Miércoles, XXVII Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Nuestra Señora del Rosario, Ruega Por Nosotros

Lecturas: 1ra: Gal 2:1-2.7-14; Sal:116; Ev: Lc11:1-4

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Está trabajando con el Grupo Espirítano de Puerto Rico y República Dominicana. Es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo encanice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, el miércoles de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario, la iglesia celebra la memoria de Bienaventurada Virgen María del Rosario.

Esta fiesta fue instituida por el Papa Pío V para honrar a María por la victoria cristiana sobre los turcos en Lepanto el 7 de octubre de 1571.

Un dicho popular de los católicos de habla hispana es, “el mes de octubre es el mes del rosario.”

Esto destaca la importancia del mes de octubre como un mes de una profunda devoción a nuestra Señora. Lo más importante es que, es un tiempo especial de oración con María para las necesidades de la Iglesia y de toda la humanidad.

En el evangelio de hoy, los discípulos de Cristo le hicieron una petición humilde: “Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos”. Sabiendo la importancia de la oración, Cristo les enseñó a orar.

Por desgracia, esta oración enseñada por Cristo ha generado alguna controversia. Esto se debe a que algunos cristianos ven la “oración del Señor” solo como un modelo de cómo orar, y no una oración en sí. Esto es absurdo.

La oración del Señor es a la vez una oración, y un rico modelo de cómo orar que contiene diferentes aspectos de la oración; penitencial, acción de gracias, petición y alabanza.

La iglesia nos enseña que la oración de nuestro Señor es una hermosa oración de la iglesia dividida en siete peticiones importantes (CCC 2803-2854). Por eso, forma una parte muy importante de la misa.

Cristo siempre estaba conectado con su padre a través de la oración. Así que, la lección más importante hoy es que, Cristo nos recuerda la importancia de la oración como herramienta para estar siempre en contacto con Dios.

Igualmente, nos recuerda que nuestra oración debe ser honesta, humilde y sencilla. Así que, la oración es un sencillo diálogo con un Padre amoroso.

Dios no escucha ni contesta nuestra oración debido a lo fuerte que gritamos, o la cantidad de palabras que usamos. En cambio, él mira nuestra humildad, sinceridad y necesidad genuina.

Nuestra Señora del Rosario, Ruega Por Nosotros

La paz sea con ustedes.

¡Maranatha!

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