Martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Fiesta de Natividad de la Santísima Virgen María

Lecturas: 1ra: Mi 5:1-4; Sal: 13; Ev: Mt 1:1-16.18-23

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico; Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo alcanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, martes de la vigésima tercera semana de tiempo ordinario, la Iglesia celebra la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María.

Esta fiesta se celebra el 8 de septiembre de cada año. Es una fiesta inmovible que conmemora el nacimiento de la Madre de Jesucristo, Nuestro Señor.

El evangelio de hoy es acerca de la genealogía de Cristo. En ella, Mateo menciona sólo cinco mujeres entre los antepasados de Jesús: Tamar, Rahab, Rut, la esposa de Urías y María.

La lista del nombre de María en esta genealogía es una indicación de su importante papel en la historia de nuestra salvación. Así que, como el nacimiento de Cristo, su nacimiento fue igualmente un regalo para nuestro mundo.

Al celebrar su natividad hoy, nuestros sentimientos deberían ser de gratitud, apreciación y admiración. Le agradecemos por su amor y afecto.

Deberíamos agradecerle, por su papel importante en la historia de nuestra salvación, y por los innumerables sacrificios que hizo por nuestro bien.

Sus nobles cualidades incluyen humildad, mansedumbre, dedicación, amor, paciencia, sensibilidad, generosidad, valor, confianza y fe.

En su cumpleaños, ¿qué regalo o tributo debemos ofrecerle? El mayor regalo que podemos ofrecerle es emular su buen ejemplo y sus nobles cualidades.

María es un modelo para todos los que amamos a Dios y confiamos en su divina providencia. Su valentía y audacia provienen de su confianza en Dios.

Hoy Pablo nos recuerda: “Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador” (Ro 8:28).

De hecho, desde su nacimiento María fue llamada de acuerdo al propósito de Dios. Respondió y cooperó plenamente con ese propósito: “He aquí, soy la sierva del Señor, hágase conmigo según tu voluntad” (Lc 1:38).

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

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