Sábado, V Semana de Cuaresma, (tiempo de Pandemia)

¡Sí, al Maestro le importa!

Lecturas: 1ra: Ro 8: 31-39; Sal: 122; Ev: Mc 4: 35-41

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy, celebramos una misa especial para el período de Pandemia recomendada por la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por lo tanto, las lecturas de esta misa se toman de entre las lecturas recomendadas para la celebración de la Misa en el tiempo de la pandemia.

El Evangelio de hoy de Marcos fue cuidadosamente seleccionado para esta Misa. Se hace eco del grito conjunto del pueblo de Dios por la intervención divina de nuestro Salvador, Jesucristo. Al igual que los discípulos de Cristo atrapados en una terrible tormenta, estamos llamando al Señor con una sola voz unida: “Maestro, ¿no te importa que estamos pereciendo?”

Hoy nuestras comunidades, países, tanto los ricos y los pobres se sienten como un pequeño barco perdido en el mar de la vida, sin mucha esperanza de llegar a su destino. Y Jesús parece dormido en nuestro barco, ya que ningún poder divino parece venir a salvarnos de las manos violentas de COVID – 19.

En vista de esta situación desesperada, Marcos nos recuerda que Jesús está presente en medio de nuestra familia y comunidad. Seguramente superará y dominará el tormento de COVID 19, (algo que no podemos controlar hora), y lo que ha causado mucho caos en nuestra vida.

Por lo tanto, una lección muy importante que debemos aprender del Evangelio de hoy es esta. Los discípulos eran pescadores experimentados. Si piensan que se van a hundir, entonces la situación es realmente peligrosa. Cristo “sigue durmiendo”, no por fatiga, sino como una expresión de una confianza tranquila y pacífica en la protección de su Padre.

Hoy en día, creemos que hemos dominado todo. Sin embargo, cuando las cosas van mal, culpamos a Dios por no importarle. Nuestra fe proporciona la confianza tranquila y pacífica que Jesús tenía, en lugar de la ansiedad y el temor que tenían sus discípulos.

Así que, en medio de esta tormenta de COVID 19, que está tratando de hundir nuestro barco, Cristo no está dormido como muchos de nosotros pensamos. Seguramente reprenderá la tormenta: “¡Silencio! ¡Quédate quieto!” Así que confiemos en Cristo, como el confió en su Padre.

¡La paz sea con ustedes ¡

¡Maranatha!

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