

Finalmente, el amor que Cristo habla aquí es una marca de identificación. Él dice: “Por este amor, todos los conocerán que son mis discípulos.” En otras palabras, es lo que nos define como verdaderos discípulos de Cristo. Solamente, los que aman sinceramente pueden entrar en la nueva Jerusalén que Cristo resucitado prometió a su pueblo. Este amor es una marca de la novedad de vida que Cristo trae a todo su pueblo esta temporada de Pascua.

¡La paz sea ustedes!

¡Maranatha!