¡Alégrense todos los Fieles!
Lecturas: 1ra: Is 61:1-2.10-11: Sal: Lc 1:46-54; 2da: 2 Th 5:16-22: Ev: Jn 1:6-8. 19-28
Esta breve reflexión fue escrita por el Padre Canice Chukwuemeka Njoku, C.S.Sp. Es un sacerdote católico y miembro de la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos). Es un misionero en Puerto Rico, la isla del encanto. Es Párroco de la Parroquia la Resurrección del Señor, Canóvanas, y el Superior Mayor la Congregación del Espíritu Santo (Espirítanos), Circunscripción de Puerto Rico y Republica Dominicana. Era el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo al: canice_c_njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.
https://orcid.org/0000-0002-8452-8392
El tercer domingo de Adviento es un domingo de gozo (Gaudete). Habiendo llegado tan lejos en nuestro camino, la Iglesia nos dice como el profeta Nehemías dijo a los israelitas: “vayan y disfruten. No se aflijan, porque la alegría del Señor es tu fuerza” (Ne 8:10). Sin embargo, después de hoy, debemos continuar nuestro viaje con un nuevo celo y expectativa.

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En nuestra primera lectura de hoy, Isaías se llenó de gozo al experimentar la presencia divina, y la mano de Dios tremendamente en su vida y misión: “El espíritu del Señor me ha sido dado, porque el Señor me ha ungido.” Este es un canto de alegría y satisfacción de una persona empoderada. El profeta relata lo que Dios ha hecho en su vida.
Esto también debería ser nuestro cantico hoy porque, hemos sido llenados con el Espíritu de Dios. Estamos llenados para ser fortalecidos para la última fase de nuestro viaje este Adviento. Así que, en agradecimiento, gritemos de gozo al Señor. Esta es la gran alegría que el Domingo de “Gaudete” provoca. Es decir, la alegría que, nuestro Salvador está cerca.
Nuestra segunda lectura es una exaltación explícita de Pablo a nosotros en este gran Domingo de Adviento lleno de gozo: “Sean felices en todo momento, oren constantemente, y por todas las cosas, den gracias a Dios.” En esta breve exaltación, encontramos una progresión maravillosa. Primero, es una exaltación a ser feliz, porque nuestro viaje hasta ahora ha sido tan bueno.
Segundo, es una exaltación a “orar constantemente” para estar atentos. Por lo tanto, para que el domingo Gaudete sea verdaderamente significativo, debe provocar un gran sentimiento de gozo y gratitud. Al mismo tiempo, debe preservar y mantenernos enfocados en nuestro camino. También, debe prepararnos para nuestro viaje final.

Una vez más, hoy nuestro evangelio resuena la profecía y el llamado del “profeta de los profetas”, Juan el Bautista. La diferencia principal entre el evangelio de hoy y lo de semana pasada se encuentre simplemente en el hecho que, son relatos de diferentes escritores, Marcos y Juan. El mensaje sigue siendo funcionalmente y ontológicamente el mismo. Es todavía, la misma voz que aclama y grita en el desierto: “Paparen un camino recto para el Señor.”
¿Por qué se repite esta lectura y llamada este feliz Domingo? Es con el propósito de hacer un énfasis. Es para recordarnos que, aunque hoy se da un poco de tiempo para relajar y regocijarse, la llamada importante sigue ahí: “Preparen el camino del Señor.” Por lo tanto, es una manera de mantenernos alertas para que no perdamos el foco de a donde realmente vamos, porque, todavía, no es la Navidad. La alegría de este domingo presagia la plenitud de la alegría que la Navidad nos traerá.

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Por último, hermanos, al regocijarnos hoy, digamos un fuerte amén a la oración de Pablo: “Que el Dios de la paz les haga perfecto y santo, y que todos ustedes sean listos y sin culpa por la venida de nuestro Señor Jesucristo. Dios les ha llamado, y nunca les defraudará.” Seguramente, él no nos fallará hasta que hayamos recibido a Cristo, la plenitud de nuestra alegría y salvación. Ciertamente, él no nos fallará porque: “Todas sus promesas son sí, y amén (2 Co 1:20).
¡La paz sea con ustedes!
¡Maranatha!