Jueves, XIV Semana de Tiempo Ordinario, Año A

¡El Reino del Cielo está cerca! (2)

Lecturas: 1ra: Os 11:1-4. 8-9; Sal: 80; Ev: Mt 10:1-7

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el jueves de la decimocuarta semana de tiempo ordinario. En el evangelio de hoy, Mateo presenta la segunda parte de la narración del envío de los doce discípulos por Cristo.

Ayer, Cristo insistió en que debían ir primero a las ovejas perdidas de Israel. Hoy, define aún más el propósito de esa misión. También les dio instrucciones más concretas sobre cómo llevar a cabo esta misión.

Aunque su misión no era sólo tener éxito, porque su éxito no dependía únicamente de sus esfuerzos humanos, sin embargo, seguir estas instrucciones les ayudará a permanecer enfocados en su misión

Así, una vez más, para destacar su importancia, el evangelio de hoy comienza reiterando el objetivo principal de una verdadera misión cristiana. Es decir: “Vayan y proclamen que el reino del cielo está cerca”.

Todo verdadero misionero debe respetar este objetivo. Esto es lo que distingue un verdadero misionero de un trabajador social, un turista o un explorador.

Sí, como Pablo, un misionero debe esforzarse: “Para hacerse todo, para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” (1 Co 9:19-23).

Por eso cada día, doy gracias a Dios por la legión de misioneros que, como enfermeras, agricultores, maestros, constructores, médicos, psicólogos, cuidadores, soldados, consejeros, policías, abogados, ecologistas, nutricionistas, administradores, etc., están haciendo a Cristo, y a su iglesia orgullosos.

Aunque, muchos de ellos son héroes desconocidos, siguen sirviendo y sanando nuestro mundo todos los días, mientras quemando suavemente y gradualmente como cirios pascuales consagrados.

Sin embargo, además de ser todo esto, un verdadero misionero es único por la “charla de Dios” que se trae al pueblo. La novedad que traemos a nuestro pueblo es la buena nueva de que: “El reino de Dios está cerca”.

Por lo tanto, una lección muy importante para nosotros en el evangelio de hoy es que, debemos permanecer enfocados mientras llevamos a cabo la misión de Dios. No debemos dejar que lo mundano nos distraer.

Segundo, Dios que nos ha llamado a servirle nunca nos abandonará. Como el gran proveedor (Gen 22:1-14), y Dios que cumple su alianza (Deut 7:9), proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús (Flp 4, 19).

¡Esta es una garantía bendita, y nunca falla ni decepciona!

La paz sea con ustedes

¡Maranatha!

 

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