Homilía del primer domingo de Cuaresma, Año C

Un viaje hacia victoria y salvación
Lecturas: 1raDt 26, 4-10; Sal: 90; 2da: Ro 10, 8-13; Ev: Lc 4, 1-13

Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y  miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico. Es el Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Fue el Canciller de la Diócesis de Fajardo Humacao, Puerto Rico. El Padre Canice es miembro de la academia de homilética (The Academy of Homiletics). Para más detalles y comentarios se puede contactarlo all:canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

(https://orcid.org/0000-0002-8452-8392)

El Miércoles de Ceniza comenzamos nuestro camino con Cristo. Como un viaje que durará alrededor de seis y media semanas. El tiempo de Cuaresma nos presenta la oportunidad de re-vivir el misterio pascual de Cristo. Nos expone a otras dimensiones de la vida y, por lo tanto, nos prepara para la gloria de la Pascua.

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Este primer domingo de Cuaresma, se inicia una esperanzadora y alegre nota. Las lecturas nos presentan conceptos como la fe, la salvación y la victoria sobre el pecado. Nos recuerdan la necesidad de alabar a Dios por las grandes maravillas que Él ha hecho para nuestros padres en la fe. A través de nuestra participación en esta Cuaresma, Dios está listo para extender las mismas maravillas a nosotros. 

La primera lectura comienza con una muy breve reseña de Moisés sobre de cómo Dios libró a su pueblo escogido Israel de la esclavitud en la tierra de Egipto. Por lo tanto, esto nos recuerda nuestro viaje salvador. En este tiempo de Cuaresma, nos encontramos en un viaje a nuestra salvación, y la esperanza de la salvación que nos sostendrá durante toda esta temporada y más allá.

La segunda lectura, presenta otra dimensión a este viaje hacia la salvación. La fe se presenta como una herramienta necesaria que debe ser manifestada a través de nuestras confesiones. Sin la fe, será prácticamente imposible llegar a nuestro destino. La fe en este caso es la energía que nos motiva a seguir marchando. Si a lo largo de este viaje esta temporada, nos cansamos, dirijámonos a Jesús, es la mejor opción disponible para nosotros. Si le pedimos con fe, vamos a encontrar la fuerza para continuar.

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Esta temporada, por lo tanto, debemos ser conscientes del hecho de que abundan las tentaciones, al igual que nuestro Señor fue tentado por el diablo como nos dice el evangelio. Es importante señalar que el tentador está siempre en busca de un punto de contacto o debilidad. Esta es la razón porque, una vez que el diablo se dio cuenta que Cristo estaba muy hambriento, pensó que era una oportunidad para tentar a Cristo. Sin embargo, la buena noticia es que el diablo estaba equivocado, porque Cristo no le dio la oportunidad. Por lo tanto, el diablo no puede tener éxito si no abrimos ningún camino para él en nuestras vidas.

No debemos dar al diablo ninguna oportunidad, ni en este tiempo ni en toda nuestra vida. Por lo tanto, vamos a cerrar todas las puertas al diablo en el curso de este viaje, pero llevando este aviso: “¡Carretera Cerrada o No Hay Vacante Aquí!” Los caminos que deben ser estrechamente vigilados esta temporada, como la tentación de Cristo nos enseña incluyen: los caminos de hambre y de sed por el pecado, el camino de popularidad barata, vana gloria, orgullo y egoísmo. Estos son los obstáculos que impiden nuestro crecimiento espiritual, la victoria y, por supuesto, nuestra salvación.

Como Pablo escribe: “Nuestras armas de guerra no son humanas. Sino que tienen la fuerza de Dios para destruir fortalezas: todos estos argumentos y soberbia que se oponen al conocimiento de Dios” (2 Co 10, 4). Nuestras armas esta temporada deben incluir una fe firme en Dios, la oración, la rectitud, las buenas obras, y la palabra de Dios. Esto es porque esta temporada: “No nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a las fuerzas oscuras, las fuerzas espirituales del mal en el reino celestial.” (Ef 6, 10-12). Así que, debemos permitir que el Espíritu Santo esté en control para ser dóciles a él.

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Por último, confiando en el brazo de nuestra propia carne no nos ayudará esta temporada. Esto es porque, nos podría fallar. Por medio de nuestro Señor Jesucristo, esta temporada, Dios está totalmente dispuesto a hacer por nosotros lo que hizo por nuestros padres en la fe en los tiempos de la antigüedad. Por lo tanto, junto con el salmista, dejemos incesantemente implorar el Señor diciendo: “Acompáñame señor en mi angustia.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

2 thoughts on “Homilía del primer domingo de Cuaresma, Año C

  1. Thank you very much Father for the homily. Please could I always have the homilies in English. I think that will be preferable to me. Thanks and may God continue to bless you as you make known His word to his people.

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