Sábado, V Semana de Pascua, Año A

Yo los he separado del mundo

Lectura: 1ra: Hechos Acts 1:16-1-10; Sal: 100; Ev John 15:18-21

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Este sábado de la quinta semana de Pascua, la lectura del Evangelio es muy breve. Sin embargo, tiene un mensaje muy importante para nosotros.

Hoy, Cristo sigue preparando a sus discípulos para el futuro. Una vez más, les recordó el hecho de que la vida no iba a ser fácil.

Se enfrentarán tiempos difíciles. Serán perseguidos como Cristo fue perseguido. Por lo tanto, les advierte: “Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya.”

Como seguidores de Cristo, estamos llamados a vivir de una manera contraria a la sociedad. Así que, en un mundo organizado según los intereses egoístas, los cristianos deben vivir e irradiar amor, paz y justicia.

Fue nuestra elección de Cristo, que nos hace diferentes. Así que, si permanecemos enfocados en su vocación, tendremos la fuerza para conquistar dificultades. También, estaremos alegres a pesar de las dificultades que esta vida, y mundo nos presentarán.

Es nuestra cercanía a Cristo que nos da la fuerza para continuar nuestro camino. También, esta cercanía fue la fuente de la experiencia mística de muchos santos y mártires que vencieron este mundo.

Ellos conquistaron este mundo por medio de su amor por Cristo y la vida eterna. Vivían, sabiendo que podían ser perseguidos, acusados, encarcelados y asesinados en cualquier momento. Sin embargo, sabían también, que, siempre Dios estaba con ellos.

Oremos para que nuestra elección y amor por Cristo, y por la vida eterna, nos sostenga todos los momentos de nuestra vida. Oremos también que, a pesar de todas las dificultades, podamos permanecer firmes y fieles en la misión de Cristo. Alleluia, Alleluia! 

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

 

 

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