Homilía Para el Cuarto Domingo (Laetare) De Cuaresma, Año B

¡Acepten la Gracia de Dios, Crean En Cristo y, Vivan La Buena Vida!

Lectura: (1o: 2 Cr 36, 14-23; Sal: 136, 1-6; 2 º: Ef 2, 4-10; Ev: Jn 3, 14-21)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

“Laetare Jerusalem, et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum laetitia, qui in tristitia fuistis…” (Alégrate, Oh Jerusalén, y vengan todos los que le aman: alégrate con gozo, usted que ha estado en la pena…) Hoy es el Domingo “Laetare”. Es único porque, nos exalta para alegrarnos en la esperanza de nuestra salvación a través la gracia de Dios en Jesucristo. Mientras que es una llamada para alegrarnos, la iglesia no nos pide reducir nuestro caminar y trabajar con Cristo esta temporada de Cuaresma. En cambio, es un llamado a aceptar la oferta de la gracia de Dios para nosotros esta temporada. Es un llamado a prepararnos para alejarnos de nuestra cautividad y el exilio dentro de nuestra libertad y salvación.

Nuestra primera lectura de este domingo nos presenta lo que parecen ser las dos caras de una moneda. Es decir, la ira y la misericordia de Dios. Estos se revelan en tanto, el exilio y la liberación de su pueblo. Se realizaron tres denuncias contra Israel y sus líderes. Estos incluyen: “que eran infieles; profanaron el templo; y se reían de los profetas.” Esto les mereció deportación y exilio. A pesar de esto, Dios decidió restaurarlos en su propio tiempo. Por lo tanto, esta lectura es esencialmente un mensaje de esperanza, basada en la gracia de nuestro Señor soberano, misericordioso y amoroso. Esto es una indicación de que la historia es un proceso, no sólo de la destrucción, sino de selección, redención y de restauración. Además, nos muestra cómo Dios escogió para salvar a la humanidad a través de su único hijo Jesucristo. Es bastante lamentable para tomar nota que sólo una pequeña proporción de aquella concedida libertad por el rey Ciro decidieron regresar del exilio. El resto siguieron viviendo en el exilio. Cuando Dios está listo para liberarnos, debemos responder positivamente a su oferta para ser liberado del exilio y cautiverio físico y espiritual. Es sólo a través de esto que nuestro gozo sea completo.

En la segunda lectura, Pablo nos recuerda nuestro estado terrible y lo que Dios hizo para redimirnos. Él escribe: “…Cuando estábamos muertos por el pecado, Él nos trajo a la vida con Cristo.” Todos estos son simplemente una manifestación del amor y la misericordia de Dios. Lo más importante, destaca la gracia de Dios en acción. Nosotros no lo merecemos y podríamos no haber ayudado a nosotros mismos. Aquí, vemos la grandeza de la gracia de Dios en acción. Su amor no depende de lo que somos. No es amor de algo bueno en nosotros. Por el contrario, es el amor de nosotros debido a todo lo bueno en Él. Hoy día, como nos alegramos por la acción de la gracia de Dios hacia nosotros, debemos tomar nota de esta importante pregunta que Pablo nos pide: “¿…Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” (Rom 6, 1). Por supuesto que, ¡NO! La razón es que no debemos tomar nada por sentado. Tenemos un papel que desempeñar. La gracia de Dios ha sido dada para salvarnos. Pero debemos llegar a buscarlo. Además, debemos evitar cualquier forma de vida que bloquea el camino a través del cual esta gracia debe comunicarse con nosotros. Me encanta la forma que Pablo describe nuestra relación con Dios y Cristo hoy día: “Somos obra de Dios, creado en Cristo…” Pablo no se detuvo aquí, pero siguió adelante para describir el propósito por qué Dios nos creó: “Para vivir la buena vida, como Él nos menciona a vivir esto desde el principio.” ¿Realmente estamos viviendo esta buena vida? Sí, si la gracia abunda en y con Cristo. Sin embargo, debemos hacer lo que fuimos creados hacer en orden, para experimentar la plenitud de gracia y salvación.

El Evangelio de este domingo nos presenta uno de los versos más citados de la Biblia: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su único hijo, para que todo aquel que cree en Él sea salvo” (Jn 3, 16). Esto es buena nueva y, una gran fuente de alegría para todos nosotros. Sin embargo, es importante señalar también que esta es una oferta. En otras palabras, como una oferta, es gratis. Así, uno puede aceptarlo o rechazarlo porque no se impone a nadie. Esto es totalmente indicado en los términos de esta oferta: “…Para que todo aquel que cree en Él no se pierda,  para que puede ser salvado”. Eso es, todo aquel que cree. Dios ha hecho disponible la gracia esta temporada. Lo más sorprendente de esta gracia es que, aunque era enormemente costosa para Dios expresar, sin embargo es incondicionalmente gratis para todos nosotros. ¡Es el favor de Dios, libremente ofrecido a nosotros pero, costosamente expresada! Por lo tanto, nuestro estado de salvación depende de una cosa. Esto es solamente, nuestro reconocimiento y aceptación de la gracia de Dios a través de nuestro Señor Jesucristo. Ha realizado la redención y salvación disponible esta temporada. Por nuestra parte, debemos estar preparados para aceptarla. Debemos estar dispuestos a creer en Él y vivir la buena vida.

En conclusión, debemos hacer uso de la oportunidad que se nos presenta esta temporada para mejorar nuestras vidas. Estamos llamados para alegrarnos hoy porque nos ha sido dada la gracia y porque nuestra salvación está cerca (Jm 5, 8). Simplemente, lo que tenemos que hacer es esto: creer y vivir la buena vida que Dios creó para nosotros desde el principio. Buena vida significa vivir como hijos comprometidos y fieles de Dios, en lugar de infieles y niños tercos. Esta es la única manera que nuestro gozo puede ser completo. Así que, como el salmista, hagamos un compromiso con Dios como decimos: “¡Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo ti!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The 4th (Laetare) Sunday Of Lent, Year B

Accept God’s Grace, Believe in Christ, and Live the Good Life

Rdgs: (1st: 2 Chr 36, 14-23; Ps 136, 1-6; 2nd: Eph 2 4-10: Gos: Jn 3, 14-21)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

“Laetare Jerusalem, et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum laetitia, qui in tristitia fuistis…” (Rejoice, O Jerusalem, and come together all you that love her: rejoice with joy, you that have been in sorrow…” Today is Laetare Sunday. It is unique because, it exalts us to rejoice in the hope of our salvation through the grace of God in Christ Jesus. While it a call to rejoice, it does not ask us to relent in our work with Christ this season of Lent. Instead, it is a call to accept the offer of God’s Grace to us this season. It is a call to get prepared to walk away from our captivity and exile, into our freedom and salvation.

Our first reading of this Sunday presents to us what seem to be the two sides of a coin. That is, the wrath and the mercy of God. These are revealed in both, the exile and liberation of his people. Three complaints were made against Israel and their leaders. These include: “That they were unfaithful; they defiled the temple; and, they laughed at the prophets.” This merited them deportation and exile. In spite of this, God decided to restore them at his own time. Hence, this reading is essentially a message of hope, grounded on the grace of our loving, merciful and sovereign Lord. This is an indication that history is a process, not only of destruction, but of selection, redemption and of restoration. Also, it shows us how God chose to save humanity through his only son Jesus Christ. It is rather unfortunate to note that, only a small proportion of those granted salvation through king Cyrus decided to return from exile. The rest continued living in exile. When God is ready to liberate us, we must respond positively to his offer in order to be liberated from both physical and spiritual captivity and exile. It is only through this that our joy will be complete.

In the second reading, Paul reminds us of our terrible state and what God did in order to redeem us. He writes: “…When we were dead through sin, He brought us to life with Christ.” All of these are simply a manifestation of God’s love and mercy. Most importantly, it highlights the grace of God in action. We did not merit it, and could not have helped ourselves. Here, we see the greatness of God’s grace in super action. His love does not depend upon what we are. It is not love of something good in us. Rather, it is love of us because of every good thing in Him. Today, as we rejoice because of the action of God’s grace towards us, we must take note of this important question that Paul asks us: “…Shall we go on sinning so that grace may increase?” (Rom 6, 1). Certainly, NO! The reason is that, we must not take anything for granted. We have a part to play. God’s grace has been poured out to save us. But we must reach out to fetch it. Also, we must avoid any way of life that blocks the path through which this grace must reach us. I love the way Paul described our relationship with God and Christ today: “We are God’s work of art, created in Christ…” Paul did not stop here, but went ahead to describe the purpose why God created us: “To live good life, as he meant us to live it from the beginning.” Are we really living this good life? Yes, grace abounds in, and with Christ. However, we must do what we were created to do in order to experience the fullness of this grace and salvation.

The gospel of this Sunday presents us with one of the most quoted verse of the bible: “For God so loved the world that he gave his only son, that anyone who believes in him might be saved” (Jn 3, 16). This is good news and a great source of joy for all of us. However, it is important to note also that this is an offer. In other words, as an offer, it is gratis (free). So, one can accept, or reject it because, it is not imposed on anyone. This is completely indicated in the terms of this offer: “…So that everyone who believes in him may not be lost but may be saved.” That is it, everyone who believes! God has made grace available this season. The most amazing thing about this grace is that, even though it was immeasurably costly for God to express, yet it is unconditionally free to all of us. It is God’s favor, freely offered to us but, expensively expressed! Therefore our state of salvation is dependent upon one thing. This is only, on our appreciation and acceptance of the grace of God through our Lord Jesus Christ. He has made redemption and salvation available this season. On our part, we must be ready to accept it. We must be ready to believe in Him, and to live the Good life.

In conclusion, we must make use of the opportunity presented to us this season to better our lives. We are called to rejoice today because grace has been poured out and because, our salvation is close at hand (Jas 5, 8). What we simply need to do is this: Believe and live the good life which God created us to live from the beginning. Good life means living as committed and faithful children of God, rather than as infidels and stubborn children. This is the only way our joy can be complete. So, like the psalmist, let us make a commitment to God as we say: “O Lord, let my tongue cleave to my mouth, if I forget you!”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Tercero Domingo De Cuaresma, Año B

Dedicarnos Nuevamente A Cristo: La Ley, Poder y Sabiduría De Dios

Lectura: (1o: Ex 20, 1-17; Sal: 18, 8-11; 2 º: 1 Cor 1, 22-25; Ev: Jn 2, 13-25)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Mientras continuamos nuestro viaje esta temporada, en este tercer domingo de Cuaresma, celebramos a Cristo, la plenitud de la ley y sabiduría de Dios. Hoy día, la iglesia nos llama a dedicarnos otra vez a Cristo nuestro Señor. Esto es porque Cristo es el poder, la sabiduría, la plenitud y el cumplimiento de la ley de Dios.

En la primera lectura del Éxodo, Dios dio la ley a Moisés para Israel. Las leyes no son malas porque deberían hacernos más sabios y mejores seres humanos. Esto es, si hacemos buen uso de ellas en lugar de convertirlas en mera formalidad. Así que la ley fue dada a Israel para ayudarlos a ser más prudentes. También se las dio a ellos con el fin de fortalecer su relación con Dios y para ayudarlos a organizar su vida social y religiosa. En vista de ello, el espíritu de la ley que representa Cristo debería hacernos más sabios y mejores seres humanos. Esto es por supuesto, si nos dedicamos plenamente a Él. Las leyes de Dios en las escrituras están destinadas a formar una comunidad sagrada a todos y cada uno de nosotros. Es decir, una comunidad enraizada en la verdadera adoración de Dios y, vivir en justicia y paz uno con el otro. Por lo tanto, estamos para vivir como vecinos uno al otro. La fundación y el propósito de esto, es conocer al Dios al que pertenecemos. Mientras que la antigua ley (Alianza) dada a Moisés era buena, la nueva ley (Alianza) que es Cristo, es mejor. Dios se revela precisamente en su ley. Por lo tanto, Cristo como el poder, la sabiduría y la plenitud de la ley de Dios, es el término bajo el cual Dios, como un padre recibe y nos ama como sus hijos.

En nuestra segunda lectura, Pablo se refiere a Cristo como: “La plenitud de la sabiduría de Dios”. Los griegos han buscado esta sabiduría, pero desafortunadamente, cuando lo encontraron, lo rechazaron. Por otro lado, los judíos, en lugar de beneficiarse de él, estaban distraídos por su búsqueda de milagros como la mayoría de nosotros hoy en día mediante la ejecución de una casa de oración y otros en busca de milagros. Según Pablo, Cristo es la plenitud de la ley, el poder y la sabiduría de Dios. Así, quien lo recibe va ser dotado de sabiduría y nunca funcionará más en la ignorancia. Esta ley y la sabiduría que Cristo representa y da a nosotros, es incomparable. Por lo tanto, Cristo nos dice: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no caminará en tinieblas” (Jn 8, 12). Sin embargo, la sabiduría continuará siendo un obstáculo, también como estupidez para aquellos que le rechacen, como lo hicieron los griegos.

El Evangelio de hoy según Juan narra el encuentro de Jesús con aquellos que profanaron el Santuario de Dios. Esto es particularmente, con el “nemó didaskalos” (doctores de la ley), que no hicieron nada para detenerlos debido a sus egoístas intereses económicos. La acción de Jesús aquí simplemente muestra que Él es en realidad el poder, la sabiduría y la plenitud de la ley de Dios. El celo de Jesús lo distingue de los fariseos y saduceos, que en vez de representar los intereses de Dios, representaron a sus propios intereses religiosos, económicos políticos y sociales egoístamente. Además, lo distingue de la mayoría de los peregrinos del templo que participaron en la economía sagrada del templo. Jesús demostró el tipo de celo exhibido por otros héroes judíos que representaron a los intereses de Dios y soportaron penurias como resultado (Nb 25: 11).

¿Qué aprendemos del Evangelio de hoy? Primero que no deberíamos mantenernos callados o permanecer indiferentes mientras las cosas van mal sobre todo en la casa de Dios, nuestros hogares, oficinas o en cualquier lugar. Además, a diferencia de los maestros de la ley, no debemos perseguir nuestro interés económico, social, religioso o incluso ser políticos egoístas a expensas de la cordura de nuestra iglesia, familia, estado o país. Es lamentable que hoy día veamos esto pasando en nuestra iglesia. Algunos de nuestros pastores han permitido toda clase de “sacerdotes comerciantes, pastores y hombres de Dios” para asediar y continúan operando en sus diócesis básicamente por intereses económicos, en lugar de por el genuino interés espiritual del pueblo de Dios. Esto puede ser porque se benefician de sus ingresos. Nuestros pastores y de hecho, cada uno de nosotros deben levantarse como Jesús hizo el pastor principal, con el fin de restaurar la cordura en la casa de Dios. Hay demasiados comprando y vendiendo estos días (especialmente, en mi país), que uno no puede entender lo que está pasando en la casa de Dios. Un refrán en la lengua Igbo dice: “Ndi mekanic anaghizi ekwe k’anyi mata ndi bu n’di ara” (ahora resulta difícil distinguir entre la mecánica, que se mueve sobre los andrajosos y sucios uniformes, de locos, vagando por nuestras calles). Nosotros debemos proteger nuestras instituciones asegurándonos de que son verdaderamente lo que representan y, para el beneficio de todos. Esta es la mejor y única forma que la ley nos puede hacer sabios. Cuando hacemos esto estamos viviendo la vida de Jesucristo, el poder, la sabiduría y la plenitud de la ley de Dios.

Finalmente, Jesús sabía las consecuencias de su acción, sin embargo, retó a los fariseos y los escribas. De hecho, este fue uno de los puntos altos de su confrontación abierta con los maestros de la ley. Además, fue un encuentro que probablemente hicieron los fariseos y saduceos unirse con el fin de adelantar su muerte, porque Él estaba “vertiendo su leche.” Además, este encuentro saca la personalidad profética de nuestro Señor Jesucristo. A través de Él, Él profetizó acerca de su propia muerte y resurrección: “Destruid este templo y yo lo construiré en tres días”. Esta profecía se cumplirá durante la semana Santa y, el día de Pascua. El Evangelio de hoy por lo tanto sigue los acontecimientos de esta temporada en perspectiva. Nos recuerda a dónde nos dirigimos en esta temporada. Es decir, la muerte y resurrección de Jesucristo. Más Interesantemente, nos recuerda que nuestra salvación está cerca. Entonces, como nosotros marchemos hacia adelante esta temporada, continuaremos acatando la ley de Dios, que es la sabiduría perfecta y reanima al alma. Además, continuemos aclamando a Cristo: “¡Tú, Señor, tienes el mensaje de vida eterna!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The 3rd Sunday Of Lent, Year B

Dedicating Ourselves Anew To Christ: The Law, Power and Wisdom of God

Rdgs: (1st: Ex 20, 1-17; Ps 18, 8-11; 2nd: 1 Cor 1, 22-25: Gos: Jn 2, 13-25)

         This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

As we continue our journey this season, on this third Sunday of Lent, we celebrate Christ the fullness of the Law and wisdom of God. Today, the church calls us to dedicate ourselves anew to Christ our Lord. This is because Christ is the Power, wisdom, fullness and, the fulfillment of the law of God.

In our first reading from Exodus, God gave the Law to Moses for Israel. Laws are not bad because they are meant to make us wiser and better human beings. That is, if we make good use of them rather than turn them into mere scarecrows. So the law was given to Israel to help them become wiser. It was also given to them in order to strengthen their relationship with God and to help them organize their social and religious life. In light of this, the spirit of the law which Christ represents should make us wiser and better human beings. This of course is, if we dedicate ourselves fully to Him. The laws of God in the scriptures are meant to form each and every one of us into a sacred community. That is, a community rooted in the genuine worship of God and living in justice and peace with one another. Therefore, we are to live as neighbors to one another.  The foundation and purpose of this, is to know the God to whom we belong. While the Old Law (Covenant) given through Moses was “bonito” (good), the New Law (Covenant) which is Christ, is “más bonito” (better)! God reveals Himself precisely in his Law. Hence, Christ as the power, wisdom and the fullness of God’s Law is the term under which God, as a Father receives and loves us as His children.

In our second reading, Paul refers to Christ as: “The fullness of the wisdom of God.” The Greeks searched for this wisdom but unfortunately, when they found Him, they rejected Him. On the other hand, the Jews, instead of benefiting from Him, were distracted by their quest for miracles as most of us do today by running from one house of prayer to another in search of miracles. According to Paul, Christ is the fullness of the law, power and the wisdom of God. So, whoever receives him will be endowed with wisdom, and will never operate in ignorance anymore. This Law and Wisdom which Christ represents and gives to us, is incomparable. Hence, scripture tells us: “Whoever receives him will never walk in darkness again” (Jn 8, 12). However, Wisdom will continue to remain an obstacle as well as foolishness for those who reject Him, as it did to the Greeks.

Today’s gospel according to John narrates Jesus’ encounter with those desecrating the Sanctuary of God.  This is particularly, with the “nemó didaskalos” (doctors of the law), who did nothing to stop it because of their selfish economic interest. The action of Jesus here simply shows that He is actually the power, wisdom and fullness of the Law of God. Jesus’ zeal distinguished Him, from the Pharisees and Sadducees, who instead of representing God’s interest, represented their selfish economic, religious political and social interests. It also, distinguishes Him from the majority of temple pilgrims who participated in the temple’s sacred economy. Jesus demonstrated the kind of zeal exhibited by other Jewish heroes who represented God’s interests, and endured hardships as a result (Nub 25:11).

What do we learn from today’s gospel? First we are not supposed keep quite or remain indifferent while things go wrong especially in the house of God, our homes, offices or any place at all. Also, unlike the teachers of the Law, we must not pursue our selfish economic, social, religious or even political interest at the expense of the sanity of our church, family, state, or country. It is unfortunate that these days we see this happening in our church. Some of our shepherds have allowed all sorts of “Merchant Priests, Pastors and Men of God” to besiege and continue to operate in their dioceses basically for economic interests, rather than for the genuine spiritual interest of the people of God. This may be because, they benefit from their proceeds. Our shepherds and indeed, every one of us must rise up as Jesus the chief shepherd did in order to restore sanity in the house of God. There is too much buying and selling in the house of God these days (especially, in my country), that one can hardly understand what is happening. An Igbo adage says: “Ndi mekanic anaghizi ekwe k’anyi mata ndi bu n’di ara” (we now find it difficult to differentiate between mechanics, who move about in tattered, and dirty uniforms, from mad men roaming our streets). We must guard our institutions by making sure that they are truly what they represent and benefit everyone. This is the best and only way the law can make us wise. When we do this we are living the life of Jesus Christ, the power, wisdom and the fullness of God’s law.

Finally, Jesus knew the consequences of His action, yet he dared the Pharisees and the Scribes. In fact, this was one of the high points of His open confrontation with the teachers of the law. This was also, one encounter that probably made the Pharisees and Sadducees unite in order to fast forward His death because, he was spilling their milk. Also, this encounter brought out the prophetic personality of Jesus Christ. Through it, He prophesied about his own death and resurrection: “Destroy this temple and I will raise it up in three days.” This prophecy will be fulfilled during the Holy Week and, on Easter Day. Today’s gospel therefore keeps the events of this season in perspective. It reminds us of where we are heading to this season. That is, the death and resurrection of Jesus Christ. Most interestingly, it reminds us that our own salvation is close at hand. So, as we march forward this season, let us continue to abide by the law of the Lord, which is perfect wisdom and, revives the soul. Also, let us continue to acclaim Christ: “You, Lord, have the message of eternal life!”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Segundo Domingo De Cuaresma, Año B

Dios Está Listo Para Ofrecernos Su Único Hijo, Pero Nos Quiere Para: “¡Escucharlo a Él!”

Lectura: (1o: Gn 22, 1-2. 9-18; Sal: 115, 10. 15-19; 2 º: Rm 8, 31-34; Ev: Mc 9, 2-10)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_cnjoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy marca el comienzo de la segunda semana de nuestro viaje con Cristo. Así que, en este segundo domingo de Cuaresma, Dios nos muestra su voluntad de ofrecer a su único hijo para nosotros y para nuestra salvación. Hoy Cristo se revela a través de su transfiguración como el hijo de Dios que está con nosotros. La única cosa que Dios demanda de nosotros es: “¡Escucharlo a Él!”. Si escuchamos a Cristo, regalo de Dios a nosotros, seremos exitosos en nuestro viaje con Él esta temporada.

En nuestra primera lectura de Génesis, Abrahám fue puesto a prueba y permaneció fiel a Dios. Dios no le obliga a hacer nada que él mismo no lo haría. De hecho, el comando a Abrahám para ofrecer a su único hijo fue pensado para presagiar cómo Dios ofrecería a su hijo amado sólo por nuestro bien en el futuro. Dios detiene el sacrificio de Isaac, porque la fe de Abrahám fue muy clara por el hecho de que él estaba listo para llevar a cabo la voluntad de Dios. Abrahám escuchó a Dios y entonces le obedecía. Abrahám estaba dispuesto a ofrecer a su único hijo Isaac para hacer a Dios feliz. Él no cuestionó o desafió a Dios sobre la víctima para el sacrificio. En cambio, dejó esa pregunta a su hijo Isaac. Además, en lugar de pedirle a Dios por nada, estaba dispuesto a ofrecerle a Dios algo muy querido para él. Abraham considera su caminar con Dios más importante que cualquier otra cosa. ¿Qué aprendemos de Abrahám? Lo primero es su atención a la palabra de Dios y su obediencia a la voluntad de Dios. Lo segundo es su confianza en Dios, su generosidad hacia Dios. Esta es una temporada para hacer una pausa y pedirle a Dios: “por favor Señor, ¿qué debo hacer para hacerte feliz? La respuesta es simple. Debemos estar preparados para escuchar a Dios y hacer lo que quiere hacer como lo hizo Abrahám.

Nuestra segunda lectura es uno de los pasos más reconfortantes y alentadores en la Biblia, llenados de esperanza. Esto es especialmente, durante este tiempo de Cuaresma. Pablo nos ofrece tres garantías esperanzadoras: “No hay ninguna oposición; No hay ninguna condenación; y no hay ninguna separación.” La razón como Pablo pone esto es: “¿Si Dios amablemente dio a su hijo por nosotros, no libremente dará a nosotros todas las cosas?” Por lo tanto, es maravilloso saber que como Abrahám, Dios no era egoísta como la mayoría de nosotros somos hoy día. En cambio, le dio todo como el Evangelio de Juan nos dice: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito...” (Jn 3:16). Lo que esto significa es que Dios está listo a hacer cualquier cosa buena para salvarnos. Sin embargo, esto es, mientras continuamos caminando con su hijo Jesucristo. Así, como continuamos nuestro viaje con Cristo esta temporada, no deberíamos tener miedo. Todo lo que tenemos que hacer es seguir respondiendo, caminar fielmente y, escuchar atentamente a Cristo. Dios está listo para asegurarse de que lleguemos a nuestro destino esta temporada, y nada nos puede detener, porque Cristo su hijo, está con nosotros en nuestro viaje. Por esta razón, Pablo nos anima con estas palabras: “¿podría alguien acusar a los que Dios ha escogido? ¿Cuando Dios absuelve, podría condenar a cualquiera? ¿Podría Cristo? Por supuesto: “¡No!”

El Evangelio de este domingo según Marcos, presenta la escena de la transfiguración de Jesús. La transfiguración refleja la divinidad de Jesús, el hijo de Dios que manifiesta su gloria a tres de sus discípulos. La transfiguración es simplemente un atisbo del regalo y la gloria de Dios que compartiremos en el futuro si resistimos hasta el final. Hoy día, Dios le reveló el regalo que está a punto de ofrecernos. Este regalo es Jesucristo su hijo unigénito. El Evangelio de hoy como la segunda lectura es un mensaje de esperanza. Esto es porque Dios nos reveló la gloria que será nuestra por medio de Cristo. En el Evangelio de hoy, Dios habló con elocuencia y confirma el señorío de Jesucristo: “Este es mi amado…” Sin embargo, Él exige sólo una cosa de nosotros: “¡Escucharlo a Él!”. ¿Estamos listos para escuchar a Jesús esta temporada y más allá? Escucharlo significa transformar nuestras vidas y cambiar nuestras costumbres. Significa vivir de acuerdo a la palabra de Dios que escuchamos todos los días. Significa caminar con Dios. Significa confiar en Él sin importar las circunstancias. Escuchar a Jesús significa obedecer su voluntad y, también significa prestar atención a lo que la iglesia nos enseña cada día.

¿Dónde está Cristo revelado y, dónde podemos escuchar su palabra? Debemos oír a Cristo a través de los pobres y los marginados. Escuchamos a Cristo a través de los ricos que viven en temor por sus vidas cada día. Lo escuchamos a través de aquellos que no tienen quien hable por ellos. Escuchamos a Cristo a través de los enfermos, sobre todo, aquellos que no pueden pagar sus facturas médicas. Lo escuchamos a través de los ancianos abandonados. Podemos escuchar a Cristo a través de los niños abandonados en nuestras calles y la sociedad. Lo escuchamos a través de la sangre de los hombres y mujeres inocentes asesinadas por todo el mundo. Escuchamos a Cristo a través de los millones de bebés abortados por todo el mundo. Podemos oír a Cristo hablar en nuestro vecino solitario que necesita poco cuidado y confort. Podemos oír a Cristo a través de las familias y las comunidades en dificultades. Si respondemos a éstos rápidamente, en lugar de ser indiferente, entonces estamos escuchando a Jesucristo el hijo amado de Dios.

Finalmente, hoy día, Cristo se revela Él mismo a nosotros como la gloria de Cristo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que antes de esta gloria, debe sufrir, ser crucificado y enterrado. Por lo tanto, debemos estar preparados a ir a través de estas etapas con Él, esta temporada especialmente, durante el viacrucis. Antes de que disfrutemos este regalo y gloria, también como Él, debemos soportar los sufrimientos que Él soportó. La transfiguración significa cambio. Así debe convertirnos a Jesús este tiempo de Cuaresma. Así que en confianza digamos hoy día: “Yo caminaré en presencia del Señor en la tierra de los vivos”.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The 2nd Sunday Of Lent, Year B

God Is Ready To Offer Us His Son, But Wants Us To: “Listen To Him!”

Rdgs: (1st: Gen 22, 1-2. 9-18; Ps 115, 10. 15-19; 2nd: Rom 8, 31-34: Gos: Mc 9, 2-10)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today marks the beginning of the second week of our Journey with Christ. So, on this Second Sunday of Lent, God shows us his willingness to offer his only son to us, and for our salvation. Today Christ is revealed through his transfiguration as the son of God who is with us. The only thing that God demands from us is: “Listen to him.” If we listen to Christ, God’s gift to us, we shall be successful in our journey with him this season.

In our first reading from Genesis, Abraham was put to test and he remained faithful to God. God did not require him to do anything that He Himself would not do. In fact, the command to Abraham to offer his only son was intended to foreshadow how God would offer his only beloved son for our sake in the future. God halted the sacrifice of Isaac because, Abraham’s faith was very clear by the fact that he was ready to carry out the will of God. Abraham listened to God, and then obeyed him. Abraham was ready to offer his only son Isaac to make God happy. He did not question or challenge God about the victim for the sacrifice. Instead, he left that question for his son Isaac to ask. Also, rather than ask God for anything, he was ready to offer God something very dear to him. Abraham considered his walk with God more important than any other thing. What do we learn from Abraham today? The first is his attentiveness to the word of God and his obedience to God’s will. The second is his trust in God, his generosity towards God. This is a season to pause and to ask God: “Please Lord, what must I do to make you happy? The answer is simple. We must be ready to listen to God and, to do what he wants us to do as Abraham did.

Our second reading is one of the most comforting and encouraging passage in the bible, filled with hope. This is especially, during this season of Lent. Paul offers us three hopeful assurances: “There is no opposition; there is no condemnation; and there is no separation.” The reason as Paul puts it is this: If God graciously gave His Son for us, will He not freely give us all things?” It is therefore, wonderful to know that like Abraham, God was not selfish as most of us are today. Instead, He gave everything as the gospel of John tells us: “For God so loved the world that He gave His only begotten Son…” (Jn 3:16). What this means is that God is ready to do anything good to save us. However, this is, as long as we continue to walk with his son Jesus Christ. So as we continue our journey with Christ this season, we should not be afraid. All that we need to do is to continue to respond, to walk faithfully, and to listen to Christ attentively. God is ready to make sure that we get to our destination this season, and nothing can stop us because, Christ his son is with us on our journey. This is why Paul encourages us with these words: “Could anyone accuse those that God has chosen? When God acquits, could any one condemn? Could Christ?” Of course, the answer is: “No!”

The gospel of this Sunday according to Mark, presents the scene of the transfiguration of Jesus. The transfiguration reflects the divinity of Jesus the Son of God who manifests his glory to three of his disciples. Transfiguration is simply a glimpse of the gift and glory of God that we will share in the future if we endure to the end. Today, God revealed the gift he is about to offer us. This gift is Jesus Christ his only Son. Today’s gospel like the second reading is a message of hope. This is because God revealed to us the glory which will be ours through Christ. In today’s gospel, God spoke eloquently and confirms the lordship of Jesus Christ: “This is my beloved…” However, He demands only one thing from us: “Listen to him!” Are we ready to listen to Jesus this season and beyond? Listening to him means transforming our lives and changing our ways. It means living according to the word of God we hear every day. It means walking with God. It means trusting him no matter our circumstances. Listening to Jesus means obeying His will and, it also means paying attention to what the church teaches us every day.

Where is Christ revealed and, where can we hear Him speak? We must hear Christ through the poor and the marginalized. We can hear Christ through the rich and wealthy who live in fear for their lives every day. We can hear him through those who have no one to speak for them. We hear Christ through the sick, especially, those who cannot pay their medical bills. We can hear him through the abandoned old people. We can hear Christ through abandoned children in our streets and society. We can hear him through the blood of the innocent men and women killed all over the world. We can hear Christ through the millions of aborted babies all over the world. We can hear Christ speak our lonely neighbour who needs some care and comfort. We can hear Christ through families and communities in difficulties. If we respond to these quickly, rather than being indifferent, then we are listening to Jesus Christ the beloved son of God.

Finally, today, Christ reveals himself to us as the Christ of Glory. However, we must bear in mind that before this glory, He must suffer, be crucified and be buried. Therefore, we must be ready to go through these stages with him this season especially during the ways of the cross. Before we enjoy this gift and glory, we too like him, must endure the sufferings he endured. Transfiguration means change. So it must turn us to Jesus this season of Lent. So let us confidently say today: “I will walk in the presence of the Lord in the land of the living.”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Primer Domingo De Cuaresma, Año B

Renovemos Nuestra Alianza y Relación Con Dios Esta Temporada

Lectura: (1o: Gen 9, 8-15; Sal: 24, 4-9; 2 º: 1Ped 3, 18-22: Ev: Mt 1, 12-15)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es el primer domingo de Cuaresma, una temporada de renovación. Cada año observamos las plantas que se renuevan a través de lo que nos referimos simplemente como “vertimiento”. Los animales también experimentan el mismo proceso. Por lo tanto, Reptiles como las serpientes y los lagartos; Artrópodos como insectos y arácnidos; Anfibios como ranas y salamandras; Mamíferos como perros y seres humanos cambian sus pieles. Aun aves como palomas y gallinas cambian sus plumas en lugar de su piel. Como seres humanos, pasamos por el mismo proceso aunque nosotros no siempre nos damos cuenta fácilmente. Sin embargo, además de derramar nuestra piel física, como seres humanos, se espera el “vertimiento algo” espiritualmente para renovar nuestro compromiso con nuestro alianza y relación con Dios. La temporada de Cuaresma nos provee la oportunidad de cambiar fuera de nuestra “piel espiritualmente débil y cansada” con el fin de llevar una más durable para nuestro viaje. Por lo tanto, en este primer domingo de Cuaresma, la iglesia nos invita a renovar nuestra alianza y relación con Dios durante esta temporada.

Nuestra primera lectura narra la alianza incondicional específicamente, entre Dios y Noé; y generalmente, entre Dios y la humanidad. Después del diluvio, Dios le prometió a la humanidad que nunca más destruiría toda la vida en la tierra con un diluvio. Dios dio el arco iris como señal de la alianza, una promesa que nunca inundará toda la tierra otra vez. Fue también un recordatorio de que Dios puede y juzgará los pecados (Gen 9, 8 – 15; 2 Pt 2, 5). Una cosa interesante de esta alianza es que compartimos en él. Otra cosa interesante de ello es que, incluso en nuestro propio tiempo todavía experimentamos el signo visible de esta alianza, que es el arco iris. Hace unas semanas vi esta señal (arco iris) en la playa de Dorado, Puerto Rico. Inmediatamente, me recordó la alianza de Dios universal e incondicional con nosotros su pueblo. También me recordó las palabras de esta alianza que dice: “Cuando me imagino las nubes sobre la tierra y los arcos aparecen, recordaré la alianza entre tú y yo… Lo más importante, me recordó el hecho de la fidelidad de Dios para nosotros su pueblo. Lo que esto significa es que Dios en su justicia ha sido fiel a esta alianza, al grado de renunciar a su hijo Jesucristo para renovarlo. Por desgracia, la humanidad (tú y yo), no han mantenido nuestra parte de esta alianza. Esto es porque a través de muchas de nuestras acciones y formas de vida hemos roto esta alianza. Sin embargo, la buena nueva es que: “Si somos infieles Él permanece fiel, porque Él no puede negarse a sí mismo” (2 Tim 2, 13). Así que, debido a la fidelidad de Dios a esta alianza, nuestra percepción de Él ha cambiado de un Dios estricto, a un Dios que es “lento para la ira, lleno de amor y fidelidad” (Ps 86, 15). Por lo tanto, esta temporada, Dios nos ofrece otra oportunidad para renovar nuestro compromiso con nuestra alianza con Él a través de Cristo, la nueva alianza. Esta renovación debe venir desde nuestro corazón sincero, en vez de sólo nuestros labios.

En la segunda lectura de este domingo, Pedro nos recuerda la nueva alianza de Dios con nosotros a través de Cristo. Él pagó el precio para restaurarnos a Dios. En otras palabras, Cristo no sólo consolida la alianza general entre Dios y nosotros, pero Él también, amplió su horizonte. Lo hizo mediante la apertura de la primavera del bautismo a través del cual nos purifica y restaura con Dios. Esto es la renovación de la alianza por parte de Dios. Por lo tanto, todos los que fueron bautizados en el nombre de Jesucristo han participado en esta nueva alianza. Cada año, la iglesia la novia de Cristo, nos provee la oportunidad a través del período de Cuaresma a reflexionar sobre esta alianza y a renovar nuestro compromiso con él. Por eso, Pablo nos dijo en Miércoles de Ceniza: “No descuidar la gracia de Dios que has recibido…ahora es el momento favorable; el día de salvación”(2 Cor 6, 2).

Nuestro Evangelio de Mateo narra brevemente la terrible experiencia de Jesús y, el sacrificio que Él hizo con el fin de prepararse para su misión y viaje. Para ser un digno cordero para la renovación de la alianza de Dios con su pueblo, Jesús tuvo que ser probado. Pedro dice claramente: “como el oro se prueba con fuego así y tu fe será (1 Pt 1, 7). Por lo tanto, el Evangelio de hoy nos recuerda que como Cristo se probó entonces debemos también ser probamos. Cada día de nuestras vidas el diablo nos tienta y continuará especialmente durante esta temporada sagrada. Esto no debe darnos miedo, porque el Espíritu Santo quien ayudó a Cristo está siempre disponible para ayudarnos. Mientras nos preparamos para renovar nuestra alianza con Dios, como Cristo, debemos persistir en oración, ayuno y abstinencia. Debemos pedirle a Dios que nos conceda la fuerza para aguantar hasta el final de nuestra propia experiencia como hizo Cristo. Además, debemos pedirle al Espíritu Santo que nos llene de humildad, coraje y paciencia esta temporada.

Por último, debemos estar preparados identificar todo lo que hace que sea difícil para nosotros mantener nuestra propia parte de nuestra alianza con Dios. Nos debemos arrepentir de ello como la escritura dice hoy: “ha llegado el momento…Arrepentirse y creer en  las buenas nuevas”. Por lo tanto, permítanos sinceramente hacer uso de este período de Cuaresma para pedirle a Dios perdón por todas las veces que no hemos sido fieles a nuestra alianza con Él. Mientras nos preparamos para renovar nuestro compromiso con esta alianza, continuemos para alabarle por su fidelidad diciendo: “Tus caminos, señor, son fidelidad y amor para  los que guardan su alianza.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The First Sunday Of Lent, Year B

Let Us Renew Our Covenant And Relationship With God This Season

Rdgs: (1st: Gen 9, 8-15; Ps 24, 4-9; 2nd: 1Pt 3, 18-22: Gos: Mt 1, 12-15)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the first Sunday of Lent, a season of Renewal. Each year we observe plants renew themselves through what we simply refer to as “Shedding.” Animals also undergo the same process. Hence, Reptiles like snakes and lizards; Arthropods like insects and arachnids; Amphibians like frogs and salamanders; Mammals like humans and dogs all shed their skin. Even birds like pigeons and chickens shed their feathers rather than their skin. As human beings, we go through the same process even though we do not always notice it easily. However, in addition to shedding our physical skin, as human beings, we are expected to “Shed Something” spiritually in order to renew our commitment to our covenant and relationship with God. The season of Lent provides us this opportunity to shed off our “spiritually tired and weak skin” in order to wear a more durable one for our Journey. Therefore, on this first Sunday of Lent, the church invites us to renew our covenant and relationship with God during this season.

Our first reading recounts the unconditional covenant specifically, between God and Noah; and generally, between God and humanity. After the Flood, God promised humanity that He would never again destroy all life on earth with a Flood. God gave the rainbow as the sign of the covenant, a promise that the entire earth would never flood again. It was also a reminder that God can, and will judge sin (Gen 9, 8- 15; 2 Pt 2, 5). One interesting thing about this covenant is that we share in it. Another interesting thing about it is that, even in our own time we still experience the visible sign of this covenant, which is the Rainbow. A few weeks ago I saw this sign (the rainbow) at the beach of Dorado, Puerto Rico. Immediately, it reminded me of God’s universal and unconditional covenant with us his people. It also reminded me of the words of this covenant which says: “When I gather the clouds over the earth and the bows appear, I will recall the covenant between myself and you…” Most importantly, it reminded me of the fact of God’s faithfulness to us his people. What this means is that God in his justice has been faithful to this covenant, to the extent of giving up his son Jesus Christ in order to renew it. Unfortunately, humanity (you and I), have not kept our part of this covenant. This is because through many of our actions and ways of life we have broken this covenant. However, the good news is that: “Even If we are unfaithful He remains faithful, for He cannot deny Himself” (2 Tim 2, 13). So, because of God’s faithfulness to this covenant, our perception of Him has changed from a strict God, to a God who is “slow to anger, full of love and faithfulness”(Ps 86, 15). Therefore, this season, God offers us another opportunity to renew our commitment to our covenant with Him through Christ, the New Covenant. This renewal must come from our sincere hearts, rather than from only our lips.

In the second reading of this Sunday, Peter reminds us of God’s New Covenant with us through Christ. He paid the great price in order to restore us to God. In other words, Christ did not only strengthen the general covenant between God and us, but He also, widened its horizon. He did this by opening the spring of baptism through which we were purified and restored to God. This is the renewal of the covenant on God’s Part. Hence, all of us who were baptized in the name of Jesus Christ have taken part in this new covenant. Each year, the church the bride of Christ, provides us the opportunity through the period of Lent to reflect upon this covenant, and to renew our commitment to it. This was why Paul told us on Ash Wednesday: “Do not neglect the grace of God that you have received…Now is the favorable time; the day of salvation(2 Cor 6, 2).

Our gospel from Matthew briefly narrates the ordeal of Jesus and, the sacrifice he made in order to prepare himself for his mission and journey. To be a worthy lamb for the renewal of God’s covenant with his people, Jesus had to be tested. Peter states this clearly: “As Gold is tested by fire so shall your faith be (1 Pt 1, 7). Today’s gospel therefore reminds us that as Christ was tested so shall we too be tested. Every day of our lives the devil tempts us, and will continue especially, during this sacred season. This should not make us afraid, because the Holy Spirit who helped Christ is always available to help us. As we prepare to renew our covenant with God, like Christ, we must persist in prayer, fast and abstinence. We must ask God to grant us the strength to endure till the end of our own ordeal as Christ did. Also, we must ask the Holy Spirit to fill us with humility, courage, and patience this season.

Finally, we must be ready to identify all that makes it difficult for us to keep our own part of our covenant with God. We must repent of them as the scripture says today: “The time has come…Repent and believe the Good News.” Therefore, let us sincerely make use of this period of Lent to ask God for forgiveness for all the times we have not been faithful to our covenant with him. As we prepare to renew our commitment to this covenant, let us continue to praise him for his faithfulness saying: “Your ways, Lord, are faithfulness and love for those who keep your covenant.”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía de Miércoles De Ceniza, Año B

Cuaresma: Una Temporada De Gracia y Favor De Dios

Lectura: (1o: Jo 2, 12-18; Sal: 50; 2 º: 2 Cor 5, 20-6, 2: Ev: Mt 6, 1-6. 16-18)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es Miércoles de Ceniza, así que de una manera especial, comenzamos la temporada de Cuaresma y nuestro viaje con Cristo. Este viaje durará por seis semanas. Entonces, la santa madre iglesia nos recuerda que la temporada de Cuaresma nos presenta una oportunidad de volver a vivir el misterio pascual de nuestro Señor Jesucristo. La temporada de Cuaresma nos expone a una nueva dimensión de nuestra vida Cristiana y viaje. Además, nos equipa para la gloria de la Pascua. Por esta razón el Santo Padre, Papa Francisco nos dice: “La Cuaresma es un tiempo de renovación para toda la iglesia, para cada comunidad y cada creyente. Sobre todo, es un tiempo de gracia…Un corazón misericordioso no significa un corazón débil. Cualquiera que desee ser misericordioso debe tener un corazón fuerte y firme” (Mensaje para Cuaresma, 2015).

Nuestra primera lectura del profeta Joel es un llamado al arrepentimiento a través del ayuno y la abstinencia que son dos importantes características y aspectos de la Cuaresma. En esta lectura, el profeta nos informa que Dios está esperando para que nosotros volvamos a Él: “Conviértanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto… Conviértanse al señor su Dios, porque es compasivo y misericordioso…” Como un padre amoroso, está listo para darnos la bienvenida si decidimos volver a Él. Sin embargo, tenemos que mostrar un arrepentimiento sincero por todas las veces que lo hemos ofendido. Hoy como siempre, Dios ha extendido una invitación a nosotros, y Él espera que respondamos positivamente.

En nuestra segunda lectura, Pablo nos anima a reconciliarnos con Dios. Lo más importante, él nos recuerda que la temporada de Cuaresma es una temporada especial de gracia y favor de Dios. Él dice: “Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia… ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación”. Entonces, ¿cómo podemos reconciliarnos con Dios en esta temporada? Es por la reconciliación con nuestros vecinos, hermanos, hermanas, padres e hijos. Es mostrar preocupación por los demás y nuestro mundo en lugar de ser indiferentes como Papa Francisco nos enseña en este tiempo de Cuaresma. Es lo más importante, la reconciliación con los que hemos declarado como nuestro archí enemigos y, todos aquellos que nos han ofendido en una forma u otra. Por nuestra parte, debemos ser lo suficientemente humildes para pedir perdón a los que hemos ofendido. Por lo tanto, en esta temporada, nos ofrece la gran oportunidad para reconstruir tanto nuestra relación con Cristo y nuestros vecinos. Dios está esperando, así que lo podemos cumplir a través del Sacramento de la Confesión. Por esta razón, este tiempo de Cuaresma que iniciamos hoy día es una temporada de gracia y favor.

El Evangelio nos muestra simplemente las mejores maneras para observar este tiempo de Cuaresma. Primero, nos recuerda nuestros deberes cristianos durante este período que incluye: oración, abstinencia y caridad. Estos son los medios para edificar y fortalecer nuestra vida espiritual. Sin embargo, con el fin de lograr el mejor resultado este período de Cuaresma, Jesús también nos da tres instrucciones importantes. Así que, si deseamos llevar a cabo nuestro deberes bien esta Cuaresma, debemos tener estas instrucciones en mente a lo largo de este período de Cuaresma. La primera es: “Tenga cuidado de no practicar sus buenas obras de piedad delante de los hombres para que los vean.” La segunda es: “Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas quienes les gusta orar de pie en las sinagogas…” y el ultimo es: “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste como esos hipócritas… tu en cambio, perfúmate la cabeza y lávate la cara…Tu padre que ve lo secreto, te recompensara.”  Esto significa que ya es nuestro deseo voluntario de caminar con Cristo, por lo tanto, debemos hacerlo con humildad, con gozo y, con alegría. Esto es porque, “si morimos con Él, también resucitamos con Él” (2 Tim, 2, 11). Por lo tanto, nuestra oración, abstinencia y caridad este periodo deben hacerse de tal manera que solo Dios lleve toda la gloria.

Hermanos y hermanas, si lo hacemos bien, esta temporada será sin duda una temporada de gracia y favor porque Dios seguramente escuchará nuestras oraciones y perdonará nuestros pecados. Así pues, como tomamos la ceniza sobre nuestras frentes en este Miércoles de Ceniza, pidámosle a Dios por la gracia de comenzar y también completar este viaje durante este período de Cuaresma. Por último, y lo más importante, a lo largo de esta temporada nuestra oración debe ser: “Ten misericordia de nosotros, Oh Señor porque hemos pecado”.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For Ash Wednesday, Year A,B, & C

Lent: A Season Of God’s Grace and Favour

Rdgs: (1st: Joel 2, 12-18; Ps 50; 2nd: 2Cor 5, 20-6, 2: Gos: Mt 6, 1-6. 16-18)

           This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is Ash Wednesday, so in a special way, we begin the season of Lent and our journey with Christ. This journey will last for about six weeks. So, today the church reminds us that the season of Lent presents us a golden opportunity  to re-live the Paschal Mystery of our Lord Jesus Christ. The season of Lent exposes us to a new dimension of our Christian life and journey. It also, equips us for the glory of Easter. This is why the Holy Father, Pope Francis tells us that: “Lent is a time of renewal for the whole Church, for each community and every believer. Above all it is a “time of grace…A merciful heart does not mean a weak heart. Anyone who wishes to be merciful must have a strong and steadfast heart” (Message for Lent, 2015).

Our first reading from the prophet Joel is a call to repentance through fasting and abstinence which are two important characteristics and aspects of Lent. In this reading, the prophet informs us that God is waiting for us to return to him: “Come back to me with all your heart, fasting , weeping and mourning…turn to the Lord your God again for he is all tenderness and compassion.” As a loving father, he is ready to welcome us back if we chose to return to him. However, we have to show a sincere repentance for all the times we have offended Him. Today as ever before, God has extended an invitation to us and, he expects us to respond positively. In our second reading, Paul encourages us to reconcile with God. Most importantly, he reminds us that the season of Lent is a special season of God’s Grace and favour. He says: “As his fellow workers, we beg you once again not to neglect the grace of God…now is the favorable time, this is, the day of salvation”. How then can we reconcile with God season? It is by reconciling with our neighbours, brothers, sisters, parents, and children. It is by showing concern for others and our world instead of being indifferent to is as Pope Francis teaches us this Lent. It is most importantly by reconciling with those we have declared as our archenemies and all those who have offended us in one way or the other. On our part too, we must be humble enough to ask for forgiveness from those we have offended. This season therefore, affords us great opportunity to rebuild both our relationship with Christ and our neighbours. God is waiting, so we can meet him through the sacrament of confession. This is why this season of Lent which we begin today is a season of Grace and Favour.  

The gospel simply shows us the best ways to observe this season of Lent. First it reminds us of our Christian duties during this period which includes: Prayer, Abstinence, and Charity. These are the means of edifying and strengthening our spiritual lives. However, in order to achieve the best result this Period of Lent, Jesus also gives us three important instructions. So, if we wish to carry out our duties well this Lent, we must bear these instructions in mind throughout this period.  The first is: “Be careful not to parade your good deeds before men to attract their notice.” The second is: “When you pray, do not imitate the hypocrites…pray to your father who is in that secret place.” The third is: “When you fast, do not put on a gloomy look as the hypocrites do…but when you fast, put oil on your head and wash your face, so that no one will know you are fasting except your father who sees all that is done in secret.” This means that since it is our voluntary wish to walk with Christ, therefore we must do it humbly, joyfully and cheerfully. This is because “if we die with Him we shall also rise with Him” (2 Tim, 2, 11). Therefore, our Prayer, Abstinence, and Charity this period must be done in such a way that God alone will take all the glory.

Brothers and sisters, if we do this well, this season will indeed be a season of grace and favour because, God will surely hear our prayers and forgive us our sins. So, as we take the ash upon our foreheads this Ash Wednesday, let us ask God for the grace to begin and also complete this journey during this period of Lent. Finally and most importantly, our prayer throughout this season should be: “Have mercy on us, O Lord, for we have sinned.”

Peace be with you!

Maranatha!!